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martes, 21 de mayo de 2019

BUENAS INTENCIONES





Antes de tener a mi disposición este maravilloso juguete, cuando leía algo en la prensa digital que me inquietaba demasiado, solía escribir un comentario de esos que están permitidos a los lectores. A decir verdad, no fueron demasiados. Calculo que no llegaron a quince en total, a repartir entre tres o cuatro medios. (En cada uno usaba una firma pero no era por jugar al despiste sino más bien porque pensaba que cada uno iba dirigido a un público diferente y trataba de que resultase un guiño a potenciales lectores aunque confieso que no sé si tuve éxito o no).
Pero era una práctica que nunca me satisfizo. Es cierto que la limitación del espacio era un acicate para practicar el arte de la condensación, pero muchas veces eran demasiados asuntos a rebatir en pocas palabras y no quería acabar escribiendo siete comentarios seguidos porque no me gustaba cuando lo hacían otros. Tampoco me convencía el hecho de que comentarios inteligentes quedaran sepultados entre un montón de basura sin que se les prestara la atención que merecían. En ese caso mis comentarios eran intentos de rescatar lo mejor de estos con la idea de volverlos de actualidad por ver si sus buenas ideas recibían mejor pago. Así que en cuanto tuve mi propio “medio”, cesé casi por completo de comentar.
Casi. Porque no hace mucho, en uno de esos espacios aparte que publica El País y que no sé si calificar de revistas o suplementos, alguien cometió un grave atentado contra la etimología y me pareció que estaba en mi mano ofrecer una respuesta clara y contundente que podía ser leída por mucha gente y no lo pensé más... La verdad es que fue una experiencia satisfactoria. Fue leída, entendida, citada y apoyada con pulgares hacia arriba[1].
El caso se ha repetido. He leído en Retina, uno de esos apartes de El País, una paradoja muy fácil de poner en evidencia en poco espacio y he pensado que el comentario reservado al lector era el lugar más adecuado para hacerlo.
Y me he quedado con las ganas...
No he encontrado forma de enviar un comentario y tampoco parece haberlos. Bien puede ser que me equivoque y estén ahí, al alcance de una vista menos caprichosa que la mía. En cualquier caso ya es tarde, tendrá que ser una entrada aquí. Perderé la capacidad de llegar a la enorme masa de lectores de El País pero a cambio quedará a disposición de cualquiera que le interese por tiempo indefinido[2].

Según un viejo dicho, el camino al Infierno está empedrado de buenas intenciones.
Sucede que he encontrado un artículo que alerta sobre el peligro de los anglicismos, algo que me preocupa desde los años noventa del siglo pasado, cuando lo que hacía muchísimo que era una amenaza latente comenzó a convertirse en una plaga.
Está claro que cuando un idioma goza del viento favorable invade los idiomas que encuentra. José Cadalso alertaba contra la invasión de galicismos que se sufría en su época y es cierto que si hoy hemos incorporado neologismos de entonces como bidé, también lo es que palabras como epatar aún se usan con mucho cuidado, probablemente porque el francés no era la lengua de influencia cuando transcendieron determinados círculos.
Resulta curioso comprobar que en la década de 1920 en España no se practicaban deportes sino “sports” y a los famosos no se les hacían entrevistas sino “interviews”. Incluso he leído en publicaciones de época conjugaciones del monstruoso verbo “interviuvar”[3]. Por suerte, fue una moda que se consiguió revertir, seguramente porque entonces era un goteo y no una avalancha.
El artículo[4] comienza señalando los peligros evidentes: “pérdida cultural, peor comunicación entre los hablantes y, en último caso, empobrecimiento económico. Y la causante, la invasión de extranjerismos, fundamentalmente debido al auge de la tecnología”. (Para gustos los colores, pero me sobra la alusión a la economía. Siempre me han dado mucha risa los que evalúan el impacto de la lengua en términos del PIB. No hay mejor manera de demostrar que no se entiende nada).
Después se centra “en la proliferación de anglicismos en nuestra lengua. No es un proceso nuevo. Pero al mismo tiempo, es distinto debido al actual ritmo de la comunicación, a la inmediatez y a la ausencia de fronteras en un mundo global y acelerado[5]”.
Y aquí viene lo bueno, la esencia, aunque me temo que encuentro errores de coordinación en su defensa del idioma[6]: Algunos lingüistas alertan, además de que la influencia actual del inglés no se da solo (ni es la más preocupante) en el léxico, sino que también se producen en otros niveles de la lengua, como el gramatical. Y esta no es cosa menor (o dicho de otra manera, es cosa mayor que diría el expresidente Mariano Rajoy). “La gramática es la columna vertebral de la lengua”, aseguró recientemente a Verne Pedro Álvarez de Miranda, miembro de la RAE.”Podemos incorporar una palabra y luego dejar de usarla si ya no es útil, pero los cambios de la gramática afectan a toda la lengua”.
Completamente de acuerdo. Pero...

Copio literalmente un recuadro del artículo titulado “Descubriendo el Mediterráneo”:

Al día. “Parece que si no usas esas palabras no estás al día”, advierte Antonio Rodríguez de las Heras, quien asegura que el anglicismo tiene un punto de no retorno en el que la palabra castellana deja de tener validez, como en el caso de app.

Parece de broma, ¿verdad?
Para alertarnos del peligro de los anglicismos utiliza uno en el nivel gramatical, que es el más peligroso según Álvarez de Miranda.
Por supuesto, la traducción castellana correcta de point of no return es punto sin retorno. Punto de no retorno es una monstruosidad en el nivel gramatical que permite futuras construcciones como “café de no azúcar”.
La verdad es que tal y como está entrecomillado no queda claro quién es el autor de esta coz al idioma que pretenden defender, si el periodista o el catedrático de Comunicación de la Universidad Carlos III. Tanto da, no lo quiero saber.
Además de lo del camino infernal, bien se dice que líbreme Dios de mis amigos, que de mis enemigos me libro yo[7].




[1] Lo diré en endecasílabos con rima consonante: no me hubiesen importado un carajo de haber sido pulgares hacia abajo.
[2] Durante esa época también publiqué comentarios en YouTube. Uno de ellos era una pregunta relativa a uno de los pioneros de la recuperación de la Música Antigua. Hoy día, en los comentarios al video en cuestión figura la amable respuesta de alguien pero no la pregunta. Supongo que él y yo somos las únicas personas del mundo que entendemos su respuesta porque la pregunta era muy concreta y la respuesta se ceñía a ella.
[3] Que figuraba en el diccionario de la academia del 2001, aunque parece que en el último se han deshecho de ella. Ya les ha costado...
[4] Guillermo Vega: “Decir ‘story telling’ en vez de ‘narrativa’ no te hace más listo y puede dañar tu cultura”. Retina, 08/05/19.


[5] Creo que olvida el motivo más importante: la ignorancia. Que suele ser al mismo tiempo del inglés y del castellano. Un ejemplo: cuando comenzó el interés en España por la NBA, la liga profesional de baloncesto de EE.UU., cuando un jugador conseguía una cifra doble en una casilla de sus estadísticas algunos comentaristas comenzaron a utilizar la espantosa expresión dobles figuras. Cualquiera con un mínimo conocimiento del inglés (y basta con dos semanas de estudio) sabe que el adjetivo se coloca antes que el sustantivo y el diccionario más pobre de los existentes aclara que uno de los significados de figure es cifra. De este modo el sencillo “cifras dobles” se transformó en las terribles “dobles figuras”. 

[6] Y para mi gusto también de puntuación, aunque reconozco que soy bastante incoherente en su uso.
[7] Por cierto que al final he descubierto que sí que había comentarios. Nada menos que treinta y dos. Leídos todos, a ninguno parece haber escandalizado el “punto de no retorno”.

martes, 9 de octubre de 2018

FALTA DE SUEÑO




Ojeando El País[1] leo que el ultraderechista Jair Bolsonaro está a un paso de ganar las elecciones brasileñas. Últimamente los demócratas no ganan para sustos, todo les sale al revés...
Un poco más adelante un artículo celebra los veinte años del estreno de “Barrio”,  la estimable película de Fernando León de Aranoa que recuerdo haber visto en el cine, eran otros tiempos[2]...
Sin duda es la falta de sueño la que me ha llevado a relacionar ambos sucesos tras leer el artículo sobre Barrio. El periodista nos recuerda uno de los personajes, “Manu, el chaval que repartía pizzas para sacarse unos dineros. Como no tenía moto lo hacía en transporte público” y el director de la peli dice que “Alguien colgó en Twitter la foto de Manu llevando la pizza y otra de un repartidor de Glovo en el Metro o en el autobús. Hace 20 años esto parecía gracioso, ahora refleja la precariedad”.
Algo que resultaba ridículo hace veinte años es hoy perfectamente asumible. Yo mismo he compartido vagón de metro con repartidores y me he tenido que morder la lengua para no comentarles la escena de Barrio que me venía a la cabeza porque sospechaba que me obligaría a dar muchísimas explicaciones.
Hace dos décadas era risible, hoy es perfectamente normal. Los tiempos cambian y hay que adaptarse, nos dicen. Pero esos mismos nos dicen que no todo debe cambiar. El “sistema democrático” parece ser inmune al tiempo, como la moda masculina. No hay nada superior a introducir una papeleta en una urna y callar durante cuatro años como no hay nada que se iguale al traje que llevaban Marx y Engels cuando publicaron el Manifiesto Comunista, aunque la corbata siga apretando el cuello y dificultando el riego cerebral.
Ya se sabe que cuando las hechuras del traje se quedan pequeñas, este se rompe por donde menos se imagina. Los Trump, Bolsonaro, Salvini, Orban, Duterte, etc. son los rotos en el sobaco del traje viejo y los sastres del buen orden se afanan en echar remiendos aunque ahora mismo parece haber más apaño que traje.
Como vecino de la Plaza de Sant Jaume tuve el privilegio de ver el sábado pasado la bochornosa retirada de la acampada[3] que iba a durar hasta la consecución de la independencia. La verdad es que como demostración de fuerza resultaba patética. Paso por delante a todas horas y jamás vi más de una docena de personas. La media era de cuatro. Sin embargo no me cabe duda de que si mañana hubiera elecciones el peso del independentismo sería infinitamente superior al que esa parodia ridícula dejaba traslucir[4] porque meter una papeleta en una urna es muy fácil y no compromete a nada.


[1] Hace años que no gasto un céntimo en periódicos de papel, así que en mi caso el verbo no lleva hache. Dicen que si no apoyamos a la prensa no se podrán hacer reportajes serios y todas esas cosas. Estoy desolado...
[2] Javier Lafuente: “El candidato ultra Bolsonaro logra una gran victoria en la primera vuelta” y Pablo León: “La importancia de volver al ‘Barrio’”, El País, 08/10/18.
[3] Luego sentada, cuando se confirmó que en realidad no había nadie acampado pero cada noche plantaban una tienda más, con lo que en una semana habrían copado todo el espacio y esa y no otra fue la razón para desalojarlos.
Ayer leía que sólo la ANC tiene 125.000 inscritos. ¿No son capaces ellos solos de colocar doscientas personas al día en Sant Jaume de forma permanente, aunque sea mediante rotaciones? ¿No están sobrados de estudiantes, jubilados o parados de larga duración? Se ve que no... Con todas mis críticas pasadas y futuras al 15 M puedo atestiguar que su acampada era real, que dentro de cada tienda había gente.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

PARECE QUE TOCA OTRA VEZ...


Esta vez ha sido en mi barrio.
Paso a diario por Las Ramblas, no tengo especial manía a los turistas. Me molestan los ruidosos, pendencieros y meones de esquinas que no siempre gritan en idiomas extraños, por cierto , pero a las horas que las atravieso abundan las familias y los grupos de chavales en poco diferentes de los que he conocido toda mi vida. Hay barceloneses de cierta edad que lamentan que Las Ramblas han cambiado, pero esa época dorada ya había pasado cuando vine a vivir aquí.
Si he de decir verdad, creo que por el hecho de haber sucedido tan cerca no me ha afectado más que las bombas de Madrid o las masacres de París. Desde luego, sí resulta sorprendente escuchar a la vez el sonido de sirenas y helicópteros por el altavoz de la radio y la ventana abierta y llama la atención que cada vez que veas una imagen conozcas el fondo y lo relaciones con algo que te ha sucedido, pero ahí acaban las diferencias.

Las reacciones

Múltiples y variadas. He tenido que cribarlas para no alargarme hasta el infinito o resultar poco claro...

Llamamientos a la unidad
Abrieron brecha El Mundo y El País con editoriales en los que pedían la unidad política, entendiendo por tal el fin de la campaña separatista, pero después de ser ampliamente criticados por el secesionismo local quedó en una especie de agrupación de todos, sin aparente jerarquía pero poniendo por delante a los Mossos y su trabajo ejemplar. Por supuesto, siguiendo anteriores precedentes, la unidad duró un suspiro. Rota por todas partes pero finalmente recompuesta para la manifestación del sábado y vuelta a romper durante su desarrollo, reproduzco aquí una crítica, a mi entender muy pertinente, previa a las querellas entre sindicatos policiales sobre temas informativos o a las de los políticos sobre cuestiones de prevención: “El hecho de que durante meses se hayan almacenado más de 100 bombonas de butano para hacer un atentado masivo que, afortunadamente y por azar, no culminó, no habla bien de los cuerpos policiales tres implicados en la investigación del yihadismo. Es llamativo que los mossos, que no paran de realizar grandes operaciones contra un anarquismo armado catalán que nunca acaba de existir, no supieran nada de la casa de Alcanar en un primer comunicado, tras la explosión, sólo se subrayó que era una casa “ocupada” y que tardasen horas en relacionar ese alijo de explosivos con un atentado[1]

Llorones
 Aunque no muy numerosas en principio a medida que pasaban los días iban siendo más , aparecían las justificaciones “históricas”, esas que nos condenan de por vida por haber sido cómplices de ya no sé cuántas maldades. El flagelante de turno escribía: “¿Nos piden que olvidemos acaso que el saudí Osama Bin Laden[2] miembro de una numerosa y poderosa familia de origen yemení con fuertes lazos con la familia real saudí y con grandes inversiones en EEUU fue uno de los grandes apoyos que tuvieron EEUU y sus aliados para reclutar a esos miles de muyaidin que serían luego los pilares de Al Qaeda?”. Líbrenme Alá y Mahoma su profeta de romper una lanza por la política exterior estadounidense, casi siempre egoísta y muchas veces criminal, pero creo que dieciséis años después del 11 – S ya les toca revisar el tópico. No cuesta tanto informarse de que la minúscula brigada árabe de Ben Laden hizo el ridículo más espantoso en el par de escaramuzas en las que participó en Afganistán y tuvo que marcharse sin pena ni gloria tras no haber sido capaz de ganarse el respeto de ningún comandante afgano. Ben Laden volvió a los negocios de la familia en Arabia Saudí y fue durante la Guerra del Golfo cuando se le giró la cabeza ante el hecho de que Estados Unidos estableciese tropas en los “lugares sagrados”. En este caso la culpa perpetua de los norteamericanos parece un poco traída por los pelos. El autor del artículo, y algún otro después de él, escribía que para evitarlo debíamos abrir urgentemente las fronteras y acoger a cuanto refugiado acudiese, pero no parece buena receta porque no le sirvió a Alemania. Desde luego, una vez sabido que la justificación del atentado es la liberación de Al Ándalus y el castigo a los inquisidores lo que parece más claro es lo que dijo aquel, que viven en el siglo XV de su calendario y se nota...

Corrección política

Sobre esta actitud lacrimógena he leído una crítica bastante interesante: “4 La mala noticia: los inevitables discursos de “auto culpabilización”, heredados del tercermundismo, reman en la dirección errada. Todo lo que divide por identidades de origen se pone en línea con los objetivos del terror. Cuando desde cierta izquierda se insiste en la “culpabilidad” de “los de aquí” por ser “occidentales” y en paralelo se afirma la “inocencia” de los emigrantes, los hijos de emigrantes  y sus nietos... lo que se está diciendo implícitamente es que “no son de aquí”, que forman, aunque hayan nacido en Europa, estudiado en la misma escuela pública que los demás y cotizado a la misma Seguridad Social que el resto, un cuerpo aparte, separado, una identidad, un sujeto político, una víctima colectiva. Ese es exactamente el camino que pretende el Estado Islámico. Porque su objetivo no es el temor sino la insurgencia. 5 Pero para hacer viable la insurgencia, necesita reconfigurar el mapa identitario. Por eso, responder a los atentados con los viejos moldes del antifascismo, el anti racismo y la “anti islamofobia” o simplemente usar raseros diferentes para calificar unas religiones u otras, lleva una y otra vez a afirmar por activa o por pasiva un juego de identidades, un terreno, que es el que el jihadismo quiere imponer”[3].
No por casualidad, donde la desarticulación social es más intensa y viene de largo es donde el triunfo de la corrección política es más rotundo, como en Estados Unidos. Esa falta de vínculos naturales de afinidad se ha sustituido con la creación de “comunidades” artificiales, que además pueden superponerse unas a otras. Por ejemplo, uno puede pertenecer a la comunidad “italoamericana” y a la vez a la comunidad católica y lo que las caracteriza principalmente es la extrema facilidad con la que se sienten ofendidas.

El Ayuntamiento de Barcelona, ahogado en corrección política hasta provocar el vómito, ha reproducido ese esquema comunitario sin la menor reflexión. Su Comisionada de Inmigración, Interculturalidad y Diversidad, Lola López[4], convocó a un disparatado aquelarre a las “comunidades judías, cristianas ortodoxas, cristianas católicas, cristianas evangélicas, musulmanas, budistas, taoístas, sikh, bahá’í, la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y las comunidades hinduistas. También los colectivos de tradición laica y atea[5]”.
Lo explicaba diciendo que “es necesario un acto de recuerdo de las víctimas que acoja el máximo de sensibilidades”  y lo remataba así: “por eso no es únicamente interreligioso, sino interconviccional”. Interconviccional... ¡qué maravilloso hallazgo! El corrector de textos ha ido tomando todos los colores del arcoiris, provocando la envidia de cualquier pavo real.
El problema de la corrección política no es que nos obligue a usar un lenguaje ridículo sino que si se le cede el terreno, si no se combate con perseverancia, acaba sacando cuestiones del debate público, y hemos tenido un ejemplo estos días. Resulta que al Mayor de los Mossos un periodista le afeó que respondiese en catalán a una pregunta. El policía le respondió con la chulería que se supone habitual en el alto mando policial y el hecho ha sido muy celebrado aparte de por el independentismo catalán, que sería de esperar , por periodistas de diarios madrileños, al menos los que yo he leído. Todos ellos vinculan a quien hizo la objeción con la caverna mediática y todas esas cosas. Todos con el discurso bien aprendido. Solo citaré a uno, el patético Juan Cruz, que hace cuarenta y un años fue a hacer de correveidile a El País y desde entonces sigue en los mismos menesteres, aunque creyéndose una eminencia. Dice que el tal Josep Lluís Trapero  “despachó con una frase empachada de ingenio, “Bueno, pues molt bé, pues adiós”, una discusión sobre idiomas que, por otra parte, tan estúpida y dañina ha sido tanto para la difícil convivencia de las lenguas celtibéricas[6]”.
Un dato que se ha difundido poco: el periodista es un holandés que habla seis idiomas. Desde luego, él pensaba que una rueda de prensa sobre un asunto tan grave se daría en el idioma oficial del país afectado. Como pasa en cualquier país mínimamente organizado del mundo, cuando los atentados de Niza a ningún periodista o autoridad se le ocurrió formular o responder una pregunta en occitano. Es una simple muestra de cortesía hacia los periodistas extranjeros. Sin embargo, aquí no solo no es así sino que se ataca como elemento reaccionario a quien hace una objeción de puro sentido común. Es el peor pecado que podría cometerse. Quien lo haga es un cavernícola y para allá va, sin preguntar nada más... Este es el lado perverso de la corrección política y por eso hay que combatirla sin regalarle el mínimo espacio.
Los manifestantes independentistas del sábado ponían de manifiesto las relaciones de la Familia Real con la tenebrosa monarquía saudí desde al menos dos generaciones. Ciertas y constatables, aunque olvidaban mencionar las del Barça con el emirato de Catar, pero supongo que semejante idea podría provocar un cortocircuito en sus cerebros tan escasamente cableados como corresponde a su sistema binario: nosotros valemos uno, ellos cero. La pregunta es ¿qué tiene que ver un imán de mala muerte que predicaba en la mezquita de Ripoll con la tiranía que se enseñorea de la casi totalidad de la Península Arábiga? ¿Acaso está el rey saudí interesado en atentar contra una España que le trata tan bien y le vende unas armas tan necesarias? Cualquiera diría que no, pero los cerebros binarios llegan a conclusiones inesperadas y todas serán buenas.
Solo quien lo ha sufrido en sus carnes se atreve a señalar lo obvio[7]: desde el siete de enero de 2015 en que los asesinos islámicos dispararon cobardemente a los valientes que se encontraban en la redacción de Charlie Hebdo[8] “un trabajo de propaganda ha logrado distraer a nuestros espíritus y disociar estos atentados de toda cuestión religiosa. Hoy, nadie se interroga sobre el papel del Islam en la ideología de Daesh. El lavado de cerebro ha logrado hacernos admitir que “el hecho religioso” no debe discutirse. Se nos impone, y los que osan cuestionarlo son tratados de anticlericales primarios de otra época[9]”.
Pero es lo que tenemos, un extraño fenómeno de culpabilización por control remoto. ¿Dónde encajan en nuestro caso los sátrapas saudíes? Sólo los hechos bastan. Es suficiente observar la planificación del atentado para comprobar cómo los petrodólares saudíes fluían a raudales. Unos tipos que se meten en una casa abandonada para rellenar bombonas de butano vacías con peróxido de acetona que “cocinaban” ellos mismos. Con un asesoramiento tan brillante que lo único que nos libró de un desastre mayor fue que al estúpido de su jefe se le ocurrió bajar la temperatura de una mezcla tan inestable aplicándole el calor de una estufa. No. En este caso es todo mucho más sencillo.  
Si vamos al origen del asunto, nos sobra con una mezquita en Ripoll en la que predicaba libremente un imán que no hacía sino repetir aquellas frases coránicas de matadlos allí donde los encontréis y un grupo de jóvenes que le respetaron y creyeron precisamente por ser un predicador. Todo empieza y acaba en la religión. En una religión profundamente dañina[10].

Pequeño balance

Han pasado unos días desde que escribí esto. Pensaba cerrarlo de otra manera que remitía a un hecho del pasado pero he acabado por reconocer que era un tanto artificial y precisamente por eso se resistía. A cambio, ofrecía una ordenación firme que esta pequeña recapitulación hecha sobre la marcha no va a tener.

Los Mossos
Hay que empezar obligatoriamente por ellos. Nuestra alcaldesa, que hasta hace dos días pedía explicaciones por el ojo perdido de Esther Quintana, se ha sumado al carrusel de la glorificación, reservándoles la cabecera de la manifestación[11]. Es curioso que se exalte a alguien por cumplir con su deber, y más si lo ha cumplido de aquella manera...
No soy pacifista. La violencia existe y la hemos practicado conscientemente desde que nos erguimos sobre dos patas. No soy partidario de utilizarla para solucionar los problemas pero entiendo que a veces no queda otra salida que responder al violento con violencia. No seré yo quien critique al que tumbó a los cuatro de Cambrils uno detrás de otro. Acababan de apuñalar mortalmente a una mujer y no tenían intención de parar. Fácil de entender, evitar un mal mayor. Pero el quinto, rodeado de policías por todas partes, o el canalla que condujo la furgoneta, privado de sueño, hambriento y solo... ¿no había otra manera de reducirles? Entiéndaseme bien, no me guían consideraciones humanitarias, esas las guardo para los humanos, no para los fanáticos religiosos. Se trata de cuestiones prácticas. ¿Qué sentido tenía el viaje a París de unos días antes de los atentados? Pues bien, si hubieran cogido con vida a una de esas dos basuras ya se sabría.
Y ¿qué decir de su Mayor, la última estrella de los medios? Sinceramente, cuanto más le oigo hablar más convencido estoy de que el meollo del dilema de su decisión de convertirse en mosso o en el sucesor de “El Vaquilla” se jugó en el grosor de un cabello. Se le intentó convertir en una estrella mediática, para lo que hace falta poco, basta el hijo de Paquirri e Isabel Pantoja para probarlo... Como el viento soplaba a favor, hasta le sumó puntos su  respuesta al periodista holandés, impresentable  desde cualquier punto de vista. Pero con los días han ido surgiendo las objeciones hasta llegar al aviso impreciso de un atentado provinente de fuentes estadounidenses que publicó El Periódico. Tuvo la opción de decir la verdad, que se recibió, se leyó y no se consideró importante. Cualquiera podría entenderlo. No hace falta ser experto en servicios secretos para suponer que avisos tan vagos se reciben prácticamente a diario y que no sería una vergüenza haberlo descartado por su imprecisión. En lugar de eso, acusó falsamente al diario de mentir y tuvo el mal gusto de nombrar a su director y subdirector y motejarlos públicamente  de cobardes por no haber asistido a su rueda de prensa.
Luego ha resultado que el tal Trapero acabó por reconocer que el comunicado sí se recibió, dejando en evidencia no sólo su mentira previa sino la de Forn y Puigdemont, pero las amenazas y desafíos previos a los periodistas  ahí quedan y la verdad, no resultan muy tranquilizadoras...

Las causas
Variadas. Según la reivindicación, el hecho de que Al Ándalus dejase de existir. ¿Cuándo? Pues la verdad es que no es fácil decirlo, porque el minirreino de Granada representaba Al Ándalus como Puerto Rico pudiera representar el imperio español en 1898. Es más fácil la otra, que existió la Inquisición. Frente a semejante razón palidecen las monarquías del Golfo Pérsico, las fronteras cerradas a los refugiados, los guetos en que se concentra a los musulmanes para exterminarlos lentamente y, si aún así les va medio bien, un flautista de Hamelin  que abdujo a unos chavales que eran majísimos. Pero aunque les reclute en una mezquita, ¡ay de quien ose decir que esto tiene que ver con la religión! Es evidente que no hay relación alguna. Todo son cuestiones geopolíticas y socioeconómicas, trabadas en forma de relato coherente que aspira a la completitud. Solo que todo junto no puede responder a una pregunta: ¿por qué los gitanos no cometen atentados? Tendrían muchos boletos según las avestruces  y sin embargo...

Las conmemoraciones
La manifestación olía mal desde el principio. ¿A qué viene convocarla nueve días después? A mí me recordó mucho a la manifestación posterior al funeral del pobre Fernando Buesa y su escolta Jorge Díaz, cuando el PNV movilizó a todos los palurdos de la Euskadi Cherokee para que marchasen al grito de Ibarretxe aurrera! Si hasta llegaron a pegarse gentes que en teoría habían ido a homenajear a los dos muertos[12]... El mismo esquema, los viejos dueños del poder autonómico imponiéndose a un alcalde no especialmente despierto (Colau en Barcelona, Alonso en Vitoria).  Por eso me pareció un gran hallazgo el lema No tinc por (no tengo miedo)[13]. Si el terrorista quiere inhibir a la sociedad mediante el terror para que acabe pidiendo “por favor, dialoguen” en plan Gemma Nierga, la mejor manera de decirle que está acabado es gritar que no le tienes miedo. Aunque no lo parezca, pertenecen a nuestra especie, al menos en una clasificación taxonómica, y también están expuestos a las dudas y la desmoralización. Si ven que sus atentados son inútiles acabarán abandonándolos por razones prácticas, aunque desde luego eso no significa que lo vayan a hacer hoy.
Por el contrario, el Volem la pau (queremos la paz) que se escuchó y mostró en la famosa manifestación es una bajada de pantalones en toda regla. Por muy bonito que les sonase a los que lo exhibieron y gritaron, está abriendo la puerta a la pregunta: “¿Y qué estaríais dispuestos a darnos a cambio?”.





[1] Guillem Martínez: “La unidad esa”, CTXT, 22/08/17 (leído en Público). Martínez sigue acentuando el solo cuando significa “sin compañía o sin ayuda”. Dejé de hacerlo desde que la realacademia de los Cebrianes, Ansones y Pérezreverteres dictó norma en contrario. He cambiado de opinión. Que les den.
[2] Como ya indiqué una vez, Ben Laden sería la transcripción más correcta, pero se cambió porque en Estados Unidos sonaba demasiado judío. Creo que fue un tal Roberto Montoya en Público, aunque no me afané mucho por tomar la referencia.
[3] “Barcelona”, lasindias.blog. Está estructurada en seis puntos de los que reproduzco dos, de ahí la numeración. Sin estar completamente de acuerdo con ella, recomiendo su lectura. Es la única escrita desde una posición de izquierda que me ha parecido mínimamente valiente.
[4] Hace tiempo leí un par de entrevistas que le hicieron y me quedé estupefacto ante su diarrea mental. Llegaba a hablar de “fundamentalismo laicista” para caracterizar a los que nos oponemos a burkas, burkinis y demás prendas liberadoras  sin que se le cayese la cara de vergüenza. Hablando de caras, mostró su verdadero rostro poco después. Como encargada de mediar con los manteros se comportó como la oenegera veterana que es. Aquello de yo sé mejor que tú lo que te conviene, que para eso llevo intentando vivir  de esto antes de que tú nacieras, y en cuanto los africanos osaron llevarle la contraria reaccionó con soberbia y autoritarismo.
[5] En realidad un repertorio muy numeroso pero poco “inclusivo”. Aunque camuflados bajo nombres más dignos, en ese elenco figuraban los Testigos de Jehová y los mormones. ¿Cómo no se invitó a los cienciólogos, que en Sant Jordi arman un despliegue de puestos que ya lo quisieran los sikh o los taoístas? En cuanto a los colectivos de tradición laica y atea, como tales figuraron la “Fundación Ferrer Guardia” y unos autodenominados “Ateos de Catalunya”. Seré claro. Ferrer Guardia fue fusilado por considerársele el inductor de la Semana Trágica de Barcelona, cuando se quemaron iglesias y conventos a mansalva. ¿Qué carajo de herederos son esos que no hacen ascos a compartir espacio con los herederos de los que no pararon hasta que su padre espiritual fue digno de ir al infierno por la vía rápida? ¿Qué coño de ateos son esos que se prestan a figurar como una religión más? La pregunta es obvia: ¿ambas agrupaciones de don nadies reciben alguna subvención municipal? Si fuera así podría entenderlo, el dinero hace a los cojos correr y a los mudos hablar, que decía el Arcipreste. Si no, es que son tontos de baba. En todo caso, cuatro y el del tambor...
[6] Juan Cruz: “Celtiberia show después del estupor”, El País, 23/08/17. Celtiberia Show era una serie que publicó el fallecido Luis Carandell a finales del Franquismo. Esta es una fea costumbre de este chico de los recados, siempre se esconde detrás de alguien. En este caso doblemente fea, pues se esconde detrás de un muerto. Una cosa es reconocer la autoría de alguien que expresa tus ideas antes que tú y otra es ponerle como escudo sin venir a cuento para protegerte de ataques. No hay que mencionarlo, ni el castellano ni el catalán son lenguas celtibéricas. Tienen su origen mucho después, en el llamado latín tardío. En cuanto a lo del ingenio, que cada cual juzgue. Yo lo veo más cerca del relaxing cup of café con leche o el is very difficult todo esto  que de otra cosa...






[7] No todos, claro. Algunos son víctimas del Síndrome de Estocolmo y van a abrazar o aplaudir a según qué personaje raro. Yo sigo siendo Charlie y cada vez con más ganas... La cita es de Marc Bassets: “La portada de ‘Charlie Hebdo’ sobre Barcelona siembra la polémica”, El País, 23/08/17






[8] El Jueves dejó bien claro en su momento que ante la responsabilidad de reproducir las caricaturas de Mahoma en nombre de la libertad de expresión se habían cagado, literalmente. Desde entonces han caído en barrena, enterrando en sus propias heces un pasado que llegó a ser muy interesante.






[9] Como anticlerical primario de otra época, me gusta usar un lenguaje preciso. Si los guardianes de la moral pública desaconsejaban el uso del adjetivo islamista, ahora han ido un paso más allá y han empezado a pedir que ni siquiera se use yihadista. Como ya llevo la crítica implícita, a mí me gusta identificar al terrorismo que mata en nombre del Islam como terrorismo islámico. Por cierto, me gusta el título del editorial de Charlie: “Las avestruces de vacaciones”.
[10] Y no quiero aquí enredarme en un parangón de religiones mejores o peores, no me gusta ninguna. Sin embargo, resulta mucho más difícil criticar a los cuáqueros. Quizá por eso son ultraminoritarios, porque no deben cumplir ni con el ABC de las religiones...
[11] Tengo entendido que fue ella. Quizá fuera a medias con la Generalitat. En todo caso, no dijo nada en esta ocasión, y suele hablar alto y claro cuando algo le molesta...
[12] Pese a vivir en Vitoria entonces no acudí, como tampoco a esta. Pero escuché testimonios muy variados que coincidían en lo fundamental.
[13] Y aquí hay una corriente facha de oposición que resulta muy curiosa porque defiende su derecho a tener miedo. No por casualidad coincide casi exactamente con los botarates que en enero de 2015 escribían dejando claro que ellos no eran Charlie. Cierto, como últimamente en la prensa todo va muy rápido, algunos de ellos carecen ya de tribuna pero recogen la antorcha sus becarios...

martes, 28 de marzo de 2017

TERRORISTAS SIN TERRORISMO


El pasado día ocho leí que Juan Manuel Bustamante, Nahuel, ha salido en libertad provisional después de dieciséis meses en prisión preventiva, tras haber pasado por cinco cárceles internado en las condiciones más estrictas. Nahuel fue detenido en una de tantas brillantes operaciones que las diversas policías del territorio desarrollan contra el sanguinario terrorismo anarquista. Lo sorprendente en este caso es que no he leído la noticia en medios marginales, de esos que solo tienen un lugar disuelto entre el fango de Internet para publicitarse, sino en el mismísimo diario El País. La información la firma Íñigo Domínguez, que ya se había ocupado del caso en diciembre pasado. No seré yo quien le eche en cara los trece meses que tardó en enterarse del asunto porque el artículo es valiente, y más teniendo en cuenta dónde lo ha publicado[1].
Vayamos a la cuestión. El 5 de noviembre de 2015 el Cuerpo Nacional de Policía informaba sobre la “Operación Ice”, el arresto en Madrid de seis jóvenes que formaban parte del grupo terrorista anarquista Straight Edge (SXE por sus siglas) que, además, está formado por vegetarianos estrictos que rechazan las drogas y el alcohol[2]. El delito que se les imputaba era la quema de dos sucursales bancarias en 2013 y 2015.
¿Las pruebas?
El hecho de que apareciera en el lugar una pintada del grupo dos semanas antes, que colgaran en las redes sociales fotos de bancos con llamamientos a sabotearlos y que uno de los detenidos viva cerca de allí. A ello se suma que su ideología, sus proclamas en Twitter y Facebook contra la autoridad y los bancos, así como varios vídeos que publicaron en YouTube, pretenden “subvertir el orden constitucional”.
El material para explosivos hallado en los registros se compone de botes de humo, bengalas y petardos, “productos industriales de libre comercialización”, según concluye el informe policial. Si bien señala que la pólvora que contiene, “confinada en el recipiente adecuado tiene comportamiento explosivo” en un artefacto de fabricación casera[3]. ¿El problema? Aparte del hecho obvio de que lo que tienen y nada, pariente del Tío Ninguno, está el pequeño escollo de que en los delitos de los que se les acusa no se utilizaron explosivos.
Pero aún hay mucho más, y de bastante enjundia: Las sustancias confiscadas resultaron ser de cocina y limpieza, y “no son idóneas por sí solas para la elaboración de artefactos explosivos o incendiarios”, aunque los peritos señalan que podrían ser manipuladas para fabricar “bombas de humo”.(...) En un bote que contenía un líquido extraño ponía que era lombarda. El análisis concluyó lo siguiente: “Tras su estudio se desprende que se trata de un preparado de naturaleza acuosa, que por sus propiedades organolépticas y por su comportamiento frente a las variaciones del Ph podría ser un caldo de cocción de col lombarda”. Ahí queda eso. Difícil de superar...
Y aquí entramos en lo mejor, el formidable poder de razonamiento que destilan los informes policiales. Por ejemplo, lo que dicen sobre un botellín de cerveza vacío en el domicilio de uno de los arrestados: No tendría mayor relevancia de no ser por el hecho de que el colectivo se caracteriza por su rechazo al alcohol y las drogas, por lo que cabe pensar que el objetivo de tener ese botellín es con el único fin de realizar cócteles molotov. Irrefutable. Yo, que no soy abstemio, he usado botellas y botellines vacíos para poner flores, medir líquidos, envasar gazpachos o cremas o amasar empanadas[4], pero un abstemio solo puede usar para esos fines envases de agua mineral, zumos, infusiones o refrescos.
También el hecho de que este detenido guardara una caja de madera y una de metal con símbolos del grupo “lleva a pensar que es el encargado de la financiación de la organización”. Hay que ser tonto, de haber tenido una caja con el logotipo de Zara podía haber comparecido con esa prueba ante un tribunal y ahora sería dueño de la empresa de Amancio Ortega. Si es que no piensan... y una inapelable: Entre las pintadas atribuidas al grupo en los alrededores del banco atacado había también algunas de carácter feminista, induciendo a pensar que entre los autores se encuentra al menos una mujer.
En fin, el primer impulso es el de comparar sus capacidades deductivas con las de Sherlock Holmes y sería profundamente injusto. Más acertado sería equipararles a Augustus S. F. X. Van Dusen, conocido como “La Máquina de Pensar”, al que bastó que le explicasen las reglas del juego del ajedrez para derrotar al campeón mundial en su primera partida[5].
Lo cierto es que en esta extraña sociedad nuestra, para vender una mercancía por muy averiada que esté , solo se necesita encontrar un comprador y la jueza Lamela compró la historia entera. Lamela se ocupa también de otro caso de terrorismo posmoderno, el de la paliza a los guardias civiles de Alsasua[6].
Se dice que una imagen vale más que mil palabras. ¿Qué tal esa de hace poco más de un año, cuando los policías incautaban como prueba un cuchillo para acusar a los titiriteros? No tiene mucha importancia, porque lo que cuenta es la intención, pero el cuchillo lo empuñaba uno de los títeres y era de madera...
Intentaré ocuparme de la teoría sobre el terrorismo en fechas no lejanas porque tengo mucho leído y escrito, pero baste decir ahora que una de las dos condiciones necesarias para la existencia de terrorismo en la época en que imperaba el uso de la razón era la desproporción entre los fines planteados y los medios de que se disponía para conseguirlos. Raymond Aron lo sintetiza magníficamente: “Acciones violentas cuyos efectos psicológicos no guardan proporción con su resultado puramente físico”[7]. ¿Cómo casa esto con unas acciones que no recibieron atención en ninguno de los medios principales, aunque hubieran sido cometidas por el grupo al que se acusa? En el peor de los casos deberían ser legalmente equivalentes al delito cometido por quien quema el coche del vecino con el que mantiene una disputa.
Es una perversión del razonamiento que explica muy claramente el abogado Eduardo Gómez Cuadrado: “Se introduce también de esta manera, sin tapujos, el denominado “derecho penal del enemigo”, por el cual se sanciona no tanto por el hecho cometido sino por la condición del que lo comete. Así, se puede dar la circunstancia de que el incendio de una sucursal bancaria sea considerado terrorismo solo si lo comete, por ejemplo, un anarquista, pero no si lo lleva a cabo un jubilado afectado por la venta de preferentes”[8]. Como en la guerra, una vez identificado el enemigo no hace falta esperar a que te dispare para tener la excusa de la legítima defensa. Disparas tú primero por si acaso, sabiendo que nadie te va a decir nada porque es el enemigo. Los “demócratas” presumían de que todas las ideas se podían defender si no se usaba la violencia, pero habrá que poner la frase al día para incluir en ella la posesión de un bote de caldo de cocción de col lombarda.
Lo sorprendente es que después de mantener dieciséis meses en la cárcel al malvado Nahuel, la jueza Carmen Lamela ordena su puesta en libertad provisional. La madre de otro detenido declaraba no entender nada: La resolución no responde a ninguna petición previa: la misma magistrada que lo ha mantenido tantos meses alegando falta de arraigo, ahora dice lo contrario. Nos ha sorprendido. No sé si se ha dado cuenta de lo desproporcionado de la medida o del agravio comparativo después de dos semanas viendo cómo dejan en libertad sin fianza a Urdangarín, Rato, Blesa y compañía.
No, hombre, no. ¿Cómo va a ser por eso? Un detenido en régimen FIES no obtiene la libertad de la noche a la mañana por una razón tan frívola. Será que habrá recibido informes de peritos que certifican que hay abstemios que utilizan botellines de cerveza para crear hermosos jardines japoneses o que la col lombarda solo produce meteorismo si se ingiere[9].




[1] Es una gran suerte que Íñigo Domínguez no necesite presentar el certificado de buena conducta para hablar de terrorismo. A diferencia de tantos de sus colegas que se hicieron expertos en ETA sin salir de Madrid esos que pronunciaban jaika y seji cuando leían Haika y Segi , Domínguez fue periodista en el País Vasco cuando los periodistas eran objetivo prioritario de ETA. Cuenta sus vivencias en un artículo muy recomendable: “Viviendo con los etarras”, publicado en Jot Down en setiembre pasado y disponible en Internet.
[2] Esto no es ninguna novedad. Figuras míticas del anarquismo eran abstemios y no fumadores porque consideraban que semejantes adicciones eran cortapisas a la libertad. Simultáneamente, otras corrientes anarquistas (sobre todo las ligadas a tendencias artísticas) han impulsado el uso de sustancias como estimulantes de la conciencia más allá de las reglas que nos encierran. Ambas interpretaciones coexisten desde que el anarquismo empezó a tomar forma.
[3] De esto deberían tomar nota los cazadores. Que jamás se les ocurra mirar mal a un policía...
[4] Y debo decir que sustituyen con gran ventaja al clásico rodillo de madera. En este caso deben ser “litronas” o de vino. Son preferibles las últimas por su cuello más largo y regular, que permite un agarre más cómodo.
[5] También ha sido traducido como La Máquina Pensante (el original es The Thinking Machine). Como curiosidad, su autor, Jacques Futrelle, fue una de las víctimas del Titanic.
[6] ¿Casualidad? No conozco los detalles del caso pero tengo leído que algunas veces se elige la fecha de presentación de la denuncia de acuerdo con el calendario de guardias de los jueces de la Audiencia Nacional. Otra curiosidad: una de las personas que más hizo porque se incorporase el neologismo jueza fue Manuela Carmena, cuando ejercía como tal.
[7] Para quien no le conozca, Raymond Aron era un hombre muy de derechas, pero también inteligente y culto.
[8] Y que conste que su artículo no está inspirado por este caso concreto, pero la maniobra es tan burda y ha sido tan explotada que todo el que es consciente de hasta qué límites hemos retrocedido en la cuestión de la libertad individual acaba pensando siempre en estos ejemplos tan zafios.
[9] Los artículos mencionados aparecen por orden de cita. Íñigo Domínguez: “Cómo se monta un nuevo “grupo terrorista””, El País, 18/12/16 (Recomiendo su lectura porque he tenido que dejar fuera muchas cuestiones interesantes por falta de espacio, aunque de alguna me ocuparé pronto), Eduardo Gómez Cuadrado: “El Golem antiterrorista”, CTXT, 16/01/17 e Íñigo Domínguez: “La juez deja libre al anarquista vegano acusado de terrorismo”, El País, 08/03/17 (El primer título fue ligeramente distinto: “En libertad el anarquista vegano acusado de terrorismo”). Más recientemente el asunto ha conseguido espacio en otro medio muy poco sospechoso de connivencia con el terrorismo: Juan Soto Ivars: “Quemad a ese anarquista, ¡es una bruja!” El Confidencial, 22/03/17.