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lunes, 25 de noviembre de 2019

INDEPENDENCIA O BARBARIE



Era el último lema de los CDR, que decayó por falta de participantes para sumir en la barbarie al Estado español. Recordaba mucho al camello y la pulga de Samaniego[1] pero más allá de esta panda de borroquillas que buscan la independencia por las bravas, la mayoría del independentismo se decanta por la opción del referéndum porque no hay que olvidar que si algo son los independentistas es demócratas[2].
El problema es que hay cientos de movimientos independentistas en el mundo pero sólo se han celebrado referéndums en dos lugares, Quebec y Escocia[3]. Hace falta más casuística, se necesitan estados que opten claramente por el derecho a decidir y hoy los independentistas están de suerte, Papúa Nueva Guinea ha permitido un referéndum en la isla de Bougainville[4].
El inicio es conocido, en la isla hay una mina de nombre Panguna que llegó a representar el 45% de los ingresos de exportaciones de Papúa Nueva Guinea. De todos modos, los motivos no son importantes, el derecho a decidir es un derecho democrático irrenunciable y en este caso además el 90% de la población respalda la independencia. Con mucho menos los CDR hubieran ganado el pulso por las bravas.

Papúa Nueva Guinea es un sitio curioso. Por ejemplo, los censos de población no son fiables porque parte de sus ciudadanos vive en árboles como el barón rampante del Calvino escritor[5] y se ve que los encuestadores no eran muy de trepar a preguntar, aunque esto puede haber cambiado: el censo para el referéndum de independencia es un 20% más elevado que el utilizado en las elecciones autonómicas del 2015.

Sí, lo sé. Sería preferible un democrático referéndum escandinavo sobre la independencia de Laponia pero es lo que tenemos... No hay que subestimarlo, el número de referéndums de independencia en el mundo crece en un tercio al pasar de dos a tres y esas son cifras mayores.
Ya, luego podrán decir que la mina lleva tiempo cerrada por el conflicto, que el ente autonómico recauda 637.000 euros por impuestos a empresas, aranceles aduaneros y tributos varios mientras recibe casi once millones de euros transferidos por el Estado papuanonovoguineano, pero ellos no cuentan con que la ilusión de un pueblo todo lo puede...

Lo que no termino de entender es que sabiendo que el 90% de la población está a favor de la independencia el referéndum no sea vinculante. Jamás va a tener mejor ocasión el estado opresor para soltar lastre...



[1] En una larga jornada / un camello muy cargado / exclamó ya fatigado: / “¡Oh, qué carga tan pesada!” / Doña Pulga, que montada / iba sobre él, al instante / se apea y dice arrogante: / “Del peso te libro yo”. / El camello respondió: / “Gracias, señor Elefante”.
[2] En realidad no es así, se trata de una convicción sobrevenida. Artur Mas convocó un referéndum por la independencia en el mítico año de 2014 y Rajoy lo permitió, aunque ahora nadie quiera recordarlo. Se celebró, ganó el Sí y no pasó nada. Pero nada de nada... Tras él vinieron unas elecciones autonómicas y el nuevo plan era declarar la independencia en 180 días para los de ciencias y seis meses para los de letras. Cuando preguntaron a Mas por otro referéndum dijo que aquello era “una pantalla pasada”. Hubo que recuperar la pantalla deprisa y corriendo sólo porque fue una condición que impuso la CUP para investir a Puigdemont.
[3] Mientras el resto de países se reían porque sabían el final por anticipado: los independentistas sólo aceptarán el Sí. En Quebec se ha votado tres veces porque en todas ha ganado el No. Hartos de que los independentistas vuelvan a pedir un referéndum al día siguiente de perderlo, han endurecido considerablemente las reglas. En Escocia han optado directamente por no hacerles caso.
[4] Los datos proceden de Kate Lyons: “¿El nacimiento de un nuevo Estado? Referéndum de independencia en la isla de Bougainville”, eldiario.es, 22/11/19. En mis tiempos escolares era Nueva Guinea Papúa, supongo que el cambio será fruto de los avances del proceso de descolonización.
[5] Según todos los indicios, sin sus afanes ilustrados. Deseo que al menos ellos tengan sus Violas y ellas sus Cosimos.

martes, 1 de mayo de 2018

MONTAR EN EL TIOVIVO



Siempre me ha resultado muy curioso escuchar a algunos políticos que cuando están en activo se vanaglorian de haber ganado su plaza de funcionario siendo muy jóvenes la frase clásica es “yo a los X años ya tenía la vida solucionada” pero cuando abandonan el poder ninguno regresa a esa plaza de la que tanto blasonaba antes. Supongo que cuando uno ha pisado según qué moquetas encuentra muy ordinario volver a emplearse en un trabajo sencillo y decente que dé lo suficiente como para mantenerse con dignidad[1].


Para eso se inventaron lo que ahora llamamos “puertas giratorias”, que traducido al castellano significa que cualquier empresa de gran tamaño les hará un hueco en su consejo de administración para que disfruten de unos buenos ingresos sin necesidad de contrapartida alguna. Creo que el ejemplo que primero viene a la cabeza es el de las compañías eléctricas, mimadas con cariño por los diferentes gobiernos que se han sucedido desde que se reinstauró la costumbre de pasar por las urnas. En sus consejos se sientan es un decir, porque tampoco es obligatoria la asistencia aunque las dietas suelen ser interesantes desde antiguos presidentes o ministros hasta personajes como el Marqués de Del Bosque, de nombre Vicente, cuyo mayor mérito según mis amigos futboleros fue no joder demasiado el equipo que le había dejado hecho Luis Aragonés[2].
Más allá de estos ejemplos tan vistosos que sólo alcanzan a la parte más alta del escalafón, sí parece que los políticos tengan interiorizado que en el momento en que abandonen su cargo algo se les buscará, que no tendrán que pasar por el trago humillante de enviar el curriculum y batirse el cobre con otros aspirantes al mismo puesto y someterse a las entrevistas de los muchachos de Recursos Humanos[3].

Leo que Anna Gabriel anda corta de fondos. Cuando tomó la decisión de exiliarse optó por seguir el ejemplo de otros revolucionarios ilustres como Bakunin o Lenin y eligió Suiza como destino pese a saber que es un país caro, porque ella ya tenía bien estudiado un plan para afrontar la supervivencia diaria y no hay que olvidar que Gabriel es sobria de costumbres [4]. Según un reportaje que leí una vez, en Barcelona vivía en un piso compartido en el barrio de Gracia con muy pocas posesiones personales[5].



Según la Wikipedia sus empleadores (como se dice ahora) han sido la Generalitat, el grupo parlamentario de las CUP y la universidad, donde era profesora de derecho. Dedicación que comparte con la mano derecha de Colau, mi gran amigo Gerardo Pisarello[6]

La CUP no tiene grupo parlamentario en Suiza y no sé si la Generalitat habrá abierto oficina desde luego no será por falta de ganas pero si lo ha hecho, con lo del 155 es muy mal momento para ir allí a pedir trabajo.
Naturalmente, la opción pasaba por emplearse como profesora en alguna universidad suiza. ¿Acaso no pasó a la universidad privada Francisco Camps con una tesis recién leída tan brillante que la han declarado secreta en cuanto se empezó a asociar con la palabra plagio? Vale. Camps es un facha como el Almirante Cervera, pero nacido en los Países Catalanes. Y aquí o follamos todos o la pu... digo, aquí jugamos todos o se rompe la baraja. Parece obvio que en la cabeza de Gabriel no entraba la posibilidad del no.
Y sin embargo ha sido no. Ninguna universidad suiza ha mostrado interés por que la cupaire comparta su sabiduría con sus alumnos.
Estos suizos no tienen ni idea. Ya ni pensar en la virtuosa Cataluña, en el odioso Estado español un antiguo parlamentario con tal nivel de exposición pública habría obtenido aunque fuera una miserable ayudantía en una universidad pública o privada con sólo hacer saber que estaba necesitado. Qué gente más rara... 

Así que Anna necesita financiación urgentemente y el obvio recurso es la solidaridad, la gran palabra. Se va a organizar un concierto en su pueblo y una quincena de grupos va a actuar gratis para allegar fondos en un festival con precios de bandas que cobrarían más de lo habitual.Porque queda descartado que se dedique a ordinarieces tales como poner copas, dar clases particulares o fregar escaleras. Estos no han conocido ese clásico de Luis Aguilé que decía “Soy currante y tiro palante, lo que como me lo gano con el lomo”[7].

Que no se me malinterprete. Odio el trabajo más que nadie en el mundo. Me considero un fracasado por haber tenido que rebajarme a trabajar. Creo que vender tu fuerza de trabajo es una actividad inhumana y degradante y no me crearía ningún problema de conciencia haber heredado una fortuna y no tener que dar un palo al agua en mi vida. Trabajar es de burros.
Es una de las críticas que siempre he hecho a los obreristas, su veneración hacia el trabajo como única fuente de riqueza legítima, reproduciendo bien aprendida la vieja lección burguesa. Para mí ser trabajador no es síntoma de superioridad moral sino de degeneración genética pero nadie es perfecto[8]...
Otra cuestión muy distinta es comprobar que gente a la que se le llena la boca hablando de la dignidad innata de los trabajadores y criticando el precariado decida que no es necesario haberlo padecido para criticarlo. Y si lo padeció en sus tiempos jóvenes, debe guardar tan mal recuerdo que no le han quedado ganas de repetir. A falta de cátedra, buenos son conciertos.
Supongo que al menos tendrá el detalle de enviar un vídeo de lloriqueo previo y posterior agradecimiento que provoque el éxtasis entre su entregado público.




[1] Todos los casos que recuerdo ahora son del PP pero imagino que también debe de haberlos en otros partidos.
[2] Conocido como “el sabio de Hortaleza”. Dio un ejemplo de sabiduría difícil de superar cuando advirtió de que “No es bueno leer demasiado. Yo tenía un amigo que se puso a leer a Kafka y se volvió maricón”.  Se lo escuché decir por la radio y está reproducido en Internet pero no demasiado, curiosamente.
[3] Dos palabras que ya lo dicen todo poniéndonos al nivel de las grapadoras o la máquina de café.
[4] Aprovecho la ocasión para reproducir una cita de Lenin que creo que es muy poco conocida: “Soy incapaz de escuchar música demasiado a menudo dijo una vez refiriéndose a la Appasionata de Beethoven . Afecta a tus nervios, hace decir cosas bonitas y estúpidas y acariciar las cabezas de esas personas capaces de crear tanta belleza mientras viven en este infierno mezquino. Y no hay que acariciar la cabeza de nadie..., podría ocurrir que te mordieran la mano. Hay que golpearles en la cabeza, sin piedad”. Greil Marcus: Rastros de carmín. Una historia secreta del siglo XX. Anagrama (Barcelona), 1993 (2ª ed.), p. 234. Supongo que por eso la izquierda actual resulta tan triste...


[5] Para quien no conozca la idiosincrasia barcelonesa, Gracia es el barrio preferido por los catalanes guais (artistas sin obra conocida, bohemios de a las tres en casa, agitadores culturales subvencionados...) mientras los  guiris guais prefieren el mío, el Barrio Gótico.
[6] Aunque más cabría llamarle el muñón derecho, pues su actividad conocida se reduce a retirar una estatua y renombrar una calle.
[7] En realidad la versión original era en argentino: “Soy laburante y tiro padelante, lo que como me lo gano con el lomo”. Aguilé cantaba otro clásico contra el trabajo: “Es una lata el trabajar”.
[8] Es probable que ya lo haya escrito aquí alguna otra vez pero la palabra trabajo procede del latín tripalium, que era un instrumento de tortura.

jueves, 30 de noviembre de 2017

A, ANTI, ANTICAPITALISTAS...



No hace mucho una de las corrientes[1]de Podemos denominada Anticapitalistas y conocida cariñosamente como Anticapis , apoyaba sin reservas la declaración unilateral de independencia de Cataluña. Aunque, como siempre sucede en esa olla de grillos, dos de los anticapis más conocidos (Teresa Rodríguez y mi gran amigo Kichi) se distanciaban de ella con grandes aspavientos.
Pensaba en estos anticapis y pensaba en las CUP, que también gustan de definirse anticapitalistas pero por mucho que he pensado no sé dónde reside exactamente su anticapitalismo. Tampoco quiero complicar mucho la cuestión pero si en Podemos hay una corriente anticapitalista ¿significa que hay corrientes procapitalistas? Es lo que me temo, como pronto dejaré claro[2].
El capitalismo es una visión completa de la sociedad pero parece evidente que se basa en la economía. Y sin embargo, eso es lo que más se puede echar en cara a las izquierdas existentes, que no tienen programa económico.
O, mejor dicho, sí lo tienen pero les da vergüenza escribirlo.
Por razones obvias...

La gestión de las emociones

Si hay que definir a la izquierda moderna hay que hacerlo por agregación. Se nutre de los que están en contra del fascismo, del racismo, del machismo y otro buen montón de asuntos sin tener en cuenta que ese es un programa perfectamente asumible por la derecha más convencida. Se da la paradoja de que un izquierdista como Javier Marías podrá criticar sonoramente alguna parte mientras un derechista convencido como Mario Vargas Llosa lo suscribirá por entero sin que se le puedan encontrar contradicciones.
De hecho, si la Unión Soviética fue la primera en reconocer ciertas libertades individuales, fue poco imitada en su zona de influencia y acabó por perder pie del mismo modo que se adelantó y luego no dejó de ceder terreno en la carrera espacial.

Si la izquierda, entendida como oposición al sistema existente, debe ser algo es anticapitalista[3]. Sin embargo, en la izquierda de hoy se puede encontrar cualquier cosa menos un programa económico.
Pese a aquella famosa frase de “es la economía, estúpido”, hace tiempo que nadie formula una alternativa al sistema. Que no lo hagan los que tienen el poder y los que aspiran a ser su recambio parece fácil de entender pero que no digan nada claro los que se cagan en ese mismo sistema, en fin...

Por sus obras los conoceréis

Aunque no hablen claro ni turbio, porque no hablan de ninguna manera , algo podemos deducir de sus exigencias cuando les ha sido permitido presentarlas. Tanto las CUP como Podemos han coincidido en lo esencial. Se trata de redistribuir lo recaudado de otra forma y en un futuro aumentar esas partidas destinadas a la redistribución.
Es decir, que su idea económica se basa en lo que hay y lo único que cambia es la manera de entenderlo. Si hasta ahora se han destinado X millones a tal concepto, a partir de ahora se destinarán 2X, y lo que falta se sacará de una partida que no cuente con el “favor popular”, por ejemplo el gasto militar.
Pero esta medida sólo puede durar uno o dos años, pues se supone que la cuantía debe aumentar de forma apreciable después de ese periodo de transición. Si este es un planteamiento básico para Podemos, resulta imprescindible para las CUP, pues cualquier aumento del gasto en una partida debe hacerse a expensas de otra ya lamentablemente recortada. Con lo cual, sólo caben dos opciones, o aumentar los impuestos a las empresas o aumentar la base recaudatoria sin tocar los tipos.
La primera opción ni ha llegado a plantearse. Eso debería hacer recapacitar a muchos pero no va a ser así, sus seguidores lo son movidos por la fe, no por la razón. La segunda implica que a las empresas les vaya muy bien para que, pagando el mismo porcentaje, paguen más.
Ahí no cabe hecho diferencial alguno, los de Podemos plantearon lo mismo, una mayor cantidad a repartir según sus criterios.
Ni una palabra por parte de unos y otros sobre cómo organizar de otro modo la producción y la distribución, no van más allá de reorganizar el reparto de lo existente. Y, por tanto, defienden su existencia como el que más...


APROVECHANDO EL ESPACIO

El sábado se celebró el día contra el maltrato a las mujeres o algo similar. No quiero dejar pasar la oportunidad para mostrar no ya mi solidaridad con todas las maltratadas sino mi simbiosis. Somos un solo cuerpo. Vuestro dolor me duele.
Pero no quiero refugiarme en conceptos divisivos como el feminismo o simplemente estúpidos como el patriarcado. Se os utiliza como símbolos de poder o se os golpea porque vuestra constitución física es más débil.
La cuestión es más elemental y más profunda a la vez pero me temo que, como lo que he contado anteriormente, depende de una alternativa consecuente que aún está por inventar...



[1] No sé exactamente lo que significa la palabra. Había partidos izquierdistas clásicos que reconocían oficialmente una especie de subagrupaciones que podían llamarse corrientes, líneas, tendencias o de otro modo pero no sé qué estatuto tiene este tipo de asociaciones en Podemos, si es que tienen alguno y, sinceramente, me da mucha pereza averiguarlo.
[2] Obvio a gente como Colau o Carmena, que nunca se han declarado como tales. También a otros grupos minoritarios que sí lo hacen porque creo que se les pueden aplicar las mismas conclusiones con ajustes mínimos.
[3] Yo añadiría que atea y anticlerical pero esto es complicado hoy día. No por la iglesia católica sino por la religión musulmana, a la que la izquierda de hoy ve de cualquier manera menos como religión...

martes, 3 de octubre de 2017

ERRAR Y RECTIFICAR



El otro día escribía que Eudald Carbonell probablemente no fuera anarquista porque defendía el mantenimiento del estado como forma de transición hacia la nueva era.
Pido perdón humildemente.

Ahora que veo a la catalanada sacando pecho por su éxito huelguístico mediático[1] en esa cosa llamada “paro de país”  ya he dejado de entender algo.
Lo cierto es que están poniendo toda la carne en el asador, Catalunya Música, la emisora pública  “de música clásica” como Radio Clásica o la BBC3 , hoy está conectada con Catalunya Radio, la radio insignia del gobierno catalán. No recuerdo nada parecido en más de una década. Una de dos, o van ganando y sólo falta el esfuerzo final o el rey se aferra con todas sus fuerzas para no  mostrar su desnudez...
Porque lo mejor de todo es que esta huelga general, que no es huelga sino paro y tampoco general sino de país, la ha convocado la CGT, un sindicato anarcosindicalista[2] en el que se ha inscrito buena parte de la dirigencia de las CUP.
Siempre me he definido anarquista y aún no he cambiado. Sucede que el anarquismo ha cambiado. Ahora siente la necesidad de definirse. Si en un congreso se declaran a favor del derecho a la autodeterminación de los pueblos, en otro van y se declaran feministas y lo que haga falta, con tal de conseguir que se les una algún julay desorientado...
Me he hartado de leer bazofia anarcoide en estos días.  Sólo suscribo las palabras del viejo sabio  Miquel Amorós, aunque hubiera que buscarlas como perlas entre la basura... Hoy veo a los Mossos arropándolos amorosamente en su intento de huelga y pienso para mí, como decía Asterix en sus aventuras germanas, “Obelix, no hay que intentar comprender”.

Cuando era pequeño decíamos “de hombres es errar y de sabios rectificar”. Hoy esa frase tan sencilla de comprender es rechazable por heteropatriarcal y el anarquismo moderno se lanzará sobre ella. Seguramente habrá que reciclarla en algo parecido a “de humanas es errar y de sabias rectificar”.
Confieso que he errado en cualquier apreciación sobre el anarquismo. No sobre lo que es el anarquismo, que sobre eso me podré extender en el futuro, sino sobre lo que los portadores oficiales del nombre piensan que es. Que, estando como están a matar unos con otros, curiosamente se han puesto de acuerdo en que esta huelga es el principio de la revolución catalana/”estatal”/europea/mundial/a nivel de la Vía Láctea...
Lo mejor de todo es que la rueda sigue girando. Volverán a cobrar de parte del gobierno catalán y el día que el gobierno catalán les pida ayuda se la volverán a prestar...

Dicen que el 19 de julio de 1936 hubo una revolución en Barcelona y parece que dicen verdad. Los aguerridos anarquistas se hicieron con el poder y llamaron al antiguo President Lluis Companys para una entrevista. Companys entró cagao, pensaba que le iban a fusilar[3].
Cuando salió no daba crédito: ¡Le habían hecho presidente de la Generalitat!
Obviamente, no dudó un segundo en utilizar su poder para destruirles. Le costó diez meses.

Y ahí siguen, dando vueltas como los pollinos a la noria...








[1] La palabra clave es mediático. Si no viviera aquí hasta podría creer lo que dicen los medios. O quizá mi barrio y alrededores no sean parte del país, todo puede ser...
[2] Y a él se han añadido casi todos los restos del cubo de la basura anarcosindicalista.
[3] Motivos tenía de sobra

lunes, 8 de febrero de 2016

RAZONABLEMENTE BIEN

Se diría que tienen miedo. En menos de veinticuatro horas El País publicaba tres artículos dominados por la preocupación de que tiremos por la borda lo conseguido, lo que uno de ellos denomina “estos últimos y gloriosos 40 años de democracia”.
Empezaré por este[1], que es el más enigmático porque carga duramente, pero no se sabe contra quién. Nos alerta de que la caída de Roma “se produjo en tan solo el transcurso de una generación”. Porque, según dice, ahora “estamos a cien pasos del abismo”. Nada menos.
Una de sus frases me ha dejado perplejo: “las élites guardan silencio atenazadas por una corrección política que el infantilismo de izquierdas ha convertido en pensamiento dominante”. Quien se haya paseado alguna vez por este sitio sabrá que detesto la corrección política con todas mis fuerzas y no dejo pasar oportunidad para fustigar a los que la practican pero,  ¿realmente cree que esas élites que no define callan por miedo a ser políticamente incorrectas? ¿No será más bien que están esperando a que haya un ganador con el que poder entenderse? Las élites saben que Podemos es tan temible como las CUP, que ladran pero no muerden. Ven cómo sus intereses siguen seguros en Madrid y Barcelona, por mucho que hayan llegado a sus gobiernos unos comunes que dan risa y a los que no se puede llamar comuneros porque sería un insulto hacia estos. En una parte sí estoy de acuerdo, y es que nos define como “una sociedad pasiva y paternalista acostumbrada a mirar para otro lado ante el reto de la responsabilidad”, pero me pregunto cuánto habrán tenido que ver en ello esos gloriosos 40 años.
Antonio Elorza detesta a Pablo Iglesias como un exorcista al demonio y en esta ocasión se queda a gusto[2]. Dice de él que no solo no es un demócrata sino que rechaza la democracia. Es maniqueo y simple, un violento que emplea vocabulario  militar y su acción política se alimenta sobre todo de boxeo. Tiene ya pensado cómo “librarse de opositores elegidos mediante la democracia representativa”, pues, no en vano, es un caudillo populista que practica el centralismo autocrático (al menos Lenin propugnaba el centralismo democrático, así que este es aún peor). La verdad es que Elorza sabe mucho de leninismo, pues durante una época más bien larga fue bastante más leninista que el propio Lenin. Aunque ahora sus simpatías están (o estaban hasta hace poco) más cerca de UPyD. Recuerda mucho al amigo Savater y es que la vergüenza es como la virginidad, cuando se pierde, se pierde para siempre. Antonio Elorza es catedrático en la misma facultad donde daba clases Pablo Iglesias y supongo que las miserias de la vida universitaria tendrán su parte en ese odio tan llamativo.
En el tercero[3], Antoni Zabalza nos da unas cuantas lecciones incluida la demostración matemática de que “no es cierto que la regla de la mayoría sea capaz de sintetizar de forma coherente la voluntad de una colectividad cuando esta se enfrenta a más de dos alternativas”, pero solo me interesa parte de lo que dice en el párrafo final: “La democracia directa no funciona y es incompatible con una sociedad abierta, basada en el imperio de la ley y en la libertad del individuo (...) los países que han jugado con la democracia directa han acabado eliminando libertades individuales, causando dolor y miseria, y destruyendo los fundamentos de su sistema económico. Por el contrario, los que con más modestia se han abstenido de formular arcadias sociales, y limitado la práctica democrática al control de sus gobiernos, han conseguido respeto y tolerancia para con la diversidad, altas cotas de libertad individual, economías dinámicas y prósperas y un reparto razonable del bienestar”.
Así que la democracia directa no funciona, por lo que no es de extrañar que los países que han jugado con ella hayan acabado fatal. En este caso no hay demostración matemática, ni siquiera un triste ejemplo. Porque la democracia directa no se ha podido aplicar jamás en país alguno y el único que ha jugado y sigue jugando con ella es Suiza que, como todo el mundo sabe, no para de eliminar libertades individuales, causar dolor y miseria y destruir los fundamentos de su sistema económico. Ha habido, eso sí, experiencias de democracia directa, pero limitadas a territorios más pequeños. La lista es larga incluye entre otras la Comuna de París, Kronstadt, los espartaquistas berlineses, las colectividades de Aragón o los consejos húngaros de 1956 , y todas tienen algo en común: fueron aplastadas sin piedad por la gente de orden, ya fuera este la democracia representativa o la tiranía comunista. A veces ese aplastamiento muestra paradojas que son solo aparentes, como que las tropas prusianas que habían derrotado a los franceses esperaran caballerosamente a que estos acabasen con su chusma, que era el mayor peligro para el régimen que ambos ejércitos defendían, o que las colectividades aragonesas que habían resistido al ejército franquista fueran desmanteladas por los comunistas de Enrique Líster.
Pero seguro que debe haber una demostración matemática por alguna parte, aunque quizá sea demasiado larga para un artículo de prensa. Por cierto, ¿quién es este Antoni Zabalza que prodiga las certezas con tanta generosidad? Según El País, “es profesor de Economía y fue secretario de Estado de Hacienda”. Sí. Pero es algo más, también es presidente y consejero delegado de Ercros, un pequeño detalle que el diario olvida mencionar. La trayectoria empresarial de Zabalza recuerda mucho a otras cuyas consecuencias hemos tenido que padecer recientemente en nuestros bolsillos. Secretario de Estado de Hacienda y director del Gabinete de Presidencia del Gobierno de Felipe González, fue vocal del consejo de administración de varias empresas estatales como Transmediterránea, el Instituto de Crédito Oficial, Iberia o el extinto Instituto Nacional de Industria, hasta recibir Ercros de las manos de otro ilustre incompetente, Josep Piqué. La empresa, que este ya había dejado muy tocada, no ha dejado de perder valor desde entonces. Apenas dos días después de publicado el artículo se informaba de que antes de final de año despedirá entre ciento cincuenta y doscientos trabajadores.
Ya dice Rajoy que las cosas funcionan “razonablemente bien”. Solo que funcionan razonablemente mejor para don Mariano y don Antoni que para los futuros despedidos de Ercros...


Con las tropas de Bismarck y la totalidad del ejército francés concentrados en las afueras de París, los miembros de la Comuna no tenían la menor oportunidad, y lo sabían. Muchos estaban decididos a morir debido a que, después de haber probado el sabor de una libertad que solo podía ser medida por las insuficiencias de las sorpresas del día anterior, no estaban demasiado dispuestos a aceptar nada que fuese inferior a eso, a vivir como habían vivido solo un día antes, y mucho menos a regresar a la libertad de elegir entre las mercancías que los demás ponían a la venta, entre un domingo en el parque o en el río, lo cual afirma la leyenda inventada después del hecho. En este sentido, la Comuna no fue un secuestro de la historia, sino un regalo que se le hizo a esta, un patrón con el que juzgar al futuro, un momento para ser adorado o condenado[4].



[1] Luis Prados: “España, ¿cómo hemos llegado a esto?”, El País, 19/01/16. No conozco al autor. En Internet aparece información sobre un Luis Prados vinculado al Máster  de Periodismo de ABC, pero como se define “hijo y nieto de periodistas” no sé si se trata de él o de algún pariente. Las familias en las que se hereda el oficio tienen tendencia también a hacer hereditarios los nombres de pila.
[2] Antonio Elorza: “La tentación caudillista” El País, 19/01/16. las dos frases que siguen al titular lo dicen todo: “Para Pablo Iglesias, la acción no tiene otro objetivo que la victoria. La elección racional en beneficio del conjunto de la sociedad no tiene lugar en su presentación militarizada de la política, de impronta leninista”.
[3] Antoni Zabalza: “Podemos, secesión y populismo”, El País, 18/01/16.
[4] Greil Marcus: Rastros de carmín. Una historia secreta del siglo XX, Anagrama, Barcelona, 1999 (2ª ed.) p. 140.

domingo, 31 de enero de 2016

HACE CASI SIETE AÑOS

HACE CASI SIETE AÑOS

Me ha parecido curioso recuperar un artículo que se publicó en la desaparecida revista gratuita de mi barrio hace ya casi siete años. Se titulaba Arde Berga y dice así[1]:

“Decía Marx, y es de suponer que con algún fundamento, que los obreros no tienen patria. Los anarquistas la rechazaron también, tanto como a Dios y al amo. Ironías de la vida, más de un siglo después, las grandes corporaciones del capitalismo nos han confirmado que éste tampoco reconoce ninguna, ni siquiera a sus estados, si no es como meros garantes de la pax capitalista. Pese a tanta unanimidad, la implantación del nacionalismo entre ciertos movimientos sociales es un hecho; ahora bien, no es menos cierto que las contradicciones que tal maridaje plantea, sobre todo cuando esos movimientos aspiran a tener representación institucional, suelen llevar a un desenlace poco afortunado. Numerosos ejemplos, como el de Euskadi, dejan a las claras con cuanta frecuencia el elemento nacional acaba primando sobre el social en las luchas que estos grupos protagonizan; por lo demás, parece claro que es difícil postular un nacionalismo sin patria y una patria sin fronteras, esas viejas y feas cicatrices que la guerra deja culebreando en los mapas políticos, así como nos cuesta imaginar una patria sin estado y, menos aún, un estado sin ejército, aunque éste se pretenda popular. Más difícil aún es despojar a semejante elenco de los componentes insolidarios y represores.
Un poco de todo esto ha venido ejemplificándose durante los últimos meses en la zona del Berguedá. En este caso, el origen del conflicto está en un artículo publicado por el Pèsol Negre, periódico libertario del Alt Llobregat i Cardener, en el que se criticó a las Candidatures d’Unitat Popular (CUP), con representación en el Ajuntament, por su apoyo a la Ordenança Cívica municipal.
Además de algunas agresiones previas (por ejemplo, alguien le rajó las ruedas del coche a un redactor del Pèsol), la escalada de violencia comenzó la madrugada del 24 de diciembre, cuando un miembro de las CUP, incluido en su lista electoral, y otro del Casal independentista, encapuchados, reventaron la puerta de Cal Okupi de Berga y apedrearon la ventana del cuarto donde dormía el único ocupante de la casa en ese momento; volvieron poco después, ya sin capucha, para amenazar al desvelado okupa y a los miembros de los colectivos libertarios en los que milita. Pese a las peticiones dirigidas a las CUP para que se posicionaran sobre la actitud de su militante, la organización responde con un clamoroso silencio. Sea como sea, lejos de amainar, el conflicto vive otra vuelta de tuerca: la madrugada de fin de año alguien intenta quemar el Ateneu Anarquista Columna Terra i Llibertat de Berga con pastillas de parafina y líquido inflamable, resultando afectada sólo la entrada del local.
Queda postergado sine die el debate sobre si es posible un nacionalismo de izquierdas, incluso ácrata; probablemente, quienes pensamos que es incongruente tal combinación lo tenemos tan claro como aquellos que defienden la viabilidad de ese proyecto político o, mejor dicho, de esos proyectos, no siempre compatibles entre ellos mismos. La única respuesta a ese debate irresoluble es, pues, la convivencia: ya hemos restado suficiente entre tod@s. Ahora bien, el conflicto de Berga (del que, por cierto, esperamos no tener más noticia) saca de nuevo a la luz esa incomodidad que, inevitablemente, la izquierda que aspira a una nación y al poder político siente frente a otra izquierda: la que cree sólo en los pueblos, en su derecho a la autodeterminación social y en su capacidad para crear sus propias herramientas de participación y lucha.”

En el 2009 la CUP apenas era conocida en Cataluña, no digamos fuera. Su implantación se reducía a unos pocos núcleos rurales de los que Berga, con sus quince mil habitantes, es un buen ejemplo. Entonces era la época de las ordenanzas cívicas. Las de Barcelona fueron muy contestadas porque mientras el ayuntamiento proponía fuertes multas para chavales que circularan indebidamente en patín, por ejemplo, no tenía ningún problema en que se edificara el hotel W prácticamente en la arena de la playa, lo que parece (solo parece, ojo) contravenir unas cuantas leyes estatales y alguna que otra norma municipal[2]. Barcelona fue imitada por muchos otros lugares hasta el disparate y hubo ordenanzas que prohibieron besarse en el paseo marítimo o comer un bocadillo en la calle. Ignoro cómo eran las de Berga, pero no creo que fueran una gran aportación a las libertades cívicas.
En cualquier caso, ya que hablamos de civismo, es gratificante comprobar cómo la participación institucional ha suavizado los modales de estos muchachos. ¿Qué habrían hecho entonces si un profesor universitario les hubiera maldecido a ellos y a todos sus descendientes[3], como sucedió hace poco cuando rechazaron apoyar el gobierno que decidieron apoyar pocos días después? No, esos tiempos quedaron definitivamente atrás. Su paso por el parlamento les enseñó que aunque en momentos de máxima indignación sea legítimo amenazar con una zapatilla a los malvados, se consigue mucho más abrazándose con el presidente. Es todo un avance contemplar cómo hoy agachan el lomo hasta casi tocar el suelo y piden perdón humildemente por sus errores pasados.


No faltarán malpensados que opinen que la diferencia se debe a que unas críticas vienen de un lado y otras de otro. Se equivocan. Hace poco leía un sesudo análisis en el que se demostraba que las CUP eran las herederas del anarquismo catalán del primer tercio del siglo XX y algunos de sus dirigentes como la inconfundible Anna Gabriel , militan en la CGT, sindicato anarquista pero que también concurre a elecciones, en su caso las sindicales.



[1] Masala,46 (marzo abril del 2009), p.3. Escrito por el poeta Mateo Rello, que tenía una sección fija llamada Casa Fanelli cocina de mercado. (Fanelli fue el principal introductor del anarquismo en España). Salvo error por mi parte no he alterado nada, pese a que contradice alguna de mis normas ortográficas.
[2] Colau se comprometió a revisar la ordenanza si llegaba a la alcaldía. Desconozco en qué estado se halla el asunto.
[3] Sí, en ese nivel de delirio nos movemos por esta zona...