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domingo, 2 de diciembre de 2018

UN POCO DE CONTEXTO



Leo que “El expresidente de la ANC y diputado de JxCat, Jordi Sánchez, y el también diputado de esta formación y exconseller Jordi Turull han comunicado a la dirección del centro penitenciario de Lledoners (Barcelona) que este sábado inician una huelga de hambre, sin que hayan determinado su duración, según fuentes penitenciarias[1]”.
Por si les sirviera de algo les aporto aquí algún dato histórico. En la historia reciente de las prisiones españolas (es decir, desde que se murió el Paco) sólo dos presos han llevado una huelga de hambre hasta el final, Juan José Crespo Galende y José Manuel Sevillano Martín. Los dos eran militantes del GRAPO[2]. Crespo, que tiene (o tenía) un monumento en su pueblo, murió el 19 de junio de 1981, tras mantener la huelga más de tres meses. Sevillano estuvo 175 días sin comer, en cumplimiento de una orden de la dirección del GRAPO, hasta su muerte el 25 de mayo de 1990. Alimentado artificialmente, los GRAPO mataron el 27 de marzo de ese año a José Ramón Muñoz, el médico al que consideraban máximo responsable de esa alimentación forzosa. Tras la muerte de Sevillano, Manuel Pérez Martínez (camarada Arenas, máximo responsable del GRAPO) mandó parar.
Ya he comentado alguna vez la huelga de hambre de presos del IRA a principios de los 80. Diez muertos hasta que la dirección del IRA mandó parar porque vio que podía perder a todos sus presos de la forma más tonta. El gobierno británico no les concedió lo que pedían pero sin embargo, cosa difícil de entender hoy, permitió que en el multitudinario funeral de Bobby Sands, el primero de los muertos, el IRA le rindiera “honores militares completos”, es decir, que media docena de uniformados encapuchados se colocaran alrededor del ataúd y dispararan sus armas como salvas de ordenanza para el delirio de los más de cien mil asistentes.



No sé por qué, me da que el gobierno no se plantea si debe permitir descargas de fusilería...


[1] (Sin firma): “Sánchez y Turull comunican a prisiones que inician una huelga de hambre indefinida”, El Confidencial, 01/12/18.
[2] Pese a que los presos de ETA secundaron innumerables huelgas de hambre, ninguno sufrió secuelas apreciables en su organismo. Esto se debe, sin duda, a la especial constitución física de la raza vasca.

martes, 30 de octubre de 2018

TRAGAR SIN MASTICAR



 Agentes de la Policía Nacional han desarrollado otra de sus brillantes operaciones contra el terrorismo anarquista, esta vez en Murcia[1].
Sí, en Murcia. Una vez más la prensa nos informa de la detención de los autores de unos atentados sobre los que no nos había informado previamente. Aprovechando la ocasión nos ponen al corriente: “Un gran número de sus acciones con artefactos explosivos se produjeron contra torres eléctricas, depósitos de agua, edificios e infraestructuras y en ocasiones cerca de vías de comunicación y zonas residenciales”.
Este último dato es terrible. Imaginemos que a un automovilista le da el apretón, para el coche, se interna entre los sembrados y se acurruca debajo del depósito de agua en el preciso instante en que... O un residente de la zona que saca a pasear al perro y el chucho, fiel a sus costumbres, elige la torre eléctrica para levantar la pata... No sigo, no quiero ni imaginarlo.
“Esta operación se materializa como consecuencia de una detención y la posterior entrada y registro, que se llevó a cabo en junio de este mismo año en la localidad de Molina de Segura (Murcia), en la que se arrestó a un joven de ideología anarquista por la elaboración y colocación de hasta nueve artefactos explosivos en polígonos industriales en desuso. En esa ocasión se intervinieron 25 kilogramos de precursores con capacidad explosiva, concretamente nitrato amónico de grado explosivo, averiguándose también que el detenido llevaba a cabo la confección de los artefactos así como la mezcla de los elementos, en un taller en su propio domicilio”.
Vayamos por partes. Aprovechando la coyuntura, el periodista nos informa de una detención producida en junio sobre la que tampoco se dijo ni palabra. Supongo que es el signo de los tiempos. Cuando yo estaba en edad de servir a la Patria opté por la Prestación Social Sustitutoria y me enviaron a cumplirla a la Cruz Roja[2]. Cerca del edificio estaba la sede de un periódico y cada vez que salía una ambulancia con la sirena puesta nos llamaban para preguntar que había pasado. Teníamos instrucciones precisas sobre la información que les podíamos dar pero con ese poquito, ellos ya tenían hilo del que tirar. No hace tanto, había periodistas “de sucesos” que mantenían ciertos contactos con policías que les suministraban información y en un lugar como Molina de Segura la detención de un terrorista debería ser un secreto a voces pero está claro que el periodismo ya no es lo que era... Lo que sí parece claro es que si este los colocaba en polígonos industriales en desuso, no es el elaborador y colocador de las otras y por lo tanto había dos grupos terroristas en Murcia, aunque uno parece formado por una sola persona. (Por cierto: ¿cuántos polígonos industriales en desuso hay por allí? Sé que no viene al caso, pero me parece una pregunta interesante).
Sigamos. Cuando se habla de explosivos les ha dado por llamar precursor a lo que en cualquier compuesto químico de otro tipo se llamaría ingrediente. En efecto, la mezcla de nitrato amónico y fuel – oil constituye un poderoso explosivo, conocido como NAFO por la suma de las siglas de ambos componentes. El famoso amonal es el resultado de añadir polvo de aluminio a esta mezcla[3]. Por tanto, no hay nitrato amónico de grado no explosivo. Si es nitrato amónico, combinado con fuel – oil se convierte en explosivo y si no, es que no es nitrato amónico y si lo sé yo, debería saberlo cualquier periodista que firme una información sobre terrorismo.
El problema es que el nitrato amónico es un producto de libre adquisición porque se trata de un abono magnífico. Cada año se venden miles de toneladas en España[4]. Si se piensa que el fuel – oil es el combustible de muchos tractores, no es de extrañar que algunos terroristas funden negocios agrícolas para justificar la compra de grandes cantidades de ambos productos. Lo hizo el IRA y, en tiempos más recientes, el terrorista noruego de extrema derecha Anders Breivik[5]. Por eso echo a faltar el otro componente, el fuel – oil, sin el cual el nitrato amónico no puede explotar, por mucho “grado explosivo” que tenga...
“El modus operandi utilizado en la comisión de estos hechos ha sido siempre el mismo, usando como agentes explosivos pólvora negra y cloratita, siendo los contenedores utilizados bombonas de butano y extintores, que actuaban también como metralla”.
Ahora habla del otro grupo, del que ha sido detenido recientemente. Pero en este caso no hay lista de material intervenido. Nada, ni un triste saco de carbón vegetal para la barbacoa que, como nos enseñaban en el colegio, es uno de los precursores de la pólvora, junto con el azufre y el salitre.





[1] Gonzalo Araluce: “Detenidos seis anarquistas en Murcia por cometer varios ataques con bombas”, El Español, 26/10/18. Utilizo esta por ser la más completa que he encontrado pero la noticia ha sido reproducida en más medios. Las negritas y cursivas son suyas.
[2] Pese a que había escrito a la autoridad competente solicitando cualquier otro destino, pues padezco de hemofobia (con e). Ni siquiera me dieron acuse de recibo...
[3] El NAFO es muy inestable. Un experto en explosivos del IRA voló por los aires mientras lo preparaba porque la pala con la que lo mezclaba dio en el suelo y saltó una chispa.
[4] En algunos países es obligatorio identificarse en un registro cuando se adquieren grandes cantidades, precisamente por la facilidad para convertirlo en explosivo. Ignoro cuál es la situación en España.
[5] Escribo extrema derecha porque lo dice la Wikipedia, porque últimamente hay unos cuantos medios empeñados en demostrar que la extrema derecha no existe, al menos en España.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

DEFINICIONES



Primero se aplicó a los Jordis y después a los consellers enchironados: son “presos políticos”.
Y aquí nació el gran debate. Los que están en contra de su ingreso en prisión les llaman presos políticos y los que defienden la medida les llaman políticos presos. Hay toda una lucha en torno a la aplicación del concepto pero ¿qué significa ser un preso político?
Sé lo que significaba en otros tiempos. Los habituales sabéis de mi interés por el terrorismo y varias de mis promesas incumplidas tienen que ver con el asunto, así que empezaré por ahí.

Mi dichiaro prigionero politico

“Me declaro preso político”. Era la primera frase que pronunciaban los miembros de las Brigadas Rojas italianas al ser detenidos. Con eso no querían decir que fueran inocentes y debían ser excarcelados de inmediato. No. Reivindicaban un estatuto especial. Ellos no eran chorizos, eran otra cosa y como tales debían ser tratados. En 1981 los presos del IRA mantuvieron una huelga de hambre por el reconocimiento de ciertos privilegios menores, como el derecho a no llevar el uniforme carcelario, y sólo la detuvieron cuando murió el décimo preso de la lista. Era una lucha simbólica, pero es evidente que muy importante para ellos. Pero no pedían su excarcelación, pedían cambios reglamentarios que vistos desde hoy parecen detalles pero ellos estuvieron dispuestos a morir por conseguirlos sin pestañear[1].
Salvo error por mi parte, en los años setenta y primeros ochenta cuando cada país de la que entonces se conocía como Europa Occidental tenía al menos un “grupo armado” en casa , ningún país europeo reconocía  el rango de prisionero político en teoría pero todos lo hacían en la práctica (para bien de los presos los más y para mal los menos).
Ahora suena raro pero los presos del GRAPO[2] estuvieron concentrados en una cárcel donde montaron una comuna y, casi veinte años después, alguno de sus miembros decía que ahí había aprendido cómo funcionaba el comunismo. También tramaron una fuga exitosa, pero esa es otra historia[3]...
Cuando se inauguró la prisión de máxima seguridad de Herrera de la Mancha la batasunada la bautizó como una “cárcel de exterminio”. Una más de las torpezas del gobierno de UCD. Allí se llegaron a juntar doscientos presos de ETA que, obviamente, cortaban el bacalao. Cuando llegaban las marchas de solidaridad de montones de autobuses desde el País Vasco les recibían desde las celdas con ikurriñas y pancartas con el emblema de ETA.
Hasta que Enrique Múgica llegó al Ministerio de Justicia y aplicó la política de dispersión y entonces se deshizo el estatuto de preso político nunca reconocido pero en realidad existente y respetado. Alguien dijo que como Múgica había sido preso sabía lo que les podía joder. Seguramente tenía razón[4].
Basándome en esos precedentes, yo entendía que ser preso político no significaba que estuvieras encarcelado injustamente por tus ideas. Ser preso político significaba que te habían metido al talego por un acto que tenía motivaciones políticas. Pero no tenía por qué ser noble, podía ser el coche bomba de Hipercor.
¿Eran presos políticos los asesinos de Hipercor? Sí ¿Eran inocentes? No.
Ser preso político no significaba trazar una raya entre la culpabilidad y la inocencia.
De hecho, si se mira bien, cuando alguien se reclamaba “preso político” trazaba una raya clasista. A mí no se me puede tratar como a uno de estos chorizos[5], lo mío es mucho más noble. Ahí residía la importancia de llevar un traje u otro por la que diez presos del IRA fueron capaces de llegar a la muerte por inanición[6].
Curiosamente, cuando Valentín Lasarte abandonó EPPK  el Colectivo de Presos Políticos Vascos que imponía disciplina a los etarras encarcelados , se reivindicaba orgulloso como “un chorizo más”[7].  

Presos de conciencia

Y por eso, entendía yo, se había creado otra clase de presos, los presos de conciencia. Aquellos que estaban encarcelados por sus ideas.
El más conocido durante muchos años fue Nelson Mandela aunque parte de su expediente no estuviera del todo limpio. Por ser suave, no fue del todo refractario a la idea de terrorismo y tampoco se puede decir que considerara a los zulúes como sus compatriotas.
Pero sirvió como ejemplo porque el gobierno que tenía enfrente estaba claramente pasado de moda para lo que es admisible hoy y empezó a ser admisible entonces...
Una presa de conciencia más cercana en el tiempo era Aung San Suu Kyi. Copio su lista de premios de Wikipedia abreviando, para no resultar pesado: Premio Rafto, Sakharov, Nóbel de la Paz, Simón Bolívar, Shaheed Benazir Bhutto, ciudadana honoraria de Canadá, medalla Wallenberg y medalla de oro del Congreso de Estados Unidos.
Y ahora resulta que es una xenófoba de tres pares de pelotas porque ataca a la etnia rohingya o rohinya (lo he visto escrito de las dos formas, seguramente habrá más).
No dudo de que los acusadores tienen razón. Es más que probable que tuvieran una información incompleta y se lanzasen a canonizarla sólo porque era una presa de conciencia galardonada con los premios más importantes del mundo, incluido el premio Nóbel y medallas del congreso de Estados Unidos.
Es un problema de la época. Frente al héroe, que es el que hace algo, se prefiere al mártir, que es el que sufre algo. Una época diseñada para ser sujeto pasivo, no activo. El problema es que sólo puedes conocer de verdad a alguien por sus acciones, pero esa es otra historia que llevaría muy lejos...

Pero, dejando aparte que alguien perseguido porque no hace siempre constituye una causa más azarosa para abrazar que aquella de quien ha hecho, por esos engorrosos rollos griegos sobre la potencia y el acto, pensaba que los defensores de los Jordis & consellers residentes tendrían por más noble reclamarles “presos de conciencia” que “presos políticos”. Teniendo como tienen entre sus apoyos cientos de juristas y decenas de politólogos, me parecía extraño que a nadie se le hubiera ocurrido la idea. Estaba por escribirles: ¿no conocéis la diferencia entre un preso político y un preso de conciencia?
Después pensé que quizá fuera yo el equivocado, demasiado centrado en mis lecturas sobre el terrorismo europeo de antes y después de los setenta, así que decidí acudir a la Wikipedia, que es la fuente de nuestros saberes o, al menos, la que sintetiza la posición mayoritaria sobre un asunto.

Definiciones

Dice la Wikipedia en castellano que “Un preso político o prisionero político es cualquier persona física a la que se mantenga en la cárcel o detenida de otro modo, por ejemplo bajo arresto, sin haber cometido un delito tipificado sino porque sus ideas supongan un desafío o una amenaza para el sistema político establecido, sea este de la naturaleza que sea”.

Y al leerla se me cayó el mundo encima... Resulta que frente a lo que yo pensaba que un preso político se reivindicaba como tal por pertenecer a una organización política, independientemente de las que hubiera liado , ahora resultaba que su definición era la que yo aplicaba a los presos de conciencia...
Entonces ¿qué demonios era un preso de conciencia?

Pues la propia Wikipedia daba la respuesta a la línea siguiente:
“Se distingue del preso de conciencia, que se caracteriza por el no empleo ni propugnación de la violencia”.
Es decir, que el preso político emplea o propugna la violencia. Eso cuadraría con la idea que yo tenía, frente a la definición que aparece en Wikipedia.

¿No es maravilloso? Sus defensores llamándoles violentos y sus atacantes discutiendo su categoría de violentos...

Es la época. No hay de qué escandalizarse...






[1] Y la huelga no acabó por falta de voluntarios sino porque recibieron órdenes de sus mandos de interrumpirla. Imagino que la procesión iría por dentro pero, visto desde fuera, afrontaban la muerte con alegría. Supongo que sus creencias católicas ayudaron a soportar su sacrificio con resignación...
[2] Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre. Lo escribo con todas las letras porque periodistas expertos en terrorismo siguen transcribiendo la R como “Revolucionarios”. No aspiraban a tanto...
[3] También es cierto que el GRAPO es el único grupo de presos políticos que ha llevado una huelga de hambre hasta el final en cárceles españolas. Los de ETA siempre se rajaban antes...
[4] Múgica fue encarcelado en 1956 tras los desórdenes universitarios. Entonces militaba en el Partido Comunista de España y le acompañaron a prisión gentes tan aparentemente extrañas como Fernando Sánchez Dragó (entonces más comunista que Múgica) o José María Ruiz Gallardón (el padre de Alberto Ruiz Gallardón).
[5] Con todo su pudor, la izquierda evangélica les llamaba “presos sociales”, pero no por eso dejaba de segregarlos... Como decía un compañero de colegio en toda su burricie abertzale, “los presos sociales, a coser carreteras”.
[6] Por una extraña asociación de ideas aprovecho para recomendar aquí uno de los libros más desasosegantes que he leído en mi vida: Las ovejas y el pastor, de Andrea Camilleri, una indagación histórica al estilo de las que hacía su paisano Leonardo Sciascia. Quizá la haya recordado por la coincidencia de que en su caso también se trata de diez ataúdes...
[7] Aquí cabe una gran paradoja. Valentín Lasarte fue uno de los que participó en el asesinato de Fernando Múgica, “Pototo”, hermano de Enrique y víctima de una suerte de “venganza transversal” al estilo camorrista.