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miércoles, 6 de septiembre de 2017

PARECE QUE TOCA OTRA VEZ...


Esta vez ha sido en mi barrio.
Paso a diario por Las Ramblas, no tengo especial manía a los turistas. Me molestan los ruidosos, pendencieros y meones de esquinas que no siempre gritan en idiomas extraños, por cierto , pero a las horas que las atravieso abundan las familias y los grupos de chavales en poco diferentes de los que he conocido toda mi vida. Hay barceloneses de cierta edad que lamentan que Las Ramblas han cambiado, pero esa época dorada ya había pasado cuando vine a vivir aquí.
Si he de decir verdad, creo que por el hecho de haber sucedido tan cerca no me ha afectado más que las bombas de Madrid o las masacres de París. Desde luego, sí resulta sorprendente escuchar a la vez el sonido de sirenas y helicópteros por el altavoz de la radio y la ventana abierta y llama la atención que cada vez que veas una imagen conozcas el fondo y lo relaciones con algo que te ha sucedido, pero ahí acaban las diferencias.

Las reacciones

Múltiples y variadas. He tenido que cribarlas para no alargarme hasta el infinito o resultar poco claro...

Llamamientos a la unidad
Abrieron brecha El Mundo y El País con editoriales en los que pedían la unidad política, entendiendo por tal el fin de la campaña separatista, pero después de ser ampliamente criticados por el secesionismo local quedó en una especie de agrupación de todos, sin aparente jerarquía pero poniendo por delante a los Mossos y su trabajo ejemplar. Por supuesto, siguiendo anteriores precedentes, la unidad duró un suspiro. Rota por todas partes pero finalmente recompuesta para la manifestación del sábado y vuelta a romper durante su desarrollo, reproduzco aquí una crítica, a mi entender muy pertinente, previa a las querellas entre sindicatos policiales sobre temas informativos o a las de los políticos sobre cuestiones de prevención: “El hecho de que durante meses se hayan almacenado más de 100 bombonas de butano para hacer un atentado masivo que, afortunadamente y por azar, no culminó, no habla bien de los cuerpos policiales tres implicados en la investigación del yihadismo. Es llamativo que los mossos, que no paran de realizar grandes operaciones contra un anarquismo armado catalán que nunca acaba de existir, no supieran nada de la casa de Alcanar en un primer comunicado, tras la explosión, sólo se subrayó que era una casa “ocupada” y que tardasen horas en relacionar ese alijo de explosivos con un atentado[1]

Llorones
 Aunque no muy numerosas en principio a medida que pasaban los días iban siendo más , aparecían las justificaciones “históricas”, esas que nos condenan de por vida por haber sido cómplices de ya no sé cuántas maldades. El flagelante de turno escribía: “¿Nos piden que olvidemos acaso que el saudí Osama Bin Laden[2] miembro de una numerosa y poderosa familia de origen yemení con fuertes lazos con la familia real saudí y con grandes inversiones en EEUU fue uno de los grandes apoyos que tuvieron EEUU y sus aliados para reclutar a esos miles de muyaidin que serían luego los pilares de Al Qaeda?”. Líbrenme Alá y Mahoma su profeta de romper una lanza por la política exterior estadounidense, casi siempre egoísta y muchas veces criminal, pero creo que dieciséis años después del 11 – S ya les toca revisar el tópico. No cuesta tanto informarse de que la minúscula brigada árabe de Ben Laden hizo el ridículo más espantoso en el par de escaramuzas en las que participó en Afganistán y tuvo que marcharse sin pena ni gloria tras no haber sido capaz de ganarse el respeto de ningún comandante afgano. Ben Laden volvió a los negocios de la familia en Arabia Saudí y fue durante la Guerra del Golfo cuando se le giró la cabeza ante el hecho de que Estados Unidos estableciese tropas en los “lugares sagrados”. En este caso la culpa perpetua de los norteamericanos parece un poco traída por los pelos. El autor del artículo, y algún otro después de él, escribía que para evitarlo debíamos abrir urgentemente las fronteras y acoger a cuanto refugiado acudiese, pero no parece buena receta porque no le sirvió a Alemania. Desde luego, una vez sabido que la justificación del atentado es la liberación de Al Ándalus y el castigo a los inquisidores lo que parece más claro es lo que dijo aquel, que viven en el siglo XV de su calendario y se nota...

Corrección política

Sobre esta actitud lacrimógena he leído una crítica bastante interesante: “4 La mala noticia: los inevitables discursos de “auto culpabilización”, heredados del tercermundismo, reman en la dirección errada. Todo lo que divide por identidades de origen se pone en línea con los objetivos del terror. Cuando desde cierta izquierda se insiste en la “culpabilidad” de “los de aquí” por ser “occidentales” y en paralelo se afirma la “inocencia” de los emigrantes, los hijos de emigrantes  y sus nietos... lo que se está diciendo implícitamente es que “no son de aquí”, que forman, aunque hayan nacido en Europa, estudiado en la misma escuela pública que los demás y cotizado a la misma Seguridad Social que el resto, un cuerpo aparte, separado, una identidad, un sujeto político, una víctima colectiva. Ese es exactamente el camino que pretende el Estado Islámico. Porque su objetivo no es el temor sino la insurgencia. 5 Pero para hacer viable la insurgencia, necesita reconfigurar el mapa identitario. Por eso, responder a los atentados con los viejos moldes del antifascismo, el anti racismo y la “anti islamofobia” o simplemente usar raseros diferentes para calificar unas religiones u otras, lleva una y otra vez a afirmar por activa o por pasiva un juego de identidades, un terreno, que es el que el jihadismo quiere imponer”[3].
No por casualidad, donde la desarticulación social es más intensa y viene de largo es donde el triunfo de la corrección política es más rotundo, como en Estados Unidos. Esa falta de vínculos naturales de afinidad se ha sustituido con la creación de “comunidades” artificiales, que además pueden superponerse unas a otras. Por ejemplo, uno puede pertenecer a la comunidad “italoamericana” y a la vez a la comunidad católica y lo que las caracteriza principalmente es la extrema facilidad con la que se sienten ofendidas.

El Ayuntamiento de Barcelona, ahogado en corrección política hasta provocar el vómito, ha reproducido ese esquema comunitario sin la menor reflexión. Su Comisionada de Inmigración, Interculturalidad y Diversidad, Lola López[4], convocó a un disparatado aquelarre a las “comunidades judías, cristianas ortodoxas, cristianas católicas, cristianas evangélicas, musulmanas, budistas, taoístas, sikh, bahá’í, la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y las comunidades hinduistas. También los colectivos de tradición laica y atea[5]”.
Lo explicaba diciendo que “es necesario un acto de recuerdo de las víctimas que acoja el máximo de sensibilidades”  y lo remataba así: “por eso no es únicamente interreligioso, sino interconviccional”. Interconviccional... ¡qué maravilloso hallazgo! El corrector de textos ha ido tomando todos los colores del arcoiris, provocando la envidia de cualquier pavo real.
El problema de la corrección política no es que nos obligue a usar un lenguaje ridículo sino que si se le cede el terreno, si no se combate con perseverancia, acaba sacando cuestiones del debate público, y hemos tenido un ejemplo estos días. Resulta que al Mayor de los Mossos un periodista le afeó que respondiese en catalán a una pregunta. El policía le respondió con la chulería que se supone habitual en el alto mando policial y el hecho ha sido muy celebrado aparte de por el independentismo catalán, que sería de esperar , por periodistas de diarios madrileños, al menos los que yo he leído. Todos ellos vinculan a quien hizo la objeción con la caverna mediática y todas esas cosas. Todos con el discurso bien aprendido. Solo citaré a uno, el patético Juan Cruz, que hace cuarenta y un años fue a hacer de correveidile a El País y desde entonces sigue en los mismos menesteres, aunque creyéndose una eminencia. Dice que el tal Josep Lluís Trapero  “despachó con una frase empachada de ingenio, “Bueno, pues molt bé, pues adiós”, una discusión sobre idiomas que, por otra parte, tan estúpida y dañina ha sido tanto para la difícil convivencia de las lenguas celtibéricas[6]”.
Un dato que se ha difundido poco: el periodista es un holandés que habla seis idiomas. Desde luego, él pensaba que una rueda de prensa sobre un asunto tan grave se daría en el idioma oficial del país afectado. Como pasa en cualquier país mínimamente organizado del mundo, cuando los atentados de Niza a ningún periodista o autoridad se le ocurrió formular o responder una pregunta en occitano. Es una simple muestra de cortesía hacia los periodistas extranjeros. Sin embargo, aquí no solo no es así sino que se ataca como elemento reaccionario a quien hace una objeción de puro sentido común. Es el peor pecado que podría cometerse. Quien lo haga es un cavernícola y para allá va, sin preguntar nada más... Este es el lado perverso de la corrección política y por eso hay que combatirla sin regalarle el mínimo espacio.
Los manifestantes independentistas del sábado ponían de manifiesto las relaciones de la Familia Real con la tenebrosa monarquía saudí desde al menos dos generaciones. Ciertas y constatables, aunque olvidaban mencionar las del Barça con el emirato de Catar, pero supongo que semejante idea podría provocar un cortocircuito en sus cerebros tan escasamente cableados como corresponde a su sistema binario: nosotros valemos uno, ellos cero. La pregunta es ¿qué tiene que ver un imán de mala muerte que predicaba en la mezquita de Ripoll con la tiranía que se enseñorea de la casi totalidad de la Península Arábiga? ¿Acaso está el rey saudí interesado en atentar contra una España que le trata tan bien y le vende unas armas tan necesarias? Cualquiera diría que no, pero los cerebros binarios llegan a conclusiones inesperadas y todas serán buenas.
Solo quien lo ha sufrido en sus carnes se atreve a señalar lo obvio[7]: desde el siete de enero de 2015 en que los asesinos islámicos dispararon cobardemente a los valientes que se encontraban en la redacción de Charlie Hebdo[8] “un trabajo de propaganda ha logrado distraer a nuestros espíritus y disociar estos atentados de toda cuestión religiosa. Hoy, nadie se interroga sobre el papel del Islam en la ideología de Daesh. El lavado de cerebro ha logrado hacernos admitir que “el hecho religioso” no debe discutirse. Se nos impone, y los que osan cuestionarlo son tratados de anticlericales primarios de otra época[9]”.
Pero es lo que tenemos, un extraño fenómeno de culpabilización por control remoto. ¿Dónde encajan en nuestro caso los sátrapas saudíes? Sólo los hechos bastan. Es suficiente observar la planificación del atentado para comprobar cómo los petrodólares saudíes fluían a raudales. Unos tipos que se meten en una casa abandonada para rellenar bombonas de butano vacías con peróxido de acetona que “cocinaban” ellos mismos. Con un asesoramiento tan brillante que lo único que nos libró de un desastre mayor fue que al estúpido de su jefe se le ocurrió bajar la temperatura de una mezcla tan inestable aplicándole el calor de una estufa. No. En este caso es todo mucho más sencillo.  
Si vamos al origen del asunto, nos sobra con una mezquita en Ripoll en la que predicaba libremente un imán que no hacía sino repetir aquellas frases coránicas de matadlos allí donde los encontréis y un grupo de jóvenes que le respetaron y creyeron precisamente por ser un predicador. Todo empieza y acaba en la religión. En una religión profundamente dañina[10].

Pequeño balance

Han pasado unos días desde que escribí esto. Pensaba cerrarlo de otra manera que remitía a un hecho del pasado pero he acabado por reconocer que era un tanto artificial y precisamente por eso se resistía. A cambio, ofrecía una ordenación firme que esta pequeña recapitulación hecha sobre la marcha no va a tener.

Los Mossos
Hay que empezar obligatoriamente por ellos. Nuestra alcaldesa, que hasta hace dos días pedía explicaciones por el ojo perdido de Esther Quintana, se ha sumado al carrusel de la glorificación, reservándoles la cabecera de la manifestación[11]. Es curioso que se exalte a alguien por cumplir con su deber, y más si lo ha cumplido de aquella manera...
No soy pacifista. La violencia existe y la hemos practicado conscientemente desde que nos erguimos sobre dos patas. No soy partidario de utilizarla para solucionar los problemas pero entiendo que a veces no queda otra salida que responder al violento con violencia. No seré yo quien critique al que tumbó a los cuatro de Cambrils uno detrás de otro. Acababan de apuñalar mortalmente a una mujer y no tenían intención de parar. Fácil de entender, evitar un mal mayor. Pero el quinto, rodeado de policías por todas partes, o el canalla que condujo la furgoneta, privado de sueño, hambriento y solo... ¿no había otra manera de reducirles? Entiéndaseme bien, no me guían consideraciones humanitarias, esas las guardo para los humanos, no para los fanáticos religiosos. Se trata de cuestiones prácticas. ¿Qué sentido tenía el viaje a París de unos días antes de los atentados? Pues bien, si hubieran cogido con vida a una de esas dos basuras ya se sabría.
Y ¿qué decir de su Mayor, la última estrella de los medios? Sinceramente, cuanto más le oigo hablar más convencido estoy de que el meollo del dilema de su decisión de convertirse en mosso o en el sucesor de “El Vaquilla” se jugó en el grosor de un cabello. Se le intentó convertir en una estrella mediática, para lo que hace falta poco, basta el hijo de Paquirri e Isabel Pantoja para probarlo... Como el viento soplaba a favor, hasta le sumó puntos su  respuesta al periodista holandés, impresentable  desde cualquier punto de vista. Pero con los días han ido surgiendo las objeciones hasta llegar al aviso impreciso de un atentado provinente de fuentes estadounidenses que publicó El Periódico. Tuvo la opción de decir la verdad, que se recibió, se leyó y no se consideró importante. Cualquiera podría entenderlo. No hace falta ser experto en servicios secretos para suponer que avisos tan vagos se reciben prácticamente a diario y que no sería una vergüenza haberlo descartado por su imprecisión. En lugar de eso, acusó falsamente al diario de mentir y tuvo el mal gusto de nombrar a su director y subdirector y motejarlos públicamente  de cobardes por no haber asistido a su rueda de prensa.
Luego ha resultado que el tal Trapero acabó por reconocer que el comunicado sí se recibió, dejando en evidencia no sólo su mentira previa sino la de Forn y Puigdemont, pero las amenazas y desafíos previos a los periodistas  ahí quedan y la verdad, no resultan muy tranquilizadoras...

Las causas
Variadas. Según la reivindicación, el hecho de que Al Ándalus dejase de existir. ¿Cuándo? Pues la verdad es que no es fácil decirlo, porque el minirreino de Granada representaba Al Ándalus como Puerto Rico pudiera representar el imperio español en 1898. Es más fácil la otra, que existió la Inquisición. Frente a semejante razón palidecen las monarquías del Golfo Pérsico, las fronteras cerradas a los refugiados, los guetos en que se concentra a los musulmanes para exterminarlos lentamente y, si aún así les va medio bien, un flautista de Hamelin  que abdujo a unos chavales que eran majísimos. Pero aunque les reclute en una mezquita, ¡ay de quien ose decir que esto tiene que ver con la religión! Es evidente que no hay relación alguna. Todo son cuestiones geopolíticas y socioeconómicas, trabadas en forma de relato coherente que aspira a la completitud. Solo que todo junto no puede responder a una pregunta: ¿por qué los gitanos no cometen atentados? Tendrían muchos boletos según las avestruces  y sin embargo...

Las conmemoraciones
La manifestación olía mal desde el principio. ¿A qué viene convocarla nueve días después? A mí me recordó mucho a la manifestación posterior al funeral del pobre Fernando Buesa y su escolta Jorge Díaz, cuando el PNV movilizó a todos los palurdos de la Euskadi Cherokee para que marchasen al grito de Ibarretxe aurrera! Si hasta llegaron a pegarse gentes que en teoría habían ido a homenajear a los dos muertos[12]... El mismo esquema, los viejos dueños del poder autonómico imponiéndose a un alcalde no especialmente despierto (Colau en Barcelona, Alonso en Vitoria).  Por eso me pareció un gran hallazgo el lema No tinc por (no tengo miedo)[13]. Si el terrorista quiere inhibir a la sociedad mediante el terror para que acabe pidiendo “por favor, dialoguen” en plan Gemma Nierga, la mejor manera de decirle que está acabado es gritar que no le tienes miedo. Aunque no lo parezca, pertenecen a nuestra especie, al menos en una clasificación taxonómica, y también están expuestos a las dudas y la desmoralización. Si ven que sus atentados son inútiles acabarán abandonándolos por razones prácticas, aunque desde luego eso no significa que lo vayan a hacer hoy.
Por el contrario, el Volem la pau (queremos la paz) que se escuchó y mostró en la famosa manifestación es una bajada de pantalones en toda regla. Por muy bonito que les sonase a los que lo exhibieron y gritaron, está abriendo la puerta a la pregunta: “¿Y qué estaríais dispuestos a darnos a cambio?”.





[1] Guillem Martínez: “La unidad esa”, CTXT, 22/08/17 (leído en Público). Martínez sigue acentuando el solo cuando significa “sin compañía o sin ayuda”. Dejé de hacerlo desde que la realacademia de los Cebrianes, Ansones y Pérezreverteres dictó norma en contrario. He cambiado de opinión. Que les den.
[2] Como ya indiqué una vez, Ben Laden sería la transcripción más correcta, pero se cambió porque en Estados Unidos sonaba demasiado judío. Creo que fue un tal Roberto Montoya en Público, aunque no me afané mucho por tomar la referencia.
[3] “Barcelona”, lasindias.blog. Está estructurada en seis puntos de los que reproduzco dos, de ahí la numeración. Sin estar completamente de acuerdo con ella, recomiendo su lectura. Es la única escrita desde una posición de izquierda que me ha parecido mínimamente valiente.
[4] Hace tiempo leí un par de entrevistas que le hicieron y me quedé estupefacto ante su diarrea mental. Llegaba a hablar de “fundamentalismo laicista” para caracterizar a los que nos oponemos a burkas, burkinis y demás prendas liberadoras  sin que se le cayese la cara de vergüenza. Hablando de caras, mostró su verdadero rostro poco después. Como encargada de mediar con los manteros se comportó como la oenegera veterana que es. Aquello de yo sé mejor que tú lo que te conviene, que para eso llevo intentando vivir  de esto antes de que tú nacieras, y en cuanto los africanos osaron llevarle la contraria reaccionó con soberbia y autoritarismo.
[5] En realidad un repertorio muy numeroso pero poco “inclusivo”. Aunque camuflados bajo nombres más dignos, en ese elenco figuraban los Testigos de Jehová y los mormones. ¿Cómo no se invitó a los cienciólogos, que en Sant Jordi arman un despliegue de puestos que ya lo quisieran los sikh o los taoístas? En cuanto a los colectivos de tradición laica y atea, como tales figuraron la “Fundación Ferrer Guardia” y unos autodenominados “Ateos de Catalunya”. Seré claro. Ferrer Guardia fue fusilado por considerársele el inductor de la Semana Trágica de Barcelona, cuando se quemaron iglesias y conventos a mansalva. ¿Qué carajo de herederos son esos que no hacen ascos a compartir espacio con los herederos de los que no pararon hasta que su padre espiritual fue digno de ir al infierno por la vía rápida? ¿Qué coño de ateos son esos que se prestan a figurar como una religión más? La pregunta es obvia: ¿ambas agrupaciones de don nadies reciben alguna subvención municipal? Si fuera así podría entenderlo, el dinero hace a los cojos correr y a los mudos hablar, que decía el Arcipreste. Si no, es que son tontos de baba. En todo caso, cuatro y el del tambor...
[6] Juan Cruz: “Celtiberia show después del estupor”, El País, 23/08/17. Celtiberia Show era una serie que publicó el fallecido Luis Carandell a finales del Franquismo. Esta es una fea costumbre de este chico de los recados, siempre se esconde detrás de alguien. En este caso doblemente fea, pues se esconde detrás de un muerto. Una cosa es reconocer la autoría de alguien que expresa tus ideas antes que tú y otra es ponerle como escudo sin venir a cuento para protegerte de ataques. No hay que mencionarlo, ni el castellano ni el catalán son lenguas celtibéricas. Tienen su origen mucho después, en el llamado latín tardío. En cuanto a lo del ingenio, que cada cual juzgue. Yo lo veo más cerca del relaxing cup of café con leche o el is very difficult todo esto  que de otra cosa...






[7] No todos, claro. Algunos son víctimas del Síndrome de Estocolmo y van a abrazar o aplaudir a según qué personaje raro. Yo sigo siendo Charlie y cada vez con más ganas... La cita es de Marc Bassets: “La portada de ‘Charlie Hebdo’ sobre Barcelona siembra la polémica”, El País, 23/08/17






[8] El Jueves dejó bien claro en su momento que ante la responsabilidad de reproducir las caricaturas de Mahoma en nombre de la libertad de expresión se habían cagado, literalmente. Desde entonces han caído en barrena, enterrando en sus propias heces un pasado que llegó a ser muy interesante.






[9] Como anticlerical primario de otra época, me gusta usar un lenguaje preciso. Si los guardianes de la moral pública desaconsejaban el uso del adjetivo islamista, ahora han ido un paso más allá y han empezado a pedir que ni siquiera se use yihadista. Como ya llevo la crítica implícita, a mí me gusta identificar al terrorismo que mata en nombre del Islam como terrorismo islámico. Por cierto, me gusta el título del editorial de Charlie: “Las avestruces de vacaciones”.
[10] Y no quiero aquí enredarme en un parangón de religiones mejores o peores, no me gusta ninguna. Sin embargo, resulta mucho más difícil criticar a los cuáqueros. Quizá por eso son ultraminoritarios, porque no deben cumplir ni con el ABC de las religiones...
[11] Tengo entendido que fue ella. Quizá fuera a medias con la Generalitat. En todo caso, no dijo nada en esta ocasión, y suele hablar alto y claro cuando algo le molesta...
[12] Pese a vivir en Vitoria entonces no acudí, como tampoco a esta. Pero escuché testimonios muy variados que coincidían en lo fundamental.
[13] Y aquí hay una corriente facha de oposición que resulta muy curiosa porque defiende su derecho a tener miedo. No por casualidad coincide casi exactamente con los botarates que en enero de 2015 escribían dejando claro que ellos no eran Charlie. Cierto, como últimamente en la prensa todo va muy rápido, algunos de ellos carecen ya de tribuna pero recogen la antorcha sus becarios...

lunes, 11 de abril de 2016




LAS DOS HUELGAS DE GASOLINERAS DE BARCELONA[1]

1977

En julio de 1977 se reúnen en asamblea los trabajadores de gasolineras de la provincia de Barcelona con el objetivo de acordar una plataforma común para la renovación de su convenio. En asamblea posterior se eligió una comisión integrada por siete miembros de CNT, dos de UGT, dos de CCOO y un independiente y el 30 de agosto se presenta el borrador, que es aprobado por mayoría absoluta. Hay que recordar que a finales de abril se habían legalizado los sindicatos, así que estos aún estaban en plena fase de organización. Ya tenían asignado su papel de suplantar cualquier otro tipo de agrupamiento de los trabajadores, pero aún no disponían del poder efectivo para impedirlo.
En este caso se ve claro en el hecho de que era la asamblea la que tenía el control sobre la comisión en todo momento. Las indicaciones de esta se consideraban solo orientaciones que debían ser aprobadas por la asamblea o, en su caso, rechazadas o corregidas.
La petición principal era elevar el salario  de 458 a 1.000 pesetas diarias. Ante los oídos sordos que hace la patronal, deciden convocar huelga a partir del 28 de setiembre. Entonces, esta ofrece un aumento de hasta 700 pesetas diarias.
En ese momento irrumpen en la negociación por su cuenta y riesgo , unos liberados  de CCOO que ni siquiera eran gasolineros, pero la maniobra es descubierta y denunciada por la asamblea y quedan fuera de juego. No hay que olvidar que en ese mes se habían firmado los Pactos de la Moncloa, que establecían precisamente ese papel de policía laboral para las centrales a despecho de la propia ley, como veremos más adelante. Era solo un anuncio de lo que estaba por llegar...
Y comenzó el regateo. La asamblea bajó a 900, pero la patronal no se movió de las 700, así que se declaró huelga indefinida a partir del 21 de octubre. Éxito total. Pararon todas las gasolineras de la ciudad y el 90% de la provincia. A los cinco días, los patronos claudicaron y acabaron aceptando un sueldo de 881 pesetas diarias, con vigencia hasta el 1 de julio de 1978. Habían conseguido el mejor convenio provincial de gasolineras. Según Zambrana, hasta fueron alabados por una parte de la prensa.
Hay dos cuestiones técnicas, referentes al derecho laboral de entonces, que es interesante precisar. La primera es que aún no se planteaba la cuestión de los servicios mínimos y sin embargo, la asamblea de gasolineros se había adelantado y había previsto un sistema de bonos para que pudieran ser atendidos médicos, ambulancias y otros servicios de urgencias. La segunda es que entonces las huelgas sectoriales estaban prohibidas, de modo que, durante medio año, gente de CNT estuvo recorriendo las gasolineras una por una para que firmasen convocatorias de huelga con la fecha en blanco, para poder presentar todas juntas en el momento adecuado. Debieron ser entre doscientas y trescientas.

1978

En junio de 1978 faltaba un mes para que caducase el convenio, así que lo denunciaron. Sin respuesta. Entonces solicitaron huelga legal y después de diez días, tampoco hubo respuesta.
En aquellos meses habían pasado muchas cosas y parece que los gasolineros no se habían dado cuenta, mientras los de enfrente sí tomaron buena nota...
Cabe recordar que el 16 de enero comenzaba el proceso de elecciones sindicales que otorgaba oficialmente la representación de los trabajadores a los elegidos, a semejanza de la política, donde se entregaba todo el poder a los parlamentarios y senadores electos para que lo interpretasen según su criterio[2].
Sucedió que UGT y CCOO, legitimadas por la fuerza de los votos recibidos en el proceso, habían firmado un convenio nacional de gasolineras que se suponía de validez en todo el territorio.
El nuevo convenio era una ruina. Parece evidente que, puestos a firmar un convenio nacional, las condiciones deberían ser mejores que las del mejor convenio provincial. En su defecto, iguales. En ningún caso peores.
Pues bien, como ya se ha indicado, el mejor convenio provincial era el de Barcelona y comparado con este, el nacional era un desastre. Según una octavilla que circuló durante la huelga, el precio por hora del convenio barcelonés era de 230 pesetas frente a 155 del nacional, el tiempo de almuerzo pasaba de 30 a 15 minutos, los dos pluses de Navidad y Primero de Mayo (1.000 pesetas cada uno) desparecían, así como el “quebranto de moneda” hermosa expresión, por cierto , que en Barcelona era el salario de un día, y de trabajar un máximo de dos domingos seguidos se pasó a tres[3]. Por si eso fuera poco, como aclara Joan Zambrana, la legislación vigente no otorgaba capacidad de decisión a las centrales sindicales como tales, sino a las comisiones negociadoras que se creaban a tal efecto (en muchos casos estas comisiones se formaban por práctica asamblearia, tanto a nivel provincial como en algunos casos estatal)[4]. Daba igual. La mera existencia del convenio nacional daba a los patronos la excusa a la que agarrarse para no negociar.
Pero ese no era el único cambio, en realidad todo había cambiado. Así, aunque nominalmente pudiera convocar a la huelga la Asamblea de Trabajadores de Gasolineras de Barcelona, se entendió que quien convocaba la huelga era la CNT, mayoritaria en el sector. Su secretario Enric Marco ya había declarado en mayo que “esta vez la CNT va a ir con todas sus fuerzas para que los trabajadores se den cuenta de que la confianza que entonces depositaron en nosotros es justa. Por eso vamos a ir a un convenio y si es necesario a un conflicto, pero bien organizados, desde el primer momento. Que no se hagan ilusiones ni los empresarios ni los arbitrajes oficiales de que van a arrastrar a CNT a algo que no quieren hacer los trabajadores”[5]
La propia CNT había cambiado y, aunque no se prestase al juego electoral, pensaba en términos de central sindical, en un juego peligroso que le iba a traer consecuencias muy negativas. Si en el 77 se había prestado a organizar una huelga de logística muy complicada de forma anónima, ahora le interesaba  que se supiera que estaba detrás,  para acreditar el peso que le negaba la representación electoral a la que había rehusado. El asunto trajo debate y si en el Solidaridad Obrera de mayo del 78 se denunciaba que “CNT no puede hablar de la asamblea como órgano decisorio cuando por otra parte está apoyando comités intersindicales con las burocracias reformistas y por qué no verticalistas, salidas de las elecciones sindicales” en el CNT del 17 de agosto se le replicaba  que “Si nos cuestionamos el que los sindicatos sirvan para la negociación debemos cuestionar la razón de ser de las secciones sindicales. La asamblea cubre el espacio de la unidad de acción, pero hay que defender la estructura del sindicato como organización de lucha” y “Si los sindicatos no sirven, habría que buscar otra forma de organización que podría ser el asambleísmo, pero esto me parece muy peligroso”.  
La huelga comenzó el dos de setiembre y ¡cuántas cosas pueden cambiar en menos de un año!

La Policía Armada tomó las gasolineras a punta de metralleta y se ocupó de dispensar el combustible. Como anécdota, durante los primeros días de huelga ardieron varias gasolineras de la periferia de Barcelona y, a día de hoy, aún no ha quedado claro si se debió a sabotajes o fue consecuencia de la ineptitud policial a la hora de despachar la gasolina[6]. Es evidente que con esa ayuda la patronal podía aguantar lo que le echaran encima.
Pero la cosa no paró ahí, se trataba de una ofensiva en toda regla, sin desatender un solo frente. Hubo un centenar de detenciones por integrar piquetes informativos o, simplemente, pegar carteles a favor de la huelga. Treinta y cinco solo entre el 4 y el 5 de setiembre y, como indiqué en el texto anterior, muchas fueron fruto de delaciones de sindicalistas de Comisiones y UGT. La prensa, que había sido más bien favorable en 1977, se tornó hostil y alternó la desinformación, la omisión y la condena.
No hay dato que muestre mejor la decadencia que examinar los apoyos recibidos. Entre los sindicatos: CSUT, SU, UGT (histórica), SOC y los Col.lectius de Treballadors de Catalunya y entre los partidos: ERC, POUM, PTE, LCR, AC o FNC. Salvo ERC, ninguno de ellos consiguió sobrevivir[7].
Aun con tantos y tan poderosos enemigos, la huelga aguantó casi cincuenta días, hasta el 20 de octubre, supongo que a costa de enormes sacrificios personales y familiares. El acuerdo firmado era meramente defensivo. Incluía la readmisión de los despedidos y sancionados con motivo de la huelga, la libertad de los detenidos, el respeto al convenio provincial del año anterior y la posibilidad  de que en el futuro se pudieran pactar convenios provinciales a la espera de las leyes que estaban pendientes de aprobación. Se trataba de no perder lo ganado, de no retroceder. En definitiva, de salvar la cara.
Y por supuesto, no hubo huelga de gasolineros en 1979...



[1] La información procede de un foro de alasbarricadas.org que incluye el capítulo “La Huelga de Gasolineras de Barcelona: dos actos para un conflicto” del libro La alternativa libertaria de Joan Zambrana , y de Trabajadores por la autonomía y la revolución social: “Nuevos comentarios acerca de la España salvaje” en los incontrolados [crónicas de la españa salvaje 1976 1981], Klinamen, Sevilla, (2004), pp. 47 87.
[2] En realidad según el criterio de su jefe de filas, que es quien hace la seña convenida indicando el botón que deben apretar. Así que se pueden permitir el lujo de aprobar o rechazar una propuesta sin ni siquiera escucharla y, aún con eso, de vez en cuando se equivoca alguno. En fin...
[3] La cifra de la remuneración por hora parece discordante con la de 1977, pero quién sabe si se habla de bruto o de neto, si se contabiliza el descanso o las vacaciones o, simplemente, había un error. Sea como fuere, es evidente que el convenio firmado por CCOO y UGT era una burla respecto a lo que la Asamblea de Gasolineras de Barcelona había conseguido el año anterior.
[4] Era el espíritu de la época. Tampoco las elecciones de 1977 eran elecciones a cortes constituyentes y, sin embargo, acabaron aprobando una constitución. El régimen salió ilegítimo desde el principio, así que no nos tiene que extrañar mucho de lo que vemos hoy, solo siguen la costumbre.
[5] En efecto, Enric Marco es el farsante aquel que fingió haber estado encerrado en un campo de concentración nazi cuando, en realidad, trabajó para los nazis a través de una organización franquista que reclutaba voluntarios para ayudar al triunfo de Hitler.
[6] Me abstendré de hacer chistes sobre la capacidad de combustión de ciertas formaciones leñosas porque seguro que hoy caben bajo algún apartado de la Ley Mordaza.
[7] Técnicamente el SOC sí, porque se integró en el Sindicato Andaluz de Trabajadores, pero ya no exhibe públicamente sus siglas. Un caso curioso es el de Unión Sindical Obrera, sindicato de raíz cristiana que aún se arrastra hoy con más pena que gloria: la sección vasca apoyó la huelga mientras la catalana guardaba silencio...