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viernes, 23 de agosto de 2019

LA FORMA Y EL FONDO




Janet Sanz es segunda teniente de alcalde de Barcelona y este mes ha sido alcaldesa accidental una semana mientras Colau disfrutaba de un merecido descanso. Sanz nació en un pueblo de la Huesca de habla catalana, tiene treinta y cinco años y antes que con Colau ya había sido concejal bajo uno de los múltiples nombres de Izquierda Unida[1]. Títulos firmados por Su Majestad no le faltan, es licenciada en Derecho y en Ciencias Políticas.
En una entrevista reciente el periodista le pregunta: “¿Hay un problema de seguridad en Barcelona?” y ella responde:
En hurtos y robos. Lo que veo en mi entorno es una enorme preocupación por la emergencia climática. No identifico una percepción superior de inseguridad. Hay otros temas más prioritarios para mi entorno, como la precariedad laboral. No niego un problema subjetivo de inseguridad. Los indicadores dicen que hay temas en los que debemos mejorar. Para eso hay un teniente de alcalde de Seguridad[2].

¿Por dónde empezar? En este caso por los detalles, aunque parezcan poco relevantes. Cuando algo es prioritario no tiene nada por delante, decir que algo es “más prioritario” es como decir “más mejor”, expresión que suele emplear la infancia. Por otro lado, si los “indicadores” cumplen su función de indicar algo, entonces ya no se puede hablar de un problema subjetivo. El problema es que el habla es un reflejo del pensamiento y cuando alguien no se expresa con claridad se puede sospechar que no piensa con claridad. Recordemos aquel cuanto peor mejor para todos... Claro que también dice que Colau es “una de las líderes más valoradas de España. Incluso de Europa”, aunque aquí celebro que no haya utilizado la cursilada de el Estado español, cosa que no dudo de que alguien de su entorno le habrá recriminado.

Para eso hay un teniente de alcalde de Seguridad
Esta es muy interesante porque revela muchas cosas. Cuando Ada Colau era aspirante a la alcaldía anunció que si ganaba disolvería la unidad antidisturbios de la Guardia Urbana[3] y cuando llegó al poder reculó como ha hecho en tantos otros asuntos. Se comportó como la vieja política pero en el mal sentido, incumpliendo una promesa electoral[4].
Entiendo perfectamente la preocupación de Colau porque yo tampoco entiendo para qué necesita antidisturbios la Guardia Urbana. Bastaría con dar un curso a unos cuantos de la plantilla y ponerlos bajo un mando temporal en el momento que se necesite. Cuando un grupo destinado a una tarea tiene mucho tiempo libre, el aburrimiento le suele llevar a discurrir cosas raras. Sin embargo podía haber utilizado formas de la vieja política de manera inteligente. Por ejemplo, callar sus verdaderos planes para no levantar la liebre. Una vez al mando nada más sencillo que anunciar que es preciso “adaptar la Guardia Urbana a los nuevos desafíos” y sin necesidad de disolver la unidad de antidisturbios, dejarla reducida a los tres más inofensivos y reubicar a los demás a tareas de patrulla callejera y si alguien protesta decir que son “necesidades del servicio”. Los estados mayores de los tres ejércitos se pasan el día dedicados a disolver, rehacer y crear unidades porque se aburren mucho y nadie dice nada. Pero eso sería proceder de manera inteligente. Quizá cínica, pero nadie nunca llamó tontos a los filósofos cínicos a los que Ada Colau estudió en la universidad antes de abandonarla por ser pobre.
Antes de ser votada, Ada Colau tenía muy claro que ser alcaldesa conllevaba ser la jefa máxima de la Guardia Urbana pero una vez investida con el bastón de mando pareció olvidarlo y ni asumió directamente el mando, que podía hacerlo, ni nombró un cargo específico que se ocupase de lo que oficialmente se llama Seguridad durante su mandato. Sé que es un juicio de valor, pero lo voy a hacer de todas maneras: hay una curiosa coincidencia entre esa forma de proceder y las doctrinas de algunos filósofos cuentistas que opinan que aquello que no se nombra no existe.  La obsesión por eliminar cualquier vestigio del pasado que no nos gusta responde a esa creencia[5].
Cada uno puede tener su opinión sobre la utilidad de la policía o sobre su mera existencia y las mías son muy malas. Precisamente por eso no sólo no me presento a alcalde de Barcelona sino que ni siquiera me presto a apoyar con mi voto a alguien que aspire a ese cargo. Pero si te presentas sabes que la jefatura de la Guardia Urbana va incluida en el cargo y algo deberás tener pensado. En su caso parece que el plan consistía en no nombrar, dando por sentado que conllevaría el no existir[6].
La decisión de no poner obstáculos en Las Ramblas parecía inspirada por la misma idea. No expresada con franqueza, claro, se adujeron motivos “técnicos”. Pero una vez consumados los atropellos mortales de los que acabamos de cumplir dos años aparecieron los obstáculos y el problema técnico se desvaneció como había llegado. Donde dije digo digo Diego se queda corto. Lo que, por supuesto, hace pensar mucho sobre la profundidad y el enraizamiento de sus principios, porque esta forma de proceder se ha repetido a lo grande. Tras una legislatura sin responsable conocido de cuestiones de seguridad estrena la segunda nombrando teniente de alcalde de Seguridad a Albert Batlle y este se lo ha pagado diciendo que está a favor del “retorno asistido de los menores no acompañados que no se integren[7]”, que en castellano quiere decir que está a favor de expulsar a los menas que delincan, y desatando una ofensiva en toda regla contra los vendedores del llamado “top manta”, dos puntos que hasta ahora eran intocables y ahora, en fin, dejaremos de nombrarlos para que dejen de existir... En cualquier caso, no deja de ser llamativo el silencio de Ada Colau ante lo que en castellano se llama “si no quieres taza, taza y media” o quizá aún más adecuado en este caso, “si no quieres caldo, tres tazas”. Esta rendición ante la vieja política me recuerda a otro ilustre, Felipe González, cuando volvió de su visita a la tiranía china con un refrán aprendido de sus anfitriones: “gato negro, gato blanco, tanto da si caza ratones[8]”.  El problema es si el gato Batlle no consigue cazarlos. Entonces, ¿qué le quedará? Porque al final el dilema de la eficacia de la policía se reduce a la información. Con buena información todo se ataja y con mejor información hasta se puede prevenir[9]. Pero aún está por averiguarse si se ha hecho ese trabajo de información, de momento los Mossos, que no dependen del Ayuntamiento, han desplegado antidisturbios en mi barrio. Según la prensa, porque yo no los he visto[10].

Lo que veo en mi entorno es una enorme preocupación por la emergencia climática. No identifico una percepción superior de inseguridad
Y me da a mí que aquí reside la clave del gran problema, en el entorno. Si se observa, cuando Janet Sanz dice que “para eso hay un teniente de alcalde de Seguridad” parece estar hablando del fontanero que viene a casa a arreglarte el desagüe. Se le contrata para que haga un trabajo y se le paga bien, pero no puede esperar que le pongamos un cubierto en la mesa familiar[11].
Colau y los suyos, como Iglesias y el núcleo fundador de Podemos, eran militantes de grupúsculos a los que en un momento sonrió la suerte. (Tampoco voy a negarles el talento, supieron hacerse reconocibles entre otros muchos aspirantes y crearse una imagen positiva que pudieron convertir en votos. Ya se dice que la suerte es de quien se la trabaja...).
La vida dentro de estos pequeños grupos tiene sus peculiaridades. Está el militantismo y ese sentido del sacrificio del que tanto se reían los situacionistas, muy acertadamente a mi criterio. El resultado de la actividad grupuscular es que al final la vida entera se desarrolla dentro de ese pequeño grupo. Puede parecer frívolo pero basta con ver que Colau, Pisarello, Iglesias, Kichi y Teresa Rodríguez o viceversa y Errejón tienen o han tenido parejas surgidas del mismo pequeño ambiente.
En el entorno de Janet Sanz preocupan más la emergencia climática o la precariedad. Ellos sabrán por qué no les preocupa la delincuencia violenta. Yo camino a diario por la antigua Avenida Buenaventura Durruti y como soy un racista sin remedio cuando veo adolescentes de según qué tono de piel cerca me pongo en guardia. Más que nada para que no me sorprendan con la famosa llave “mataleón”, pese a no llevar un reloj costoso en la muñeca. Tengo claro que los del entorno creen que la cuestión es llevar un reloj y si no es así puedes caminar tranquilo pero viví mi adolescencia en un barrio machacado por la heroína y sé mucho de cómo se le gira la cabeza a la gente cuando está desesperada, algo que estos lechuguinos ni siquiera conciben.
Podría caer en la tentación fácil de decir que es porque van en coche oficial o viven lejos de zonas conflictivas pero creo que no se trata de eso. Creo que simplemente son víctimas de unos esquemas mentales demasiado simples.
Por otro lado, flaco favor hace a los que se preocupan por la precariedad o el calentamiento global al contraponerlos con los que se preocupan por la posibilidad de tener un mal encuentro al volver a casa.
A mí me preocupan mucho el calentamiento global, la precariedad y el riesgo que corro caminando por el barrio, pero si me apura mi tema más prioritario es el de las verdaderas cifras de la economía china, que quien tiene ojos ha podido leer opiniones muy bien argumentadas que sospechan que hace años que están falseadas al alza. Sin embargo no se me ocurriría decirle a Sanz que no se preocupe por lo medioambiental o lo laboral, que lo suyo es mirar a Pekín. Parece que quisiera forzar un dilema entre defensores del medio ambiente y gente que camina con miedo por la calle. Ahora que los comentaristas cavernarios se están ensañando con una adolescente de dieciséis años que sólo quiere un mundo mejor preparado para afrontar el futuro no parece una decisión muy inteligente.
Pero ese es el problema de la visión grupuscular o en este caso visión del entorno. Que es lo que en inglés llaman visión de túnel. O lo que en los tiempos en que la gente iba a los toros se comparaba con la visión de las mulillas.
Y lo que significa, claro, que es, en cinco palabras, a nosotros nos la sopla... Pero por otra parte, si Batlle decide ponerse bravo y atacar el problema a base de garrotazo y tentetieso, pues oye, que también nos la sopla, que no es del entorno y para eso se le paga....


[1] Siempre recordaré las palabras del bien pagado cómico Alfonso Guerra cuando nació la coalición hoy incorporada a Unidas Podemos: “¿Pero qué izquierda si están los carlistas? ¿Pero qué unida si están a tortas?”. Al menos ese día se ganó el rancho...
[2] Toni Sust: “Janet Sanz: “Si alguien piensa que con políticas de seguridad resolveremos el problema del top manta, se equivoca”. El Periódico, 07/08/19. La entrevista es anterior a la escalada terrorífica de asesinatos, navajazos e incendios provocados de pobres contra pobres (desfavorecidos en el lenguaje del entorno de Sanz).
[3] Fue a raíz de la proyección de Ciutat morta en el Canal 33. Tuvo la desvergüenza de aprovecharse de la conmoción que causó para publicar un tuit esa misma noche pidiendo el voto, lo que fue ampliamente criticado.
[4] ¿Cómo olvidar al PP de Rajoy echando en cara a Rodríguez Zapatero haber cumplido su promesa de retirar las tropas de Irak? ¡Aquello no tenía precedentes!
[5] Y también a otra menos inocente, claro, el que las nuevas generaciones no tengan cerca pruebas que pongan en duda las versiones de la historia oficial. En realidad viven en una época en la que tienen a disposición más información que ni el más sabio de todos los tiempos ha tenido antes pero lo que no está claro es que tengan la misma curiosidad que tenían aquellos sabios. El callejero de Barcelona es un ejemplo claro. Lluís Companys da nombre a un céntrico paseo que no pasa desapercibido en los mapas, mientras Buenaventura Durruti tiene una plaza donde se pierden los mecheros. Partiendo de la realidad actual cuesta explicar que durante la Guerra Civil la céntrica e importante Vía Laietana se llamase Avenida Buenaventura Durruti. Cierto es que Lluís Companys fue un inútil y un cobarde y en eso los últimos presidentes de la Generalitat se le parecen bastante...
[6] ¿Ada Colau habrá leído El nombre de la rosa, que más allá de sus pullas a Jorge Luis Borges y su indagación policial trata exactamente sobre eso? Y una duda más, ¿es posible que lo haya leído y no lo haya entendido? Pese al impacto que me causó la lectura de la primera novela de Eco, que creo que influyó bastante en mi decisión de estudiar Historia Medieval, prefiero la segunda, El péndulo de Foucault, siendo consciente de todas sus imperfecciones. Si la traigo aquí es porque plantea el reverso de la hipótesis, que algo exista sólo por el hecho de ser nombrado.
[7] Clara Blanchar: “El Govern rechaza la idea de Batlle de repatriar a menores inmigrantes no acompañados”, El País, 23/07/19.
[8] Buen maestro. El de “OTAN, de entrada, no” y los famosos 800.000 puestos de trabajo. Los obreros reconvertidos gritaban “los ochocientos mil son de guardia civil” antes de ser apaleados pero volvió a ser elegido por mayoría absoluta dos veces más.
[9] La historia de ETA es un ejemplo perfecto. Las aparatosas redadas de la policía franquista, absolutamente arbitrarias por falta de información, sólo sirvieron para aumentar el número de los dispuestos a alistarse. Sólo cuando los altos mandos entendieron que el trabajo paciente y aparentemente ingrato de unir un dato perdido con otro era la clave del éxito comenzaron a apuntarse triunfos.
[10] El otro día en la antigua Avenida Buenaventura Durruti atracaron al embajador afgano y no es el primer atraco violento en esa calle en los últimos días. El principal periódico de Alemania, el Frankfurter Allgemeine, ha publicado un artículo sobre Barcelona con el expresivo título de “Ciudad de ladrones” y los gobiernos de Japón y Corea del Sur alertan a sus ciudadanos de que tengan mucho cuidado. No sé si se publicó pero después de que se retransmitieran los incidentes del uno de octubre de 2017 muchas agencias de viaje japonesas cancelaron sus grupos pese a las penalizaciones. Los japoneses no quieren problemas durante sus cortas y bien ganadas vacaciones y si oyen que en un sitio puede haber jaleo lo cambian por otro, así de sencillo. En este caso parecen chocar los intereses del Ayuntamiento actual, más bien opuesto al turismo, con la obsesión de la Generalitat por la imagen exterior, ese famoso “el mundo nos mira”.
[11] A cambio él se venga corriendo a los del top manta y diciendo lo que piensa sobre los menas, claro.

jueves, 28 de marzo de 2019

ADVERTENCIA


Resulta que el recién electo presidente de México ha escrito cartas al Papa y al rey de España pidiéndoles que pidan perdón[1].
Es una cuestión abierta. Personalmente me inspira más Bernal Díaz del Castillo que fray Bartolomé de las Casas[2]. En realidad no compro ninguna, simplemente Bernal es mucho más interesante que el fraile llorón. Por algo se dice lo de en cien años, todos calvos...
Genocidio, gesta, masacre, civilización... como historiador tengo mi opinión pero, ¿a quién le importa?
Pues a nadie, claro. Es de suponer que en sus dos siglos como país independiente los presidentes mexicanos han tenido tiempo de sobra para corregir cualquier desafuero de la era colonial.
Me importa  bastante más el presente. Vivo en una ciudad donde la alcaldesa próxima a rendir cuentas prometió un montón de cosas pero a la hora de la verdad su gestión se reduce a cambiar de nombre a un par de calles y quitar una estatua.
Por su bien espero que los mexicanos consigan un poquito más que eso, pero mal empiezan.




[1] Nota curiosa: como se puede observar, el único cargo que va en mayúscula es el único de los tres que no va seguido del nombre de un territorio. ¿Cómo no recordar la brillante frase de Stalin: “¿Y el Papa, cuantas divisiones tiene?”?
[2] El libro de Bernal se titula Historia verdadera porque considera que alguna de las anteriores era manifiestamente falsa...

viernes, 9 de noviembre de 2018

LAS GRANDES VERDADES


El artículo busca atacar a Colau porque ha dicho que pretende dedicar un porcentaje de vivienda nueva a usos sociales. Mi propósito no es defender a Colau, la pura estadística empuja a pensar que fracasará como en todo lo que se propone, el propósito es poner en cuestión alguna de las “verdades como puños” que proclama el artículo, que empieza de la forma más retadora: “No debemos subestimar lo difícil que es cambiar falsas creencias con hechos”[1].
El autor se titula como economista y abogado. Luego veremos que también ha sido alguna otra cosa. Su intención es demostrar que cuando los políticos legislan sobre vivienda siempre la pifian y comienza diciendo que “Son muchos los ejemplos históricos” pero a la hora de la verdad sólo menciona el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1946 y la Ley del Suelo de 1956, a los que califica de “de muy reciente implantación en nuestro país”[2]. Añade el gachó que por aquel entonces “encontrábamos personas pagando un porcentaje de sus ingresos inferior al que se paga hoy después de la ingente intervención pública en el mercado residencial. Todo ello, a pesar de que hace años en España los ingresos reales eran sólo una fracción de los actuales”.
Y aquí a este indocumentado le bailan los datos porque en 1956, no digamos ya en 1946, la gran mayoría de las promociones no se dedicaban a la venta sino al alquiler. Las construcciones para la venta por pisos no empezaron a imponerse hasta después  de los Decretos de Estabilización de 1959. El oportunista director de cine Mariano Ozores terminó una película llamada “Venta por pisos” en 1972 porque sabía que entonces aún era novedad suficiente como para llenar las salas. Pero a estos a los que les da igual ocho que ochenta hay que explicárselo despacito...
El resto de la argumentación es de traca[3]. Critica la “limitación de altura”, la “prohibición absoluta de construir en determinadas áreas” o “las amplias zonas verdes”. Curiosamente tres de las señas de identidad de las viviendas de los ricos, a los que no suele gustar convivir unos con otros (cosa perfectamente comprensible, dado que se conocen), prescindir de un buen césped o ver a la chusma, aunque sea de lejos, si no se trata del servicio. Por supuesto, eso sólo debe estar al alcance de quien pueda pagárselo. Pero con ser ridículos sus argumentos, lo que llama la atención no es lo que está, sino lo que falta. ¿En serio no hay mejor ejemplo de Ley del Suelo que la de 1956?
Pues no hay problema, yo le recordaré otra, la Ley 7/1997, de 14 de abril, de medidas liberalizadoras en materia de suelo y de Colegios profesionales[4]. Como es habitual, la exposición de motivos la firma el rey de entonces, Juan Carlos I, y en ella explicaba que “Dada la situación del mercado de suelo y la vivienda se hace necesaria la aprobación de unas primeras medidas que ayudarán a incrementar la oferta de suelo con la finalidad de abaratar el suelo disponible”.Es lo que dice la ortodoxia económica que defiende Blanco: si aumenta la oferta, el precio baja.
Sólo que ya sabemos que no porque ya sabemos lo que siguió. Un aumento del precio de la vivienda como nunca ha habido otro en España, una sensación de riqueza súbita, un proceso de endeudamiento infernal y una burbuja que ríete tú de los tulipanes holandeses aquellos... Aún hay muchos que lo están pagando pero parece que pocos han aprendido.
Ese mismo gobierno tomó otras decisiones basadas en las puras verdades económicas y también le salió el tiro por la culata. Por ejemplo, “liberalizar” el mercado de combustibles eliminando el precio máximo fijado por el gobierno. La teoría la sabemos todos: si se estimula la libre competencia bajará el precio porque los operadores competirán unos con otros y se beneficiará el contribuyente. Sólo que tampoco...
Un medio poco crítico con el gobierno de Aznar avisaba del resultado previsible: “Si miramos atrás, los antecedentes no son nada halagüeños. En 1996, cuando se liberalizó el mercado de los gasóleos tal y como sucederá el próximo mes con las gasolinas, los precios empezaron a subir como la espuma. De las 90,6 pesetas como último precio máximo fijado por el Gobierno, pasó en unos meses a rebasar las 106 pesetas[5]”.
Como dice el autor, “Es sorprendente comprobar cómo tras cientos de años de refutación económica de determinados principados[6] económicos, nuestro políticos siguen incurriendo en los mismos errores”. Aunque aquí no sé si habla como abogado y economista o como político, que también lo ha sido. Fue secretario de Vox Asturias y candidato a la presidencia de la comunidad en 2015 y consiguió 3.226 votos, el 0,59%, aunque Libertad Digital le pronosticaba uno o dos escaños. 





[1] Ignacio Blanco Urizar: “Falacias económicas: los políticos abaratan la vivienda”, El Español, 31/10/18. Lo reproduzco tal cual, incluidos los cambios de tipografía.
[2] No es por desearle ningún mal pero si alguna vez necesitara cirugía de muy reciente implantación, ¿cuál preferiría? ¿La de 1946 o la de 1956?
[3] O para echarse a temblar si se tomase en serio, lo que desaconsejo.
[4] Publicada en el BOE del martes 15 de abril de 1997 con número 1779.
[5] Paloma Bravo: “Tras la Liberalización, ¿Subirán los Precios?”, Su Dinero, 139, 27/09/98. Su Dinero era el suplemento de economía del diario El Mundo. Su director de entonces compartía balcón para ver las procesiones de Semana Santa con los Aznar Botella.
[6] Supongo que Blanco quería escribir principios, como también supongo que quería escribir nuestros políticos,  pero líbreme Osiris de corregirle...

domingo, 18 de marzo de 2018

CUANDO SE IMPONE EL DESEO


Como pasa con ciertos guisos, algunos artículos de prensa saben mejor si se dejan reposar. A cuenta del reciente Mobile World Congress (MWC) se publicaron algunas piezas que hoy me apetece recordar.
El más ardoroso era el director de Crónica Global, un tal Xavier Salvador, que dejaba claro que “Después de tanto avisar, el Mobile se irá pronto de la capital catalana. Barcelona, Cataluña y España perderán el congreso internacional más importante de cuantos se celebran en Europa[1]”.
¿Dónde se irá? “a desiertos más cálidos y ricos” que, como veremos, es una manera elaborada de decir Dubái. Pues anda que no se ha avisado: “Cuando no es una huelga del taxi se produce una protesta de los trabajadores del Metro, todo cuestiones dependientes o reguladas desde el consistorio. Si eso no es insuficiente[2], la política acaba mostrando esperpénticas situaciones de inestabilidad que hacen insufrible la organización para los mandamases internacionales de la cosa. Ni Telefónica puede, con todo su poder, preservar el evento” y no falta la frasecilla de marras para asegurar el cumplimiento de la profecía: “Perdonen la sinceridad, pero es lo que hay”.
No es el único, aunque sí el más zafio en su planteamiento[3]. La idea central es que la tardanza deliberada de Colau le ha costado el MWC a Barcelona.
Veamos otro ejemplo. Este es más torero, pues está escrito el día 3, cuando ya era más que evidente que la organización del congreso no tiene ninguna intención de abandonar Barcelona. Es largo pero me quedo con este párrafo: “La alcaldesa de Barcelona le niega la mano al Rey en pleno Mobile World Congress y las portadas de media Europa se preguntan qué necesidad hay de gastar 470 millones de euros en una ciudad donde parece absurdamente complicado hasta que los representantes de dos Instituciones se dirijan la palabra entre el primero y el segundo plato de la cena inaugural”.
¿En serio?
¿En serio ese asunto merece las portadas de media Europa?
Esto era típico del periodismo de hace cuarenta o cincuenta años, cuando era realmente difícil acceder a la prensa extranjera y un periodista o lo que fuera podía convencer a sus lectores de que su opinión sobre un asunto coincidía al pie de la letra con lo que se escribía por ahí fuera. Pero hoy... hoy que cualquiera con un teléfono móvil tiene acceso a todas las portadas de la prensa mundial, decir algo así es muy osado porque es muy fácil de desmontar. Es evidente que si algún diario europeo de mediana importancia hubiera recogido la noticia ella lo habría mencionado. (Me llama la atención que este truco tan rancio goce aún de tan buena salud. Véase otro ejemplo, este desde el lado de la catalanada: “Sobre los efectos y las potencialidades de esta táctica basta leer estos días el alud de editoriales en la prensa internacional defendiendo una cosa tan banal como el lazo amarillo de Guardiola”[4]. Ante estas maravillas, ¿quién puede extrañarse de que todos los periódicos de papel estén quebrados?).
Aunque lo he dejado para el final, el que viene ahora fue el primero en publicarse, el día 26[5]. Este refleja el punto de vista del enterao, el que tiene los mejores contactos y ha hablado con unos y otros para que sepas lo que nadie más te va a contar, la cruda realidad. Como es de esperar, sus fuentes son del más alto nivel, aunque no nombra ninguna. Y en este punto es donde hay que empezar a dotarse de amplias tragaderas. Por ejemplo, este párrafo: “Lo de ayer fue bochornoso. No encuentro otra palabra. Mira, a nosotros nos da exactamente igual que el Mobile se celebre aquí, en Dubái o en otra ciudad. Yo prefiero que se quede, soy español. Pero trabajo para una multinacional y a ellos les da exactamente igual. Es más, mis jefes internacionales cada vez lo tienen más claro: están convencidos de que 2019 puede ser el último año de la feria en Barcelona. Y tras lo ocurrido ayer, la huida está ahora más cerca”, señala un directivo de uno de los principales fabricantes mundiales de ‘smartphones’ que ha presentado sus novedades en la feria y prefiere mantener el anonimato para evitar problemas laborales. Obsérvese el detalle, un fabricante que ha presentado sus novedades en la feria antes de que la feria se celebre[6]. Y el resto ya es un insulto a la inteligencia, un  directivo que no quiere dar su nombre porque teme represalias laborales por repetir lo que dicen sus jefes. Para mear y no echar gota...
Añadiré algún testimonio más, aunque reconozco que son un tanto reiterativos.
“Siempre se esperan problemas, pero no que esos problemas vengan de las propias instituciones” confiesa una fuente cercana a la cúpula de la asociación que ahora debe decidir qué hacer con el Mobile en los próximos años, seguir en Barcelona o llevárselo a... ¿Dubái, París, Milán o tal vez San Francisco?  “Otro ejecutivo en uno de los gigantes mundiales de telefonía asegura que la ubicación del MWC también les es indiferente. (...) Que se celebre en París, Barcelona o Dubái nos da igual” y por último, en la misma línea: “No hay empresa española ni directivo que no estén preocupados por esto. Si alguien lo niega, miente”, dice un alto ejecutivo de una operadora española. “Lo de ayer fue una vuelta de tuerca más. El problema es que estos políticos no se dan cuenta de que hay un límite, no se puede forzar tanto la cuerda[7]. ¿Que hay que irse a Dubái? Pues nos vamos. Para algunas empresas sería un daño a corto plazo, nada más. Para Barcelona sería un golpe irreparable”.
¿Soy la única persona del mundo a la que le resulta extraño que gente tan fría y calculadora como para llevar su negocio a una dictadura asquerosa como Dubái se sienta conmovida hasta el ultraje y dispuesta a perder dinero porque Colau ha demorado su llegada a una cena a propósito para evitar una foto? Yo diría que estos altísimos ejecutivos o tienen la sangre fría o la tienen caliente pero que les hierva y se les hiele a ratos como que me cuadra poco.
En fin, parece que algunos han estado mucho tiempo sobre la parrilla sin que un alma caritativa les diese la vuelta para que se hicieran por los dos lados. Demasiada pasión...



Mi experiencia sobre el MWC es muy limitada, pues sólo tengo acceso a una parte pero, eso sí, de primera mano. De las trece ediciones celebradas, he trabajado diez en hoteles, entre ellas las ocho últimas, lo que me da una cierta perspectiva, por parcial que sea. Y mi impresión es que lo que comenzó siendo un lugar donde se hacían negocios importantes, a cara de perro, jugándose el todo por el todo, ha acabado siendo un escaparate, un lugar donde uno va a exhibirse pero sin incidencia económica real, lo que se tenía que hablar ya se ha hablado antes de venir. Hace ocho, siete, seis años, los dos primeros días eran una batalla de nervios. El domingo víspera del congreso la posibilidad de plancharse la camisa era la diferencia entre la vida y la muerte... Y los dos últimos días, cuando la suerte ya se había sellado para bien o para mal, eran días de comilonas, borracheras y sexo de pago sin tasa.
Pero eso ha cambiado completamente. Ya no vienen prostitutas de fuera de Barcelona porque pierden dinero y ni siquiera se acercan los relaciones públicas de los prostíbulos de la zona a recordarte que están ahí. Un compañero de trabajo quiso llevar a su padre a cenar y encontraron mesa allí donde les apeteció, después de asomar la cabeza en media docena de restaurantes aparentemente vacíos y que evitaron por esa razón.
Diría que el MWC se ha convertido en una feria, un lugar donde exhibirse, donde “ver y ser visto”, como se suele decir. Ya no hay nada que celebrar ni que lamentar...
Me parece oportuno recordar la suerte del SIMO, el Salón Informativo de Material de Oficina, una feria anual que se celebraba en Madrid desde 1961. A medida que la informática fue cobrando importancia la feria se orientó hacia ella y tuvo sus años de gloria con la expansión de Internet, entre 1994 y 2007. Sin embargo, para sorpresa de todos, en 2008 no se celebró, por falta de interés de los principales expositores. A partir de 2009 cambió de forma pero sólo para languidecer progresivamente hasta 2013, su última edición salvo error por mi parte.
Soy mal profeta y me abstendré de hacer vaticinios y menos electorales, cuyos mecanismos se me escapan por completo , pero bien pudiera ser que en 2019 hubiera un alcalde o alcaldesa que no fuera del partido de Colau. Y bien pudiera ser que apostara todo por conservar el congreso. Y entonces sería de reír ver qué publicaban estos con la misma gallardía. Y también pudiera ser que en el 2024, 2023 o incluso antes, los principales expositores se cansaran de venir a hacer el paripé. O, por el contrario, que la organización siguiera apostando por Barcelona unos años más. El SIMO aguantó más de medio siglo...
Lo que no tengo tan claro es que algunos periódicos aguanten hasta el 2023 pero, como he dicho, soy muy mal profeta.





[1] Xavier Salvador: “Se va el Mobile, se va el Mobile...”, Crónica Global, 27/02/18. Como curiosidad, llama a Colau emperatriz de la ambigüedad el mismo día que yo la llamaba emperatriz del “amagar y no dar”. No sé por qué elegí esa palabra, majestuosidad no es lo que sobra a esa señora precisamente...

[2] Es lo que trae consigo la vehemencia. También suelta un “¡pues no haberlos elegidos!” y se queda tan oreado.

[3] Contiene detalles perfectamente prescindibles, como cuando habla de Gerardo Pisarello y escribe que “igual estará tomando mate”. Poca simpatía siento por Pisarello pero no me parece que aporte nada este uso de los estereotipos a los que son tan aficionados los nacionalistas ingleses y que tanto enfadan a algunos cuando se los aplican a los españoles. Por cierto, aprovecho aquí para recomendar el mate, un placer que he descubierto recientemente, aunque confieso que el que yo tomo es uruguayo.

[4] Lourdes Garzón: “Ada Colau, la malabarista atragantada por el procés”, El Español, 03/03/18 y Albert Sáez: “España, ¿con el paso cambiado?”, El Periódico, 02/03/18, respectivamente.
[5] Manuel Ángel Méndez: “Las tecnológicas, ante el “bochorno” de Colau: “La huida del Mobile está más cerca””. El Confidencial, 26/02/18. (Respeto las negritas, por si significasen algún énfasis que hacen los entrevistados)
[6] Llamar feria al MWC es interesante, como luego se verá.
[7] ¿El alto ejecutivo logra una extraña síntesis entre forzar la máquina y estirar la cuerda? Confieso que no imagino cómo se puede forzar una cuerda, pero eso seguramente es una consecuencia de mi falta de visión ejecutiva...

martes, 27 de febrero de 2018

EL GRAN DESPLANTE



El Gobierno “deplora” la actitud “irresponsable y sectaria” por parte de “determinados cargos institucionales”, en referencia a Ada Colau y Roger Torrent entre otros, que han anunciado su negativa a participar en el recibimiento al Rey en el Mobile World Congress (MWC). “Los desplantes institucionales, además de injustos y mezquinos, ponen en riesgo que Barcelona pueda seguir albergando en el futuro un evento global de tanta importancia”, han indicado fuentes del Ejecutivo[1].
Desde luego, no han ahorrado palabras sonoras. Particularmente me atraen algunas con claros ecos medievales como las que evocan deploraciones, sectas, albergues o la bella voz mezquino pero, pensándolo bien, ¿qué puede haber más medieval que la figura de un rey[2]?

Así que Colau y Torrent tenían previsto un sabotaje en toda regla porque según el mismo artículo, “El protocolo real exige que antes de los eventos[3] donde asiste el Rey las autoridades salgan a recibirle. Es la llamada línea de recepción”.
Un buen desplante podía revestir varias formas:
Formar en la línea y abandonarla con grandes aspavientos cuando el Borbón se aproximase, 
Esperar a su llegada y girar ciento ochenta grados para ofrecer el culo a Su Majestad,
Dejarle con la mano colgando cuando la extendiera. (Cuando yo era pequeño lo acompañábamos con un gesto evasivo de la mano y la frase “Por aquí se va a Madrid”. Este hubiera sido mi favorito).
Y añadiría dos docenas más sin esforzarme demasiado...

Y sin embargo estamos hablando de Ada Colau, la emperatriz del “amagar y no dar”, aquella a la que permanentemente se le va la fuerza por la boca. ¿Cómo encaró la situación? Pues llegando tarde. Y detrás de ella, Torrent[4]: “Colau y Torrent llegaron juntos después, cuando el Rey ya se encontraba reunido con los restantes invitados, evitando así participar en el recibimiento oficial[5]”. Para entonces Felipe VI ya había saludado “a las restantes autoridades, incluidos los ministros de comunicaciones de Pakistán y Egipto” o a la alcaldesa de L’Hospitalet[6] “antes de pasar al foyer del teatro, donde se celebró un cóctel”.
De la cena me han llamado la atención dos pequeños detalles. El primero, que comenzó a las siete y media, hora a la que en España suele comenzar la merienda[7]. El segundo, que Don Felipe acudió más solo que la una. Se ve que su señora esposa tendría algo mejor que hacer...

Y sigue el cronista: “La alcaldesa, sin embargo, saludó a Felipe VI, según testigos presenciales[8] e incluso departió con él antes de que todas las autoridades pasaran a la platea del teatro, convertida en comedor para la ocasión. Una vez allí se sentaron en la mesa presidida por el Rey, casi enfrente de él (...) Colau aplaudió el discurso del Monarca, mientras Torrent se quedó de brazos cruzados”.

En fin, no se puede ser más hiriente ni más provocador, hace bien el Gobierno en preocuparse. Sin ninguna duda, esto nos costará el congreso...


Esta mañana los congresistas alojados en el hotel donde trabajo estaban seriamente preocupados. No era para menos, la Nespresso de cortesía que se había instalado para los que tenían prisa no funcionaba.
Dejaré para otro día los comentarios al hecho de que encontrándome rodeado de alguno de los mayores expertos en tecnología que pueblan el universo mundo, haya tenido que ser yo, que soy de letras, el que ha conseguido hacerla funcionar.



[1] (Sin firma): “El Gobierno avisa: “El desplante mezquino al Rey amenaza el futuro del Mobile””. El País, 25/02/18.
[2] Aunque aparezca el mal uso de la palabra evento, que en castellano significa precisamente lo imprevisto, pero es cierto que la real y muy real academia de ilustres analfabetos lo ha incorporado a su último diccionario aunque no apareciera en los anteriores. Una vez más, una transliteración del inglés, que no traducción. Para traducirla bien es preciso saber inglés. Y castellano, claro...
[3] ¡Y dale!
[4] De Torrent no sabía nada antes de que le nombraran y no he aprendido nada después. Ya dicen que el que nada no se ahoga...
[5] Miguel González: “El Rey alerta de la posible marcha del Mobile si no hay lealtad institucional”, El País, 26/02/18. De aquí proceden el resto de citas e informaciones.
[6] No tengo a mano el callejero de Barcelona pero yo diría que técnicamente el congreso se celebra en Hospitalet.
[7] Y también en Cataluña. La palabra en catalán es berenar pero también se suele utilizar en castellano el término “merendola” cuando se trata de un acto colectivo y siempre lo he encontrado muy gracioso.
[8] Cabe preguntarse dónde estaba el periodista en ese momento. ¿Un apretón repentino?