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domingo, 17 de noviembre de 2019

PERSPECTIVAS


PERSPECTIVAS

Pese a que lo intento con fuerza, aún no he conseguido desintoxicarme de la adicción a la prensa digital, aunque voy progresando. Decía Henry David Thoreau que leer un periódico a la semana ya era demasiado y aunque estoy lejos de cumplir ese objetivo ideal, debo decir en mi descargo que me estoy convirtiendo en lector de titulares y rara vez estos llaman tanto mi atención como para que decida pinchar en el contenido.
Supongo que es una de las razones por las que este año no estoy subiendo textos con la cadencia acostumbrada. Normalmente lo que me incita a escribir es algo que leo en la prensa, así que en los últimos tiempos estoy desprovisto de estímulos. Sin embargo, esta vez no puedo pasarlo por alto por una razón, he leído un artículo y lo que parece su réplica. El problema es que la réplica se publicó dos días antes que el otro[1].

El discurso sensato
Un catedrático de economía jubilado escribe un artículo que en apariencia todo el mundo rubricaría. El antetítulo lo dice casi todo: “Mientras aquí nos debatimos entre dos nacionalismos, el catalán y el español, por esos mundos de Dios la competencia no ceja. Y vamos perdiendo oportunidades”.
Los nacionalismos español y catalán habrían centrado todo el debate público y, de resultas, las cuestiones verdaderamente importantes habrían quedado fuera.
Habla de los problemas del sector público, de las políticas sociales, de la educación (con el inevitable canto a la desatendida Formación Profesional), el paro juvenil, las infraestructuras o el capital tecnológico. Pero hay un aspecto que destaca sobre cualquier otro:

muy en particular, por la perentoria necesidad de mejora de la productividad. Porque en la recuperación 2014 – 2019, el crecimiento del PIB se ha basado en añadir empleo y más empleo, dejando para ‘ad calendas graecas’[2]el crecimiento del valor añadido por ocupado, única fórmula conocida de incremento del bienestar en el largo plazo. ¿Cómo podrían las políticas gubernamentales contribuir al aumento de la productividad? Básicamente, mejorando el volumen y la calidad de los factores productivos, tanto los de capital humano como los físicos y tecnológicos.

En fin, lo ya sabido, el problema es la baja productividad. Los españoles pasan muchas horas en la oficina. No faltan los chistes (prefieren estar en la oficina a estar en casa con su esposa/o) ni los regeneradores que pretenden arreglarlo todo a base de horarios escandinavos, cena a media tarde y a las diez en la cama...

La respuesta que antecede a la pregunta
Antes de entrar en materia hay que dejar claro un punto. El autor del segundoprimer artículo no es precisamente un aantianticapitalista. Es uno de los animadores de la ONG Financieros sin fronteras, que parece broma pero podéis comprobar que no lo es gastando medio minuto de vuestra vida en Google.
La primera sorpresa antes de llegar a donde quiero es un dato aislado: España exporta el 34% del PIB y resulta que en eso aventaja a Francia, Italia, Reino Unido, EEUU o China.
Nunca lo había leído. Desde luego, nunca hubiera apostado por España contra China o EEUU en volumen relativo de exportación.
En el segundo dato fuerte aprovecho para sacar pecho: la ralentización de la economía española es menor que la de Alemania, Italia, Canadá, Australia, Reino Unido, Japón o Francia. Ya escribí hace pocos meses que cuando mejor se comporta la economía española es cuando no hay gobierno. Y según añade el articulista, “tres cuartas partes de dicha desaceleración podrían estar explicadas por un fenómeno transitorio asociado al sector de automóviles”. Por si acaso, lo escribe con todas las letras: “La pregunta clave es si nos ralentizamos más o menos que otros países de nuestro entorno. La respuesta a esa cuestión es clara: menos”[3].
Y ahora llega el que más me ha sorprendido, porque nunca antes lo había leído: “Pues bien, muy pocos países de nuestro entorno pueden ofrecer una proposición de valor en la que la productividad por hora trabajada prácticamente dobla el coste laboral. Es el caso de España. Esta relación en Alemania y en Francia es de aproximadamente 1,2 veces (productividad frente a coste laboral), y en Italia 1,3 veces”.
Así que la productividad española prácticamente dobla como a los chorizos a la alemana, francesa o italiana. Por supuesto, sé muy bien de dónde nace esta proporción tan sorprendente. De que el coste laboral en España es bajo. En castellano, de que el salario de la mayoría es una mierda[4]. Esta mañana escribí en Google mileuristas y me remitía a artículos que hablaban de cinco millones de ellos, de que constituían la mitad de la población activa, de que su sueldo no se revisaría hasta los idus griegos... Una cuenta sencilla indica que si se aumentase un 50% hasta los 1.500 mensuales aún superaríamos en productividad a Alemania, Francia o Italia. Por no hablar de que a ese aumento se sumase la reducción paralela en otro 50% a tanto parásito como pulula por las esferas públicas o privadas. Entonces ya nos salíamos de la tabla...

Cuestión de opiniones
Vivimos en la era de Twitter. Si sometiéramos a público escrutinio ambos artículos quién sabe cuál ganaría... El oro pesa más que la mierda pero en Twitter y lugares así la balanza se gradúa con otros criterios, menos favorables al metal noble.
En este caso hay dos datos que apoyan al prepóstumoproprevio: Amazon anunció que iba a invertir dos mil millones de dólares en España (que se dice pronto) antes de saber el resultado de las elecciones y las bolsas no se han movido lo más mínimo ante un resultado electoral que para la ultracentroderecha es el caos bolivariano[5].

Sólo me queda una duda: la confianza de los inversores ¿no se deberá a que pensaban que no se iba a poder formar gobierno, lo que tira de la economía como si fuera la locomotora de un tren de alta velocidad?



[1] Pregunta obvia: ¿por qué no considero réplica al que se publicó segundo? Porque el segundo dice cosas que se repiten a menudo, con lo que vendría a ser un recordatorio de algo ya sabido, mientras el otro dice cosas que no acostumbro a leer. El más reciente en fecha pero más antiguo a mi parecer es Josep Oliver Alonso: “Euforias, depresiones y distracciones”, El Periódico, 13/11/19 y la réplica, Ignacio de la Torre: “Por qué los inversores extranjeros pasan de nuestras elecciones”, El Confidencial, 11/11/19.
[2] Los griegos no usaban el modo de fecha de los romanos basado en kalendas, idus y nonas. Por tanto, esperar a las calendas griegas es sinónimo de esperar eternamente. Obviamente, nuestro calendario deriva de esa palabra y la fórmula correcta sería ad kalendas graecas. Por no entrar en que en esa frase ad se traduciría por para...
[3] En esto deberían centrarse los imbéciles de los anarcoides en lugar de gastar sus escasas neuronas calibrando el grado de semejanza entre las fazañas de los niñatos CDR y los relatos míticos del tiempo de la Rosa de Fuego. Pero entonces ya no serían los imbéciles anarcoides, claro.
[4] Pensaba que ya lo había contado pero parece que no. O mis búsquedas son muy malas, que todo puede ser. (También tengo un montón de textos inacabados que nunca he subido). Poco antes de la crisis explicaba a un griego lo que significaba mileurista y me respondió que en Grecia la palabra exacta sería ochocientoseurista.
[5] Vivo en una ciudad que tuvo uno de los gobiernos “del cambio” y es de las poquísimas que ha repetido. La basurilla fachorrera apostaba (y apuesta) por el hundimiento seguro del turismo. No sé cuál va a ser el comportamiento del sector en general pero sí puedo adelantar que para los hoteles el 2019 va a ser el mejor año de lo que llevamos de siglo. Siglo en el que no ha habido año malo, pese a los deseos de muchos.





domingo, 3 de noviembre de 2019

QUITARSE EL TAPÓN


Alguna vez he escrito que El péndulo de Foucault es mi novela favorita de Umberto Eco, pese a sus evidentes debilidades[1]. Hoy la recuerdo como si se acabara de publicar porque su trama es de plena actualidad. No daré muchos datos, basta con saber que una bella mentira siempre es más atractiva que una verdad y que sus seguidores pueden acabar devorando a sus creadores porque se niegan a darle el final esperado. Pero ahora no la menciono por eso sino sobre todo porque uno de los personajes decía en voz baja na gavte la nata, que en su dialecto significaba quítate el tapón, cuando se encontraba ante alguien especialmente engreído o arrogante.
La verdad es que me negaba a ocuparme del asunto porque uno está para cosas importantes y no para minucias pero he acabado por dar mi brazo a torcer y algo escribiré sobre esta especie de magna revolución catalana que estoy teniendo la suerte de ver con mis propios ojos[2]
En su afán de buscar la homologación internacional[3] han hecho una comparación con los manifestantes de Hong Kong que considero acertadísima en un punto. En efecto, tanto los manifestantes de Hong Kong como los de Cataluña son unos privilegiados. Si esas manifestaciones se hubieran producido en cualquier otro punto de China hace tiempo que todos sus promotores, buena parte de los marchadores y muchos sospechosos de prestarles apoyo habrían sido pasados por las armas. Lo que el gobierno chino hizo en Tiananmen o hace hoy con los separatistas uigures no tiene punto de comparación con el trato de guante blanco que dispensa a los hongkoneses[4].

Líbreme Omar Jayam de hacer cábalas sobre la identidad de los barricadistas. Los enmascarados son desconocidos por definición. Sólo quiero traer aquí algunos de mis recuerdos como manifestante activo que he sido en las calles barcelonesas, siempre en el lado de los que cuando se acerca la policía piensan que no es para cosa buena[5]...

Las batallitas del Tío Pedro
Primero de Mayo del 2007, manifestación alternativa. En aquel entonces aún no había llegado la crisis, todos éramos ricos y felices. Por la mañana se manifestaban los sindicatos rebaño y por la tarde lo hacíamos los marginales. Los okupas eran el mayor enemigo de aquellos tiempos y se supone que aquella era su manifestación. Fue surrealista. Los mossos rodeaban totalmente la manifestación. Cuando digo que rodeaban es que marchaban pegados a la manifestación dos por fila (uno a izquierda y otro a derecha) y dos por columna, uno delante y otro detrás. Hoy lo llaman “encapsular”. El resultado fue que la manifestación hizo el recorrido absolutamente encajonada, más parecía cuerda de presos que manifestación. Se produjeron situaciones surrealistas como la de un muchacho que salió a saludar a un conocido y al volver los mossos no le dejaban entrar a la manifestación...
Como entonces en lugar de llorones había gente con sentido del humor, un espontáneo pidió una ovación para las fuerzas del orden que nos habían escoltado y les sentó peor que si les hubiéramos lanzado una docena de molotov.
El 18 de marzo de 2009 había manifestación de estudiantes convocada contra el que entonces se llamaba “Plan Bolonia”. Ni lo sabía. Estaba en paro cobrando los famosos 400 euros “de Zapatero” y el alquiler era prácticamente el doble, así que tenía bastante con cuadrar mis cuentas domésticas como para inmiscuirme en los asuntos de otros... Era por la tarde y me quedé sin tabaco. De liar, claro, no me podía permitir otra cosa. Parecía tarea fácil: llegar a Plaza Sant Jaume, bajar Jaime I, cruzar Vía Layetana y justo ahí estaba el estanco. Así le salgan sus intentos al Turco, que diría Quevedo. Desde la plaza ya se oía una banda sonora que invitaba a ponerse en guardia pero decidí intentarlo de todos modos. A medida que bajaba Jaume I lo que veía superaba las peores expectativas y en cuanto tuve Vía Layetana a la vista me quedó claro que allí no se podía llegar. De cualquier modo, no me quedó mucho tiempo para consideraciones porque una carga sorpresiva despertó mi instinto de conservación y me hizo volver grupas y salir a la estampida. Suerte que pude comprar tabaco en el bar de la esquina de casa, aunque tuve que comprar un paquete que puso en riesgo mi economía de guerra de entonces...
No lo vi pero las crónicas periodísticas del día siguiente recogieron que los Mossos se comportaron de forma absolutamente democrática: pegaron a todo el mundo, turistas y niños incluidos[6]. 


Antes de seguir adelante quisiera aclarar un par de puntos. Por supuesto que en todas las manifestaciones que pueden presentar riesgos para el orden público hay policías infiltrados. Es su deber, les pagan para eso, lo contrario me decepcionaría, para eso pago mis impuestos... Lo que pasa es que en las manifestaciones que muestran una cierta coherencia se les huele, porque siempre hay algo en ellos que desentona. En mis tiempos de manifestante se les rodeaba y se les gritaba aquello de “Secreta, idiota, ¿te crees que no se nota?” y abandonaban la manifestación con un gesto extraño que a la vez parecía querer decir ¿qué ha podido fallar en el disfraz? y ¿si lo saben, por qué no me han dado una paliza?

Lo del provocador es más complicado porque caben muchas interpretaciones. Ahí cabe desde el joven ingenuo que no se ha dado cuenta de que no vale todo hasta el taimado agitador del cuantopeormejorparatodosycuantopeorparatodosmejormejorparamielsuyobeneficiopolitico, al que se supone que tanto le da la presentación de un libro, un partido de fútbol o una manifestación para armar el lío y que precisamente se vale de los jóvenes lila del primer apartado[7].

Y llegamos a la que para mí ha sido la última movilización con cierta coherencia que ha habido en la ciudad donde vivo, la huelga general de marzo del 2012. Tengo piedad de vosotros y no la relataré por entero porque la viví con toda intensidad y la recuerdo como si fuera ayer, sólo traeré aquí algunos elementos para comparar.
Fuego. Un sindicato anarcoide escenificó una representación delante de la Bolsa de Barcelona[8]. Quemaron una caja de cartón que contenía diversos símbolos pintados, hasta el más tonto podía ver que aquello era teatro, de hecho apenas sobresalían las llamas de la caja... Dio igual. La secretaria general del sindicato pasó veintitrés días en la cárcel y salió bajo fianza de seis mil euros acusada de incendio, daños, coacciones, y delitos de desórdenes públicos y contra los derechos fundamentales.
Carrusel. Durante la mañana de aquel día miles de personas formaban piquetes en el Paseo de Gracia. Los intentos de cortar el tráfico no duraban más de un minuto. Los mossos usaban una técnica que llamaban carrusel que consistía en circular en las furgonetas a una velocidad salvaje (¿70, 80 km/h?) con la puerta trasera abierta lanzando pelotas de goma. Entonces llevaban unas escopetas lanzapelotas con un cargador de cinco que dejando el dedo en el gatillo tardarían un máximo de diez segundos en ser disparadas.
Provocadores. En la mani de la tarde a la que fui había un Black Block. Un grupo de encapuchados “encargado” de provocar incidentes. Cuando se configuró como tal fue recibido con aplausos, como aplausos subrayaban cada una de sus acciones. Acciones que parecían bien calibradas, como no atacar con fuego una ETT que estaba situada bajo una vivienda muy expuesta. Cuando llegamos a la altura del Corte Inglés los tipos intentaron romper los escaparates con entusiasmo digno de mejor causa y los demás corrimos como pudimos[9].
Proporcionalidad. Que es el episodio siguiente. Los mossos trataron de desalojar la Plaza Cataluña con cargas y no lo consiguieron porque se les plantó cara con gran arrojo[10]. Tras un buen número de intentos fallidos, optaron por gasear la plaza con lacrimógenos.

Lo que veo hoy

Pues, escrito lo escrito, me cuesta creer lo que veo hoy. Cómo los mossos aguantan a pie firme que les caguen a pintura una furgoneta, les prendan barricadas de fuego delante de las narices o que cuatro payasos corten una carretera y ellos la den por bien cortada.


Entiendo sus razones. Torra ha dicho que toda su familia está en los CDR. A ver quién es el guapo que se atreve no digo a pegar, ni siquiera a rozar, en este caso basta con hablar sin respeto a un hijo de Torra. Pasará el resto de su vida dirigiendo la circulación de rebaños de cabras en el punto más alto del Prepirineo catalán.
Una actitud comprensible desde lo humano que tiene consecuencias curiosas. Como que la cuestión de cortar carreteras parezca tan barata que una decena de lechuguinos que lo probó tenga que salir por piernas pese a sus bravatas vacías o que dos niños de doce años intenten cortar una[11]  .
Hombre, confieso que me da cierta esperanza pensar que esto se podría arreglar recurriendo a los servicios de un par de profesores de enseñanza media, media docena de educación infantil y unos pocos miles de educación especial...




[1] No en su momento. Leí El nombre de la rosa siendo adolescente y me fascinó. Esperaba como loco la siguiente y me llevé un chasco tremendo al terminarla.
[2] Bueno, eso sería si no hubiera preferido quedarme en casa viendo vídeos de Juan Tamariz y cosas parecidas, tampoco exageremos. En realidad seguro que habéis visto más vosotros que yo.
[3] ¿Puede haber algo más paleto que escribir una pancarta en inglés para una manifestación en Gerona? Entiendo que ni siquiera sean conscientes de lo que simboliza como síntoma de un complejo de inferioridad sublimado.
[4] Y aquí no juzgo la justeza de sus reivindicaciones porque ni las conozco ni me interesan. Simplemente constato que lo que se les permite a ellos no se permite en ningún otro lugar de China.
[5] Ah, qué lejos quedan aquellos tiempos de la Vía Catalana, cuando los mossos se acercaban a los manifestantes para asesorarles sobre cómo tomar las fotos para que parecieran más de los que eran, según recogieron algunos periódicos.
[6] Hablamos de porrazos, no de pelotas disparadas al tuntún. En este caso primero apuntaban al objetivo. Aquí sólo cuento lo que más o menos he visto o al menos estaba por allí. Por contar algo curioso que sucedió entre estas dos fechas, cuando España ganó la Eurocopa del 2008, los mossos intervinieron contra la multitud que celebraba el triunfo en la Plaza de España y hubo un herido grave que perdió el bazo por el impacto de una pelota de goma. Resultó ser un alto mando de la Guardia Urbana que investigaba de incógnito sobre el terreno.
[7] Algunos apuntan a los anarcoides, que en el fondo parecen orgullosos de desempeñar un papel principal en la farsa en lugar del suyo habitual de ser ignorados por todos. Sobre la imbecilidad de los anarcoides en este caso particular quizá me ocupe en el futuro o quizá no porque confieso que me da mucha pereza dedicar espacio y tiempo a semejantes fracasados...
[8] Cuyo restaurante tiene el ingenioso nombre de La Brokería. (Para los que no conocen Barcelona, el mercado más conocido se llama La Boquería. Fue el punto central de los atentados del 2017).
[9] En mi caso miré hacia delante y venían mossos cargando, miré hacia atrás y venían mossos cargando, miré hacia la derecha y venían mossos cargando... largué a zingar hacia la izquierda sin mirar y por suerte allí no había mossos.
[10] Por mi parte gran admiración hacia el contingente sudamericano. Arrojo y buen humor a partes iguales. Magníficos luchadores, quién sabe dónde estarán ahora...
[11] David López Frías: “Rebelión en la autopista: los CDR salen huyendo de un grupo de conductores enfurecidos”, El Español, 25/10/19 y Sin firma: “Vídeo: Niños intentan cortar una carretera en Cataluña”, EL Plural, 20/10/19.


lunes, 30 de octubre de 2017

A CADA CUAL, LO SUYO


Últimamente he criticado mucho a los anarcoides. La verdad es que me parece que están absolutamente a la deriva, intentando agarrarse a cualquier cosa que sobresalga de la superficie sin distinguir si se trata de un peñasco firmemente anclado en el fondo o el lomo de una ballena.
Lo que he leído sobre el asunto catalán y alguna otra cosa anterior (como sus pronunciamientos sobre los asesinatos de Las Ramblas y Cambrils) me ha hecho verles como una especie de ala izquierda de Podemos.
De entre todas, la que más me ha dolido ha sido la deriva de la CNT, organización en la que llegué a militar durante un larguísimo trimestre[1]. No voy a repetirme, ya he señalado con detalle las que considero torpezas del bloque anarcoide que, por una vez y sin que sirva de precedente, le ha dado por actuar unido, precisamente en ocasión tan lamentable[2]...
Una cosa sí que hay que decir en favor de la CNT, es una organización confederal que realmente respeta la esencia del federalismo. Formada por agrupación de sindicatos, lo cierto es que mientras cada sindicato respete los principios mínimos básicos, es libre de adoptar una u otra postura sobre cualquier asunto. Así, mientras la CNT vizcaína se ha adherido alguna vez a la manifestación pro presos de ETA, la alavesa decidía que no. Aquí suena raro, acostumbrados como estamos a que todas las organizaciones que se reclaman federales lo sean solo de boquilla, pero en ese sentido la CNT lo es. También es cierto que en los últimos años se han dedicado a desfederar sindicatos que se apartaban un poco demasiado de la línea oficial, pero después de esa fiebre parece que las aguas han vuelto a su cauce...
La cuestión es que después de leer muchos papeles que consideraban el proceso famoso como punto menos que el inicio de la revolución o diluían culpas entre ambos nacionalismos para quedar en tierra de nadie[3], he encontrado un texto firmado por un sindicato de CNT que suscribo plenamente, de principio a fin[4]. No sé si este sindicato es talibán o reformista, si está amenazado de desfederación, si son pocos o muchos ni hasta qué punto refleja el sentir de los cenetistas, pero sí que puedo decir que refleja el mío de manera magistral.
No creo en los enlaces, basta acudir a las páginas de Wikipedia para ver que muchos de los incorporados ya no funcionan. Así que os copio el texto íntegro con el deseo de que lo disfrutéis tanto como yo, aunque la idea anarquista os deje indiferentes...

Sobre el escenario ante el proceso de independencia de Catalunya
“El nacionalismo de los de arriba sirve a los de arriba. El nacionalismo de los de abajo sirve también a los de arriba. El nacionalismo, cuando los pobres lo llevan dentro, no mejora: es un absurdo total.”
Bertolt Brecht.
Este escrito tiene la intención de aportar elementos para un debate sobre este tema señalando posiciones éticas, principios políticos del movimiento libertario, historia lejana y hechos recientes que nos ayuden a abordar una situación en que, sincera y humildemente, pensamos que los árboles no nos dejan ver el bosque.
Empezar por las ideas parece lógico. El internacionalismo rubricado en nuestros principios se ha caracterizado siempre por negar las limitaciones físicas que los discursos nacionales (con Estado o sin él) ponían a la geografía. Declaraciones de Reclús, de Anselmo Lorenzo y otros lo señalan[1] De hecho, en los antecedentes de nuestra organización encontramos a la Alianza Internacional de la Democracia Socialista de Bakunin fundada en 1868 con estas bases de doctrina política:
·         La supresión de los Estados nacionales y la formación en su lugar de federaciones constituidas por libres asociaciones agrícolas e industriales.
·         La abolición de las clases sociales y de la herencia.
·         La igualdad de sexos.
·         La organización de los obreros al margen de los partidos políticos.
En general es contradictorio hacer convivir expresiones como estas con la formulación política del “derecho de autodeterminación de los pueblos”, y se hace confundiendo al pueblo trabajador con el conjunto de personas a las que se atribuye identidad cultural (sean trabajadores o explotadores), y “autodeterminación” como una suerte de “autogestión política” sin explicar su significado real y sobre quién y de qué forma se ha pretendido históricamente aplicar ese derecho.
No está de más que se fijen los significados de las palabras que se están utilizando.
– Pueblo:
Del lat. popŭlus.
3. m. Conjunto de personas de un lugar, región o país. 
– Patria:
1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.
– Nación:
Del lat. natio, -ōnis 'lugar de nacimiento', 'pueblo, tribu'.
1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo Gobierno.
3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
Autodeterminación: De auto- y determinación.
1. f. Decisión de los ciudadanos de un territorio determinado sobre su futuro estatuto político.
El anarcosindicalismo, como aplicación práctica que toma los principios del anarquismo, no se sostiene sobre la tradición ni sobre la reivindicación cultural común como medio de agrupar a los seres humanos. A diferencia de otras ideas políticas, está fundamentado en los derechos universales de la persona, la libertad absoluta individual, y solo en segundo orden y como proyección de la misma, los derechos colectivos.
Por ello reivindica el internacionalismo como superación de los Estados-Nación, como defensa del cosmopolitismo formulado ya en la Grecia clásica y no como la caricatura que han querido hacer de ello redefiniéndolo absurdamente como “colaboración entre naciones”.
La utilización del “pueblo” en el contexto de la crisis desatada por la convocatoria del referéndum de Cataluña hace referencia inequívocamente a todas las personas que viven en Cataluña a las que se les supone una vinculación a la cultura autóctona convenida, y por tanto no diferencia entre clases sociales ni entre gobernantes y gobernados.
En el caso de la “autodeterminación” hay que entender que incluso no siendo una formulación política del anarquismo o del anarcosindicalismo hay contextos donde se ha utilizado el término por la condición de práctica esclavitud y por tanto lesión de derechos fundamentales de los habitantes de un lugar concreto a diferencia de la consideración de que han gozado en las metrópolis (desde Eliseo Reclús se condena el colonialismo).
Los habitantes de Guinea Ecuatorial no tenían los mismos derechos que los españoles, ni los indios que los británicos, por lo que lesionado un derecho individual como es la igualdad se ha podido llegar a hablar de autodeterminación como medio de superar la injusticia y la explotación del grupo. Otra cosa distinta es, sin ningún tipo de vergüenza, simular en una región una falta de derechos comparándose con los ejemplos anteriores.[2]
Toda la retórica nacional ha estado constantemente calificando de agravio, derecho o libertad, según convenga, aquellos comportamientos que ellos mismos ejecutan o defienden en su propio territorio respecto a regiones interiores. Los defensores de la autodeterminación, en este caso los independentistas catalanes, jamás concederán ese derecho al Valle de Arán (aunque le den un estatuto particular como el Estado español concede a Cataluña) ni reconocerán el centralismo de Barcelona, así como los castellanos incluyen León en sus planes independentistas, y estos a su vez al Bierzo, a pesar de que los bercianos mayoritariamente no se consideran leoneses. A nadie se le escapa que detrás de la pantalla de la reivindicación de derechos y libertades modernas habitan visiones históricas procedentes del feudalismo que de vez en cuando se ponen encima de la mesa.
Analicemos ahora algunas afirmaciones que se están haciendo continuamente desde el discurso independentista, empezando por la “imposición del Estado español”.
¿Tienen menos o distintos derechos, gravosos comparativamente, los ciudadanos de Cataluña a los restantes?
¿Se ha impuesto la Constitución y el resto de la legislación española a Cataluña, incluido el Jefe del Estado?
No se puede contestar afirmativamente a ninguna de las dos preguntas. A la primera, porque es evidente que toda la legislación que el aparato estatal aplica a sus ciudadanos no hace distinciones en ninguna parte del territorio. Si acaso existen concesiones, en materia fiscal por ejemplo, como sabemos. Y desde luego, en lo que nos afecta como trabajadores (es conveniente no perder la perspectiva), no se puede afirmar que los trabajadores catalanes sufran ningún agravio con respecto a otros. Lo que sí hemos visto estos días es una manifestación gigantesca en Linares por el azote que el desempleo ejerce en ese lugar como en ninguno del país.
Con la segunda pregunta más gente dudaría porque los discursos falsos que el independentismo repite insaciablemente han sembrado la duda, no vaya a ser que nos cuelguen el sanbenito de “españolistas” en la eterna dicotomía falaz.
Para ser honestos no podemos olvidar que en la propia redacción de la Constitución Española ratificada en 1978 participa un miembro de CiU, Miquel Roca, nieto de un dirigente carlista, galardonado entre otras cosas con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y que ha llegado a defender a la Infanta de Borbón en los juzgados, una vez que la justicia española la hizo sentarse en el banquillo. Fue secretario general adjunto de CDC de 1974 a 1979, partido al que ha pertenecido hasta 2016, en que defendió al candidato de Unió, partido que fundó su padre.
Y, ¿cuál fue la reacción de los catalanes a la votación de la Constitución aquel 6 de diciembre? Pues con una participación entre el 67% y el 74% (según la provincia) más del 90% de los catalanes votaron a favor del texto. Se pueden decir muchas cosas, pero desde luego son tan responsables o más de que se estén aplicando hoy en día sus artículos que los ciudadanos de Valladolid, que lo aprobaron con un 83% de síes[3]. Y hay que recordar que es el texto donde se da legitimidad al Borbón como Jefe del Estado habiendo jurado hacía poco los Principios del Movimiento franquista. Es también tragicómico ver las críticas que hacen hoy al “régimen del 78” los miembros del PC que votaron a favor de todo aquél montaje desde las Cortes o desde la mesa de los Pactos de la Moncloa, donde también participó CiU.
Desde esto (si se quiere tomar como un principio) hasta hace cuatro días, quienes tienen las riendas del “procés” han sido el sostén de los sucesivos gobiernos felipistas y aznaristas aportando sus votos generosamente en el Congreso de los Diputados para aplicarnos a todos los súbditos de este Reino las sucesivas reformas laborales, los sucesivos recortes de libertades, los sucesivos programas de ajuste presupuestario en materia social.[4]
¿El independentismo históricamente es de izquierdas? ¿La independencia de Cataluña es un movimiento de izquierdas? ¿Lo son sus dirigentes y por ello tiene sentido esperar que un nuevo escenario independiente sea distinto, mejor?
Cualquiera que haya buceado mínimamente en la historia del último siglo sabe que no. Por no hablar de la patronal catalana más derechista, a la que no gusta hacer referencia porque no dudaba en acudir a las fuerzas policiales centralistas cuando las huelgas se le iban de las manos, vamos a hablar de una fuerza como ERC.
ERC, partido que hoy sube en las encuestas como la espuma, ha sido históricamente una amalgama de sectores que no podían estar más enfrentados. Pero incluso Jacinto Toryho, director del Solidaridad Obrera de 1936 a 1938, afirmaba que la Lliga Regionalista y ERC “en lo social no eran fracciones diferentes, sino dos expresiones reaccionarias a las que solamente separaba un matiz partidista electorero”.
El cemento nacionalista obra milagros como mantener en el mismo partido a gente como Companys y a la de otro partido más pequeño llamado Estat Catalá. Uno de sus dirigentes y fundador de ERC, Josep Dencás, visitó personalmente a Mussolini en Italia y fue el responsable de la creación de milicias paramilitares que no dudó en utilizar contra la CNT. Influido por las ideas racistas de Pere Martir Rossell i Villar, se autodefinía como “nacionalsocialista”. Como consejero de gobernación mantuvo a su lado a los hermanos Badia. Miquel Badia, como Jefe Superior de la Comisaría General de Orden Público, movilizó a policías y paramilitares (“Escamots”) contra la huelga de transportes de Barcelona en 1933 convocada por la CNT. Acabaron muertos por disparos de militantes de la FAI. En 1937 las fuerzas de ERC se sumaron a las del PSUC para atacar a los libertarios en Barcelona en los hechos trágicos de mayo. Hay suficiente documentación publicada para quién desee profundizar.
Esto podría ser cosa del pasado si no hubiésemos visto cómo se celebra anualmente un homenaje a los hermanos Badia[5], y como hace unos años contaron en el acto con la presencia del señor Oriol Junqueras, hoy en día Vicepresidente de la Generalitat y Presidente de ERC.
Pero no es la única sorpresa del presidente de un partido que se denomina “Esquerra”. Hace muy poco tiempo apareció en la portada del ABC[6] junto a otro grupo de serviles (ojo, Bertín Osborne, Cospedal, Borja Prado…) defendiendo ni más ni menos que la retransmisión de la misa católica dominical. No en TV3, no, en Televisión Española. Todo ello debido a las críticas que sobre ello habían realizado diputados de Podemos.
Y por si su conservadurismo no había quedado claro, la página “InfoVaticana” se hace eco de declaraciones en diversos actos públicos de este personaje donde hace “llamamientos a que haya vocaciones”[7] Es importante señalar que en intención de voto hoy en día la antigua CiU, hoy PdCat, está en caída libre, pero es ERC quién recoge los votos perdidos por aquella formación, subiendo en las encuestas espectacularmente.
No podemos olvidar tampoco que Oriol Junqueras tiene un antecesor digno de mención: Heribert Barrera, el que fuera Secretario General de ERC (1976-1987), presidente del mismo (1991-1995), presidente del Parlamento catalán (1980- 1984) y diputado del Parlamento Europeo (1991-1994). A pesar de sus opiniones sobre la inferioridad mental de los negros o el peligro que corría la cultura catalana con la invasión de los inmigrantes, fue homenajeado sin pudor, no solo por Josep Anglada, dirigente de Plataforma per Catalunya[8], sino que recibió la Medalla de Oro de la Generalitat, además de haber sido miembro del Consejo Consultivo de Omnium Cultural. Hoy esta entidad es una de las que encabeza el impulso nacionalista en Cataluña estando presidida por el empresario Jordi Cuixart.
Resulta también cuando menos curioso que uno de los tópicos utilizados por el independentismo sea acusar de franquistas a todos al sur del Ebro, mientras uno de sus alcaldes a quien hemos visto ser aplaudido hace poco en su visita al juzgado para prestar declaración por el referendum, Ferrán Bel, defendió la continuidad en 2010 del monumento franquista en su localidad, Tortosa, junto a varios de sus concejales. Su retirada se había llevado al Pleno del Ayuntamiento avalada por 2000 firmas de los vecinos que fueron aplastadas por sus votos (CiU) y los del PP.[9]
De igual modo, parece que pasa inadvertido a la memoria que los monjes de la abadía de Montserrat defendieron a sus homólogos del Valle de los Caídos (benedictinos todos) ante el intento de acabar con ese parque temático del franquismo en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Esos mismos monjes que lo mismo reciben en 1940 a Himmler buscando el Grial que organizan actos por la independencia desde 2014[10]. Todo muy identitario.
Y aunque cuando se atacan las políticas del Gobierno catalán los independentistas suelen escurrir el bulto señalando a CiU como responsable, es conveniente recordar que solo se han cambiado la careta, prácticamente todos siguen ahí bajo la nueva marca PdCAt con Artur Mas como presidente del partido. Como todos sabemos al frente de la Generalitat también se sitúa un convergente, Carles Puigdemont, y hemos tenido que ver respaldos sorprendentes a esta derecha catalana como el que brindó el dirigente de las CUP David Fernández abrazándose el 9N a Artur Mas, las declaraciones de este y otros miembros de CUP ante la imputación del convergente diciendo que era “uno de los suyos”, o a un “anarco”-independentista supuesto argumentando que a Pujol se le criminaliza por ser catalán porque solo ha recibido una herencia de su padre.[11] No son casos aislados o extremos de una situación social. Son ejemplos del abandono generalizado de la lucha de clases y de la conciencia de la misma, que se aparta inevitablemente para dar paso a la cuestión nacional como ya advirtieron muchos antes que nosotros.
¿Qué hay del “derecho a decidir”?
Esta formulación novedosa ha sido uno de los escudos con los que se ha llegado al punto en el que estamos. Hay que reconocer a sus creadores que son fantásticos lanzando un eslogan con el que obligadamente hay que estar de acuerdo si no eres poco menos que un esclavista, claro. Habría que situarlo a la altura de los que decidieron llamar al movimiento antiabortista “provida”, ¿quién va a ser promuerte? Nadie, quizá Millán Astray y sus locos legionarios.
Quienes enarbolan este “derecho” en el Parque de la Ciudadela como quienes se reúnen al lado de la Plaza de Neptuno nos lo recuerdan siempre que tienen oportunidad a los partidarios de la democracia directa. Por ello cuando esta gente nos aborda defendiendo el “derecho a decidir” lo primero que habría que haber preguntado es cuáles son los límites de la decisión, quién tiene ese derecho y si se dan las condiciones de libertad, seguridad e imparcialidad que cualquier consulta requiere para ser considerada como tal. Evidentemente la convocatoria y los hechos represivos que la han rodeado quedan lejos de reflejar la voluntad real de la mayoría de personas a quienes estaba dirigida.
Nadie diría que la votación del “Anschluss” fue la aplicación del “derecho a decidir” por más que se mostrase con la careta de un referéndum. Pues de igual forma, y con un resultado popular excelente por lo que hemos visto, han utilizado esa fórmula para decidir la separación de una estructura del Estado español e intentar generar a través de ella un Estado nuevo. Solo que esta vez en lugar de ejercer el miedo y la fuerza directamente sobre los votantes para forzar la decisión, se aprovecha la fuerza y la violencia del contrario en una suerte de aikido político. Tal es así que con poco más de un 40% de participación y un 38% de síes (sobre el censo) se pretende dar por bueno el resultado[12]. Si es un derecho no puede ser extinguido por mucho que terceros me impidan ejercerlo, y es kafkiano que encima lo haga la parte que lo ha puesto encima de la mesa y no sea recriminada por ello. Esto evidencia la adhesión que se ha logrado a las élites catalanas que siempre han querido decir “derecho a la independencia”, algo mucho más difícil de colocar en el mercado propagandístico.
¿Y qué hay de la represión?
Efectivamente ese es el otro escudo indestructible tras el que se parapeta el discurso independentista actual, incluso diría que también en el pasado, y lo que todo el mundo reconoce que ha generado más adeptos a la causa nacional. Lo hemos visto multiplicado exponencialmente este 1 de Octubre. Cuando hacemos crítica del Estado como elemento subyugador no lo hacemos porque sí. Esta es la reacción normal de quien en esencia es violencia. Lo curioso es que esa coerción se está ejerciendo ahora mismo con las reglas que los mismos dirigentes catalanes han aprobado para “participar” y “cambiar las cosas desde dentro”. Es indudable que una carga policial es la imagen más icónica de la violencia estatal. Sin embargo dependiendo del contexto no reaccionamos de la misma forma. No nos vamos a inmutar cuando los aficionados del Legia, o los Ultra Sur reciben los empujones y los gomazos de la Policía Nacional, sabiendo perfectamente por qué se utiliza la “herramienta”. Condenaremos sin dudarlo un instante las agresiones que Guardia Civil y Policía Nacional perpetraron el día de la consulta (las grabaciones, como siempre, son espeluznantes), las entradas en domicilios y sedes políticas sin orden judicial que se han llevado a cabo, reconociendo al mismo tiempo que no podemos empatizar con muchos de esos miembros de partidos catalanes citados a declarar a los que se aplaude, cuando “antesdeayer” han estado llamando a gritos y justificando posteriormente la represión a movimientos populares. La sobreactuación ha sido amplia, pero por poner un ejemplo podríamos referirnos a la “indignación” del señor Junqueras diciendo que “dónde se ha visto que la policía cargue contra gente desarmada con los brazos levantados”. Pues allí mismo, no hace tanto, muy cerca del asiento que su culo ocupa en el Parlament. Desde las declaraciones de Carod Rovira (ERC) contra el 15M[13], hasta las cargas de los Mossos en Plaza Catalunya el 27M, o las reacciones a la protesta ante el Parlamento catalán, que hizo salir entre otros al consejero de interior, el psicópata Felip Puig, en helicóptero, y la posterior represión judicial a los manifestantes ilustran el carácter de esta gente que ahora muestra su mueca de víctima (cuando por cierto a ellos no los han tocado, los golpes se los han llevado los de siempre). En aquél momento la calificación de “violentos” fue repetida hasta la saciedad en todos los medios, e incluso en una declaración de todos los parlamentarios, contrastando con su integridad absoluta (bueno, resultó dañada una chaqueta pintada con spray y les tiraron una piel de plátano). Y mientras oíamos los discursos se pudieron ver multitud de imágenes donde la gente era golpeada, pisoteada, pateada y detenida. Todo en el mismo día en que se rechazaban las enmiendas a la totalidad que presentaban otros partidos a los presupuestos antisociales del gobierno catalán con los votos de PP y CiU.[14]
La gestión del terrorismo, como el discurso nacionalista obran milagros como el que hemos visto últimamente con los Mossos. Tan pronto era la policía europea con más acusaciones por tortura y malos tratos como los héroes de las Ramblas o del referéndum. Tan pronto había una mujer que perdía un ojo en una manifestación o un mantero se caía por el balcón de su casa cuando entraban en ella; o un hombre se moría de repente de madrugada mientras le daban una paliza; o veíamos imágenes de las torturas en la comisaría de Les Corts, que aparecía el señor Trapero (el mismo que salía a justificar todo lo anterior) y todo el mundo confiaba de repente en su carácter democrático y su defensa de las libertades. Hasta les hemos visto “llorar por la violencia”.
Lo que está claro es que el discurso identitario se esconde detrás de la pantalla de “la represión inherente a España” olvidando que esa represión nos une a los que la sufrimos, ya sea el 1-O en Barcelona o el 22-M en Madrid (hay videos en youtube sin demasiadas diferencias), se ha ejercido en todas partes (en esto hay que reconocerles lo democráticos que son), y su aplicación se debe precisamente al cuestionamiento de la autoridad, sea la del actual Estado español con la policía nacional, la del parlamento catalán con los mossos o la del buscado Estado catalán con los mismos agentes.
¿Hay posibilidades al menos de utilizar la coyuntura para beneficio de la clase trabajadora?
No vemos de qué manera. Máxime cuando sabemos que la desorganización de los trabajadores es la norma[15], que los sindicatos convocantes son minoría si no contamos con CCOO y UGT y su larga tradición traidora, y que incluso la ANC y Omnium Cultural con un empresario “moderno” a la cabeza convoca movilizaciones[16].
Y esto atendiendo únicamente a los trabajadores catalanes, porque la dinámica de las cosas (algo por lo que siempre se han criticado desde nuestras posiciones los planteamientos nacionalistas) hace que se establezca una división entre trabajadores de un lado y del otro de la nueva frontera que se está dibujando. La aparición de banderas españolas en muchas ciudades (cuando no de pajarracos o esvásticas) y de emisiones del himno a través de las ventanas, es el efecto colateral que seguro que muchos hemos apreciado últimamente en ciudades y pueblos fuera de Cataluña, algo que no se veía habitualmente.
Podríamos hacer futuribles sobre la república catalana con el beato Oriol Junqueras de Presidente o la nueva mayoría absoluta de Rajoy para el resto, pero incluso desistiendo de hacer apuestas el panorama no parece halagüeño en ningún caso.
Lo que creemos que es de absoluta necesidad es repensar el papel que se está jugando en todo este asunto, la incoherencia que mantenemos aturdidos por la corriente mayoritaria o los discursos de los medios de masas para consumo de la “izquierda”, y centrar de manera firme nuestros esfuerzos en el desarrollo y avance de la conciencia de la clase trabajadora, que nunca ha tenido patria.
CNT Transportes de Madrid


[1] Recomendamos el trabajo titulado “Que ardan todas las patrias”.
[2] Responsable de la ANC en Madrid: “Cataluña es la última colonia española”.
[3] Resultados de la ratificación de la constitución española de 1978.
[4] Por poner un solo ejemplo podríamos hablar de la reforma laboral de 2012 aprobada con los votos de PP, CiU, UPN y Foro, y la oposición de todo el resto de parlamentarios.
[5] En el acto de este año asiste el secretario de Organización de las juventudes, Joán Solá.
[6] “Yo sí voy a misa”, decía la portada.
[7] Incluso afirma haber tenido conversaciones con Ratzinger en el Vaticano.
[8] Algo lógico por otra parte, visto lo visto. Ojo a los resultados electorales, que no hay partido con un discurso nazi explícito en el resto de España que los obtenga.
[9] El “Monumento a la Batalla del Ebro” sigue siendo el monumento franquista de mayores dimensiones de toda Cataluña.
[10] Además de este artículo, no es difícil encontrar las homilías que se están haciendo hoy sobre el tema.
[11] La Vanguardia, y Diario12, respectivamente.
[12] Cifras del referéndum en eldiario.es
[13] En este artículo hay un resumen de esto que dijo: “Los españoles tienen todo el derecho del mundo a indignarse. Pero si quieren hacerlo como españoles, mejor será que no se confundan en el mapa y se manifiesten, se indignen, meen, pinten, griten e insulten allí donde les corresponde: en su país. Al fin y al cabo, no está lejos y está bien comunicado. Ese internacionalismo progre que va de apátrida, de anacional, de cosmopolita, cuando se expresa en el marco de una nación que no está normalizada políticamente está haciendo el juego al nacionalismo dominante: el español, por supuesto. Basta, pues, de complicidades ingenuas y de hacer el bobo con esa indignación de pacotilla.” No comment.
[14] El País 15-06-2011. Se encargaron de recordar que “no se puede parar la actividad del Parlament”. En 2015 el Supremo condenaría a 8 personas a 3 años de prisión.
[15] Este artículo en Solidaridad Obrera, reconoce lo afirmado: “La otra cuestión se sitúa en el contexto actual, en el que debido a la atomización de un movimiento popular que pueda hacer de contrapeso a la burguesía catalana y un movimiento obrero prácticamente inexistente carecerían de la necesidad histórica de las fuerzas represivas del Estado Español (Guardia Civil, Ejército…) para combatir dichos movimientos, más aún ahora que disponen de un cuerpo de Mossos d’Esquadra moderno y desplegado en todo el territorio.”
[16] Jordi Cuixart, su presidente, es propietario de Aranow Packaging Machinery y fundador de la fundación privada de empresarios FemCat.

[1] De esa experiencia salí convencido de que la militancia no está hecha para mí. Coincidió con una época (otoño del 2006) que la actual CNT considera como especialmente decadente, porque en lugar de dedicarse al trabajo estrictamente sindical se dedicaban a asuntos ideológicos y culturales. Lo que son las cosas, yo les echaba en cara que se dedicaban demasiado al sindicalismo y no a aquello otro que a mí me parecía lo interesante y lo que tenía futuro...
[2] En Barcelona conviven la CGT, la CNT oficial (con sus tensiones entre sectores reformistas y talibanes), la CNT desfederada y Solidaridad Obrera, si no me dejo alguno. Eso en lo que respecta a los sindicatos, aparte hay varios “colectivos”, entre ellos alguno abiertamente anarcoindependentista como Negres Tempestes. El que más me gusta es Embat, que nació para intentar romper el círculo y penetrar más allá de los ya convencidos pero que exigía que militases en alguna organización para poderte admitir...
[3] Una consecuencia del proceso supongo que no buscada por sus autores, que han resultado unos profetas bastante malos , es que parece haber traído aparejado un fortalecimiento del nacionalismo español que, por razones históricas, siempre ha sido muy débil (frente a lo que digan los nacionalismos periféricos y la izquierda evangélica que soportamos). Otra historia es que la torpeza infinita de Marianico el Corto vaya dando munición a la catalanada cuando más necesitada está...
[4] Por si fuera poco, escrito como a mí me gusta, con abundancia de notas a pie de página...