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martes, 1 de mayo de 2018

MONTAR EN EL TIOVIVO



Siempre me ha resultado muy curioso escuchar a algunos políticos que cuando están en activo se vanaglorian de haber ganado su plaza de funcionario siendo muy jóvenes la frase clásica es “yo a los X años ya tenía la vida solucionada” pero cuando abandonan el poder ninguno regresa a esa plaza de la que tanto blasonaba antes. Supongo que cuando uno ha pisado según qué moquetas encuentra muy ordinario volver a emplearse en un trabajo sencillo y decente que dé lo suficiente como para mantenerse con dignidad[1].


Para eso se inventaron lo que ahora llamamos “puertas giratorias”, que traducido al castellano significa que cualquier empresa de gran tamaño les hará un hueco en su consejo de administración para que disfruten de unos buenos ingresos sin necesidad de contrapartida alguna. Creo que el ejemplo que primero viene a la cabeza es el de las compañías eléctricas, mimadas con cariño por los diferentes gobiernos que se han sucedido desde que se reinstauró la costumbre de pasar por las urnas. En sus consejos se sientan es un decir, porque tampoco es obligatoria la asistencia aunque las dietas suelen ser interesantes desde antiguos presidentes o ministros hasta personajes como el Marqués de Del Bosque, de nombre Vicente, cuyo mayor mérito según mis amigos futboleros fue no joder demasiado el equipo que le había dejado hecho Luis Aragonés[2].
Más allá de estos ejemplos tan vistosos que sólo alcanzan a la parte más alta del escalafón, sí parece que los políticos tengan interiorizado que en el momento en que abandonen su cargo algo se les buscará, que no tendrán que pasar por el trago humillante de enviar el curriculum y batirse el cobre con otros aspirantes al mismo puesto y someterse a las entrevistas de los muchachos de Recursos Humanos[3].

Leo que Anna Gabriel anda corta de fondos. Cuando tomó la decisión de exiliarse optó por seguir el ejemplo de otros revolucionarios ilustres como Bakunin o Lenin y eligió Suiza como destino pese a saber que es un país caro, porque ella ya tenía bien estudiado un plan para afrontar la supervivencia diaria y no hay que olvidar que Gabriel es sobria de costumbres [4]. Según un reportaje que leí una vez, en Barcelona vivía en un piso compartido en el barrio de Gracia con muy pocas posesiones personales[5].



Según la Wikipedia sus empleadores (como se dice ahora) han sido la Generalitat, el grupo parlamentario de las CUP y la universidad, donde era profesora de derecho. Dedicación que comparte con la mano derecha de Colau, mi gran amigo Gerardo Pisarello[6]

La CUP no tiene grupo parlamentario en Suiza y no sé si la Generalitat habrá abierto oficina desde luego no será por falta de ganas pero si lo ha hecho, con lo del 155 es muy mal momento para ir allí a pedir trabajo.
Naturalmente, la opción pasaba por emplearse como profesora en alguna universidad suiza. ¿Acaso no pasó a la universidad privada Francisco Camps con una tesis recién leída tan brillante que la han declarado secreta en cuanto se empezó a asociar con la palabra plagio? Vale. Camps es un facha como el Almirante Cervera, pero nacido en los Países Catalanes. Y aquí o follamos todos o la pu... digo, aquí jugamos todos o se rompe la baraja. Parece obvio que en la cabeza de Gabriel no entraba la posibilidad del no.
Y sin embargo ha sido no. Ninguna universidad suiza ha mostrado interés por que la cupaire comparta su sabiduría con sus alumnos.
Estos suizos no tienen ni idea. Ya ni pensar en la virtuosa Cataluña, en el odioso Estado español un antiguo parlamentario con tal nivel de exposición pública habría obtenido aunque fuera una miserable ayudantía en una universidad pública o privada con sólo hacer saber que estaba necesitado. Qué gente más rara... 

Así que Anna necesita financiación urgentemente y el obvio recurso es la solidaridad, la gran palabra. Se va a organizar un concierto en su pueblo y una quincena de grupos va a actuar gratis para allegar fondos en un festival con precios de bandas que cobrarían más de lo habitual.Porque queda descartado que se dedique a ordinarieces tales como poner copas, dar clases particulares o fregar escaleras. Estos no han conocido ese clásico de Luis Aguilé que decía “Soy currante y tiro palante, lo que como me lo gano con el lomo”[7].

Que no se me malinterprete. Odio el trabajo más que nadie en el mundo. Me considero un fracasado por haber tenido que rebajarme a trabajar. Creo que vender tu fuerza de trabajo es una actividad inhumana y degradante y no me crearía ningún problema de conciencia haber heredado una fortuna y no tener que dar un palo al agua en mi vida. Trabajar es de burros.
Es una de las críticas que siempre he hecho a los obreristas, su veneración hacia el trabajo como única fuente de riqueza legítima, reproduciendo bien aprendida la vieja lección burguesa. Para mí ser trabajador no es síntoma de superioridad moral sino de degeneración genética pero nadie es perfecto[8]...
Otra cuestión muy distinta es comprobar que gente a la que se le llena la boca hablando de la dignidad innata de los trabajadores y criticando el precariado decida que no es necesario haberlo padecido para criticarlo. Y si lo padeció en sus tiempos jóvenes, debe guardar tan mal recuerdo que no le han quedado ganas de repetir. A falta de cátedra, buenos son conciertos.
Supongo que al menos tendrá el detalle de enviar un vídeo de lloriqueo previo y posterior agradecimiento que provoque el éxtasis entre su entregado público.




[1] Todos los casos que recuerdo ahora son del PP pero imagino que también debe de haberlos en otros partidos.
[2] Conocido como “el sabio de Hortaleza”. Dio un ejemplo de sabiduría difícil de superar cuando advirtió de que “No es bueno leer demasiado. Yo tenía un amigo que se puso a leer a Kafka y se volvió maricón”.  Se lo escuché decir por la radio y está reproducido en Internet pero no demasiado, curiosamente.
[3] Dos palabras que ya lo dicen todo poniéndonos al nivel de las grapadoras o la máquina de café.
[4] Aprovecho la ocasión para reproducir una cita de Lenin que creo que es muy poco conocida: “Soy incapaz de escuchar música demasiado a menudo dijo una vez refiriéndose a la Appasionata de Beethoven . Afecta a tus nervios, hace decir cosas bonitas y estúpidas y acariciar las cabezas de esas personas capaces de crear tanta belleza mientras viven en este infierno mezquino. Y no hay que acariciar la cabeza de nadie..., podría ocurrir que te mordieran la mano. Hay que golpearles en la cabeza, sin piedad”. Greil Marcus: Rastros de carmín. Una historia secreta del siglo XX. Anagrama (Barcelona), 1993 (2ª ed.), p. 234. Supongo que por eso la izquierda actual resulta tan triste...


[5] Para quien no conozca la idiosincrasia barcelonesa, Gracia es el barrio preferido por los catalanes guais (artistas sin obra conocida, bohemios de a las tres en casa, agitadores culturales subvencionados...) mientras los  guiris guais prefieren el mío, el Barrio Gótico.
[6] Aunque más cabría llamarle el muñón derecho, pues su actividad conocida se reduce a retirar una estatua y renombrar una calle.
[7] En realidad la versión original era en argentino: “Soy laburante y tiro padelante, lo que como me lo gano con el lomo”. Aguilé cantaba otro clásico contra el trabajo: “Es una lata el trabajar”.
[8] Es probable que ya lo haya escrito aquí alguna otra vez pero la palabra trabajo procede del latín tripalium, que era un instrumento de tortura.

domingo, 18 de marzo de 2018

CUANDO SE IMPONE EL DESEO


Como pasa con ciertos guisos, algunos artículos de prensa saben mejor si se dejan reposar. A cuenta del reciente Mobile World Congress (MWC) se publicaron algunas piezas que hoy me apetece recordar.
El más ardoroso era el director de Crónica Global, un tal Xavier Salvador, que dejaba claro que “Después de tanto avisar, el Mobile se irá pronto de la capital catalana. Barcelona, Cataluña y España perderán el congreso internacional más importante de cuantos se celebran en Europa[1]”.
¿Dónde se irá? “a desiertos más cálidos y ricos” que, como veremos, es una manera elaborada de decir Dubái. Pues anda que no se ha avisado: “Cuando no es una huelga del taxi se produce una protesta de los trabajadores del Metro, todo cuestiones dependientes o reguladas desde el consistorio. Si eso no es insuficiente[2], la política acaba mostrando esperpénticas situaciones de inestabilidad que hacen insufrible la organización para los mandamases internacionales de la cosa. Ni Telefónica puede, con todo su poder, preservar el evento” y no falta la frasecilla de marras para asegurar el cumplimiento de la profecía: “Perdonen la sinceridad, pero es lo que hay”.
No es el único, aunque sí el más zafio en su planteamiento[3]. La idea central es que la tardanza deliberada de Colau le ha costado el MWC a Barcelona.
Veamos otro ejemplo. Este es más torero, pues está escrito el día 3, cuando ya era más que evidente que la organización del congreso no tiene ninguna intención de abandonar Barcelona. Es largo pero me quedo con este párrafo: “La alcaldesa de Barcelona le niega la mano al Rey en pleno Mobile World Congress y las portadas de media Europa se preguntan qué necesidad hay de gastar 470 millones de euros en una ciudad donde parece absurdamente complicado hasta que los representantes de dos Instituciones se dirijan la palabra entre el primero y el segundo plato de la cena inaugural”.
¿En serio?
¿En serio ese asunto merece las portadas de media Europa?
Esto era típico del periodismo de hace cuarenta o cincuenta años, cuando era realmente difícil acceder a la prensa extranjera y un periodista o lo que fuera podía convencer a sus lectores de que su opinión sobre un asunto coincidía al pie de la letra con lo que se escribía por ahí fuera. Pero hoy... hoy que cualquiera con un teléfono móvil tiene acceso a todas las portadas de la prensa mundial, decir algo así es muy osado porque es muy fácil de desmontar. Es evidente que si algún diario europeo de mediana importancia hubiera recogido la noticia ella lo habría mencionado. (Me llama la atención que este truco tan rancio goce aún de tan buena salud. Véase otro ejemplo, este desde el lado de la catalanada: “Sobre los efectos y las potencialidades de esta táctica basta leer estos días el alud de editoriales en la prensa internacional defendiendo una cosa tan banal como el lazo amarillo de Guardiola”[4]. Ante estas maravillas, ¿quién puede extrañarse de que todos los periódicos de papel estén quebrados?).
Aunque lo he dejado para el final, el que viene ahora fue el primero en publicarse, el día 26[5]. Este refleja el punto de vista del enterao, el que tiene los mejores contactos y ha hablado con unos y otros para que sepas lo que nadie más te va a contar, la cruda realidad. Como es de esperar, sus fuentes son del más alto nivel, aunque no nombra ninguna. Y en este punto es donde hay que empezar a dotarse de amplias tragaderas. Por ejemplo, este párrafo: “Lo de ayer fue bochornoso. No encuentro otra palabra. Mira, a nosotros nos da exactamente igual que el Mobile se celebre aquí, en Dubái o en otra ciudad. Yo prefiero que se quede, soy español. Pero trabajo para una multinacional y a ellos les da exactamente igual. Es más, mis jefes internacionales cada vez lo tienen más claro: están convencidos de que 2019 puede ser el último año de la feria en Barcelona. Y tras lo ocurrido ayer, la huida está ahora más cerca”, señala un directivo de uno de los principales fabricantes mundiales de ‘smartphones’ que ha presentado sus novedades en la feria y prefiere mantener el anonimato para evitar problemas laborales. Obsérvese el detalle, un fabricante que ha presentado sus novedades en la feria antes de que la feria se celebre[6]. Y el resto ya es un insulto a la inteligencia, un  directivo que no quiere dar su nombre porque teme represalias laborales por repetir lo que dicen sus jefes. Para mear y no echar gota...
Añadiré algún testimonio más, aunque reconozco que son un tanto reiterativos.
“Siempre se esperan problemas, pero no que esos problemas vengan de las propias instituciones” confiesa una fuente cercana a la cúpula de la asociación que ahora debe decidir qué hacer con el Mobile en los próximos años, seguir en Barcelona o llevárselo a... ¿Dubái, París, Milán o tal vez San Francisco?  “Otro ejecutivo en uno de los gigantes mundiales de telefonía asegura que la ubicación del MWC también les es indiferente. (...) Que se celebre en París, Barcelona o Dubái nos da igual” y por último, en la misma línea: “No hay empresa española ni directivo que no estén preocupados por esto. Si alguien lo niega, miente”, dice un alto ejecutivo de una operadora española. “Lo de ayer fue una vuelta de tuerca más. El problema es que estos políticos no se dan cuenta de que hay un límite, no se puede forzar tanto la cuerda[7]. ¿Que hay que irse a Dubái? Pues nos vamos. Para algunas empresas sería un daño a corto plazo, nada más. Para Barcelona sería un golpe irreparable”.
¿Soy la única persona del mundo a la que le resulta extraño que gente tan fría y calculadora como para llevar su negocio a una dictadura asquerosa como Dubái se sienta conmovida hasta el ultraje y dispuesta a perder dinero porque Colau ha demorado su llegada a una cena a propósito para evitar una foto? Yo diría que estos altísimos ejecutivos o tienen la sangre fría o la tienen caliente pero que les hierva y se les hiele a ratos como que me cuadra poco.
En fin, parece que algunos han estado mucho tiempo sobre la parrilla sin que un alma caritativa les diese la vuelta para que se hicieran por los dos lados. Demasiada pasión...



Mi experiencia sobre el MWC es muy limitada, pues sólo tengo acceso a una parte pero, eso sí, de primera mano. De las trece ediciones celebradas, he trabajado diez en hoteles, entre ellas las ocho últimas, lo que me da una cierta perspectiva, por parcial que sea. Y mi impresión es que lo que comenzó siendo un lugar donde se hacían negocios importantes, a cara de perro, jugándose el todo por el todo, ha acabado siendo un escaparate, un lugar donde uno va a exhibirse pero sin incidencia económica real, lo que se tenía que hablar ya se ha hablado antes de venir. Hace ocho, siete, seis años, los dos primeros días eran una batalla de nervios. El domingo víspera del congreso la posibilidad de plancharse la camisa era la diferencia entre la vida y la muerte... Y los dos últimos días, cuando la suerte ya se había sellado para bien o para mal, eran días de comilonas, borracheras y sexo de pago sin tasa.
Pero eso ha cambiado completamente. Ya no vienen prostitutas de fuera de Barcelona porque pierden dinero y ni siquiera se acercan los relaciones públicas de los prostíbulos de la zona a recordarte que están ahí. Un compañero de trabajo quiso llevar a su padre a cenar y encontraron mesa allí donde les apeteció, después de asomar la cabeza en media docena de restaurantes aparentemente vacíos y que evitaron por esa razón.
Diría que el MWC se ha convertido en una feria, un lugar donde exhibirse, donde “ver y ser visto”, como se suele decir. Ya no hay nada que celebrar ni que lamentar...
Me parece oportuno recordar la suerte del SIMO, el Salón Informativo de Material de Oficina, una feria anual que se celebraba en Madrid desde 1961. A medida que la informática fue cobrando importancia la feria se orientó hacia ella y tuvo sus años de gloria con la expansión de Internet, entre 1994 y 2007. Sin embargo, para sorpresa de todos, en 2008 no se celebró, por falta de interés de los principales expositores. A partir de 2009 cambió de forma pero sólo para languidecer progresivamente hasta 2013, su última edición salvo error por mi parte.
Soy mal profeta y me abstendré de hacer vaticinios y menos electorales, cuyos mecanismos se me escapan por completo , pero bien pudiera ser que en 2019 hubiera un alcalde o alcaldesa que no fuera del partido de Colau. Y bien pudiera ser que apostara todo por conservar el congreso. Y entonces sería de reír ver qué publicaban estos con la misma gallardía. Y también pudiera ser que en el 2024, 2023 o incluso antes, los principales expositores se cansaran de venir a hacer el paripé. O, por el contrario, que la organización siguiera apostando por Barcelona unos años más. El SIMO aguantó más de medio siglo...
Lo que no tengo tan claro es que algunos periódicos aguanten hasta el 2023 pero, como he dicho, soy muy mal profeta.





[1] Xavier Salvador: “Se va el Mobile, se va el Mobile...”, Crónica Global, 27/02/18. Como curiosidad, llama a Colau emperatriz de la ambigüedad el mismo día que yo la llamaba emperatriz del “amagar y no dar”. No sé por qué elegí esa palabra, majestuosidad no es lo que sobra a esa señora precisamente...

[2] Es lo que trae consigo la vehemencia. También suelta un “¡pues no haberlos elegidos!” y se queda tan oreado.

[3] Contiene detalles perfectamente prescindibles, como cuando habla de Gerardo Pisarello y escribe que “igual estará tomando mate”. Poca simpatía siento por Pisarello pero no me parece que aporte nada este uso de los estereotipos a los que son tan aficionados los nacionalistas ingleses y que tanto enfadan a algunos cuando se los aplican a los españoles. Por cierto, aprovecho aquí para recomendar el mate, un placer que he descubierto recientemente, aunque confieso que el que yo tomo es uruguayo.

[4] Lourdes Garzón: “Ada Colau, la malabarista atragantada por el procés”, El Español, 03/03/18 y Albert Sáez: “España, ¿con el paso cambiado?”, El Periódico, 02/03/18, respectivamente.
[5] Manuel Ángel Méndez: “Las tecnológicas, ante el “bochorno” de Colau: “La huida del Mobile está más cerca””. El Confidencial, 26/02/18. (Respeto las negritas, por si significasen algún énfasis que hacen los entrevistados)
[6] Llamar feria al MWC es interesante, como luego se verá.
[7] ¿El alto ejecutivo logra una extraña síntesis entre forzar la máquina y estirar la cuerda? Confieso que no imagino cómo se puede forzar una cuerda, pero eso seguramente es una consecuencia de mi falta de visión ejecutiva...

miércoles, 6 de enero de 2016

LOS ORÍGENES (II): UN CIERTO TUFO A INCIENSO


En la anterior entrada me ocupaba de la extraña posición de la izquierda española respecto a los nacionalismos y separatismos periféricos. Pues bien, más importante que la relación con el nacionalismo fue la relación con parte de la Iglesia, pero esta se suele señalar mucho menos.
La defensa de la religión fue uno de los argumentos de la sublevación contra la República. Los caídos del bando franquista lo fueron “por Dios y por España”, por ese orden, y los historiadores suelen llamar “nacional catolicismo” al régimen instaurado tras la guerra, aunque es cierto que sus defensores jamás utilizaron esa expresión para nombrarlo.
Pero la iglesia que defendían y que a su vez les legitimaba públicamente , ya era una reliquia durante la República, no digamos en la posguerra. La Segunda Guerra Mundial hizo mucho daño a Dios. Millones de cristianos se preguntaban cómo había podido permitir que sucedieran Auschwitz, Hiroshima o Dresde y no les convencía ninguna respuesta. Añádase a ello el obvio cambio de mentalidad que provoca dedicar unos años de tu juventud a esquivar las balas que disparan los de enfrente mientras, por tu parte, intentas con toda tu habilidad que dejen de respirar para siempre, y fueron muchos millones de jóvenes europeos los que fueron al frente y aún más millones de mujeres, niños y ancianos los que sufrieron las consecuencias de la guerra en su propia casa[1]. Si a ello se añade, por poner un solo ejemplo, la difusión masiva en los años siguientes de teorías y hallazgos científicos que iban empequeñeciendo el papel de un dios creador, no es difícil llegar a la conclusión de que a finales de la década de 1950 la iglesia católica tenía un grave problema enfrente. El papa Juan XXIII, que era protector de pederastas pero no tonto, se dio cuenta y trató de remediarlo convocando un concilio ecuménico que tenía la tarea de poner la Iglesia al día, lo que se conoció entonces como el “aggiornamento”. Pero Dios tenía otros planes y fue su sucesor, Pablo VI, el que llevó a término el Concilio Vaticano II, a cuyo nombre estará siempre asociado.
El concilio supuso una sacudida para la iglesia española probablemente la más atrasada de Europa occidental, después de la portuguesa[2] , y procuró visibilidad a fenómenos que ya se estaban cociendo, entre los que interesa destacar a los “curas obreros” y las comunidades cristianas de base.
Los “curas obreros” eran los que ejercían la “opción preferencial por los pobres”, como decían los teólogos de la liberación americanos, y se apuntaban a trabajar de obreros para hacer apostolado entre ellos sin colgar los hábitos (aunque al final la mayoría de ellos acabaran abandonándolos para casarse). El más famoso fue José María Llanos, “el padre Llanos”, por lo extremo de su giro ideológico: pasó de dirigir los ejercicios espirituales de Franco a militar en el Partido Comunista de España tras sus vivencias en el Pozo del Tío Raimundo, un suburbio de condiciones terribles. Junto a ellos convivían los “curas rojos”, aquellos que trataban de conciliar el cristianismo con el marxismo, el psicoanálisis, el existencialismo o cualquier otra ideología que pareciera avanzada, como se decía entonces. Uno de los ejemplos más curiosos fue Jesús Aguirre, futuro Duque de Alba, que se especializó en casar a notorios izquierdistas (los entonces conocidos como “progres”), entre ellos la propia Manuela Carmena[3].
A su vez surgieron por todo el territorio las llamadas “comunidades cristianas de base”, agrupadas en torno a algunas parroquias, que buscaban revivir el ambiente del cristianismo primitivo, aquel que se suponía que Jesucristo había instaurado entre sus discípulos y que se había desvirtuado en algún momento del camino, lo que en el fondo no dejaba de ser un modo de expresar una discrepancia política vestida con un transfondo religioso, como un extraño reflejo de actitudes de muchos siglos atrás[4].
Curas obreros, curas rojos y comunidades de base tuvieron una influencia enorme en la izquierda de entonces, basta con pensar en uno de los hechos más interesantes y desconocidos de la famosa Transición; el movimiento huelguístico de Vitoria que acabó con la muerte de cinco obreros el tres de marzo de 1976. Les disparó la policía al salir de una iglesia, porque iglesias eran los lugares donde se celebraban las asambleas, cedidas por curas rojos; una de las caras visibles del movimiento era Jesús Fernández Naves, antiguo cura obrero, y quizá la mejor fuente directa de información sobre aquel conflicto visto desde dentro sea la que recogía “el secretariado social de la diócesis de Vitoria en una serie de cuadernillos trabajados con la colaboración de las Comisiones representativas” (es decir, los propios huelguistas)[5]. Se respiraba iglesia por todos lados, aunque no fuera la parte alta de la jerarquía. Hasta sus enemigos explotaron la circunstancia, pese a la contradicción evidente que suponía que creyentes atacaran a creyentes por el hecho de serlo. Una de las hojas de contrapropaganda que circulaban entonces, mostraba a Fernández Naves vestido de cura (aunque hacía años que no lo era) y a una tal Sor María del Carmen Landaluce (Médico) vestida de monja con un hábito remendado, que cuelgan un cartel en una iglesia que dice: “Se alquila para huelgas. Los bautizos en Sindicatos”, mientras el reverendo padre don Jesús Fernández Naves piensa: “Ya estarán contentos en Moscú”[6].

Así que cuando el 12 de octubre pasado Ada Colau condenó la celebración del genocidio, mi imaginación calenturienta me recordó esa influencia tan clara de una parte de la mentalidad cristiana en las creencias de estos izquierdistas, tan nuevos y tan arcaicos a la vez[7]. Para que se entienda lo que quiero decir, no me resisto a transcribir una cita que para mí encierra las claves ideológicas de lo que era el cristianismo primitivo, aunque ya tenga tres siglos a sus espaldas: “Por lo que respecta a la moral de Jesús Cristo, si se distingue la que le era propia de la que tenía en común con los filósofos, se encontrará que la primera tiene dos defectos considerables. Uno, que exige de los hombres cosas absolutamente imposibles y contra su naturaleza, como la obligación de odiarse a sí mismo, amar a los enemigos, no ofrecer resistencia a los malvados, etc. El otro es que parece haber sido imaginada con el objeto de mantener una tropa de miserables y de vagabundos, como lo fueron sus apóstoles y sus discípulos. ¿Acaso esa moral no está llena de imprecaciones contra la insensibilidad de los ricos? ¿No encontramos en ella lecciones que enseñan a vivir a costa de los demás? Se encuentran allí formularios de bendiciones para las ciudades, los pueblos, las aldeas, las casas y las personas que dieron una buena acogida a sus seguidores, y maldiciones contra los lugares que no quisieron recibirlos”[8]. Por supuesto, cuando el Cristianismo se convirtió en la religión oficial de Roma esta teología de pedigüeños fue sustituida por otra que consideraba que el poder era una bendición que Dios derramaba sobre sus elegidos. No hay que ser un lince para ver la analogía que movía a las comunidades cristianas de base de los sesenta.
Comenzaré por la segunda parte. Según una fuente hostil[9], el Observatori DESC, del que procede el núcleo de Barcelona en Comú (Colau, Pisarello, Asens, Pin...), recibió 3’8 millones de euros de subvenciones públicas entre 2008 y 2014 y especifica que en 2014 un año flojo , de los 444.309 € que les tocaron, dedicaron 182.144 a gastos de personal y 84.111 a pagar asesorías externas. Puede que yo sea de otra época, pero no creo que sean estos suplicantes los que nos lleven a la emancipación, como dice la famosa canción. Espero ocuparme despacio sobre ello algún día, pero si Felipe González pasa a la historia por algún motivo debería ser por el arte con el que utilizó las subvenciones para desmantelar cualquier atisbo de protesta. Fue muchísimo más eficaz que veinte pelotones de antidisturbios con carta blanca.
La primera es obvia hasta para alguien tan antipatriota como yo: las culpas son imborrables, nunca caducan, es un pecado original que no se lava ni con el bautismo. Es lo que llamo la “Doctrina Colau”: si perteneces a la estirpe equivocada, tu responsabilidad heredada te acompañará siempre, aunque puedes mejorarla haciendo autocrítica pública por ti y por todos tus antepasados, aunque maldita la cosa que tuvieran que ver en ello[10]. Pero claro, en la responsabilidad también hay grados. Gerardo Pisarello, el teniente de alcalde de Ada Colau, está libre de pecado, pese a que si no se hubiera producido el genocidio previo, jamás hubieran podido ir sus antepasados a Argentina a colaborar en la expoliación de las riquezas indígenas. A diferencia de los míos, que se quedaron en su casa.




[1] Este hecho, que no se suele citar, puede ayudar a explicar la enorme diferencia de población creyente que hay entre Europa y los Estados Unidos.
[2] Los ultras del Régimen nunca perdonaron a Pablo VI, al que consideraron personalmente responsable de lo que vino después. En diciembre de 1970 a cuenta de que el Papa pidió clemencia para los condenados a muerte del Proceso de Burgos , la revista ¿Qué pasa? escribía: “Para nosotros el Papa, en cuanto representante de Jesucristo, es anterior y superior a España, a la patria, a Franco, a todas las naciones y a todo lo humano. Pero el Papa en cuanto a no representante de Jesucristo, en cuanto a representante de su propia personalidad privada, en cuanto a representante de intereses puramente humanos, en cuanto a Montini, es cuasi infinitamente inferior a España, la patria y a Franco como cabeza de la nación”. (Reproducido en Fernando Díaz Plaja: La España franquista en sus documentos (La posguerra española en sus documentos), Plaza y Janés, Barcelona, 1976, p. 500).
[3] Jesús Aguirre es el hilo conductor del imprescindible libro de Gregorio Morán: El cura y los mandarines. Historia no oficial del bosque de los letrados (1962  1996), Akal. Madrid, 2014.
[4] Un estudio clásico sobre las herejías medievales como expresiones políticas es el de Norman Cohn: En pos del milenio, recientemente reeditado por las riojanas Pepitas de Calabaza. Para quien prefiera la ficción es muy recomendable Q, escrito por Luther Blissett, que es un seudónimo colectivo que ahora firma como Wu Ming.
[5] Según los describe Gasteiz: Vitoria. De la huelga a la matanza, Ruedo Ibérico, s. l., 1976, p. 31. En el libro ocupan de la página 31 a la 85, pese a que treinta y dos años después un historiador pretenda haberlos descubierto (Iñigo González Inchaurraga: Vitoria, 3 de marzo. Un conflicto transicional, Ediciones García , S. L., s. l. 2008). Claro que este librito cita fuera de contexto, altera las citas a su capricho y contiene alguna falta de ortografía que hace daño a la vista.
[6] La describo como aparece en el libro de Antonio Rivera y Santiago de Pablo: Profetas del pasado. La conformación de una cultura política III. Las derechas en Álava, Ikusager, Vitoria, 2014, ilustración 112. La imagen es tan pequeña y borrosa que mis pobres medios digitales no me permiten reproducirla con claridad. Confieso que ignoro todo sobre María del Carmen Landaluce.
[7] Sin querer entrar en lo ridículo que resulta en términos históricos , describir un proceso que comenzó hace quinientos años y duró más de trescientos, con un concepto acuñado en el siglo XX. Si tuviera algo de formación política sabría aquello de que cada sociedad solo se plantea los problemas que puede resolver, pero supongo que una idea así le provocará dolor de cabeza.
[8] Anónimo clandestino del siglo XVIII: Tratado de los tres impostores. Moisés, Jesús Cristo, Mahoma. El Cuenco de Plata, Buenos Aires, 2006, p. 114.
[9] “L’escandol esquitxa l’Observatori DESC/ICV – EUiA/Barcelona en Comú”, directe!cat, 18/05/15. Este es un medio que no oculta su ideología, su lema es El digital dels que votaran #SíSí.
[10] Es justo reconocer que el germen de esta  idea aparece en un contexto diferente en un pequeño libro tanto en tamaño como en profundidad , de Emilio Lopez Adan “Beltza”: Terrorismo y violencia revolucionaria. Likiniano Elkartea, Bilbao, 1998, pp. 40ss. (El autor firma así, sin tildes. Supongo que es un intento de euskaldunización sobre unos apellidos imposibles). Ya dice Lázaro de Tormes que no hay libro por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena, sin olvidar que Dios escribe derecho con renglones torcidos...