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lunes, 25 de marzo de 2019

RECTIFICACIÓN


En agosto del año pasado, a cuenta del enésimo montaje policial que acabó cayendo por su propio peso, escribía que Incluso podríamos caer en la tentación de decir que remitió en cuanto apartaron de sus responsabilidades al nefasto Jorge Fernández Díaz y a su sacrificado escudero Ignacio Cosidó.  En ese caso sería una mala noticia que el flamante triunfador Pablo Casado, el de la boca tamaño Túnel de San Gotardo, haya decidido sacarlos del cubo de la basura y nombrarlos secretario de Interior y Libertades y portavoz del PP en el Senado, respectivamente.

Hoy un editorial de El Mundo que pide el voto para el PP descaradamente nos informa de que “Ni Jorge Fernández Díaz ni Ignacio Cosidó ni Francisco Martínez [este no sé quién es], que formaban parte de la cúpula de Interior en esa época, integrarán ninguna candidatura de este partido en las próximas elecciones. De esta forma, Casado envía un nítido mensaje de regeneración[1]”

Si ya en agosto lo había escrito yo, es que entonces  hasta el más tonto podía darse cuenta de que Fernández Díaz y Cosidó eran gente poco recomendable. Pero se ve que lo de el más tonto es una categoría que le queda muy estrecha a Pablo Casado. No sólo no les mandó a escardar cebollinos sino que les premió con puestos de bastante visibilidad, está claro que estaba bien orgulloso de ellos. Normal, eran la pareja caricaturesca por salvaje de los defensores del garrotazo y tentetieso, lo que adora nuestro amigo de la boca de ancho superior al máximo homologado.
Cualquiera podía imaginar que se movían en entornos llenos de mierda, bastaba con observarles cinco minutos. Luego los tribunales harán o no harán, pero él se los ha quitado de en medio por si acaso.

Voy a refocilarme un rato en la situación, cual marrano en charco: no tengo ningún problema en rectificar cualquier juicio o afirmación errónea que haya publicado aquí. Pero prefiero mil veces que sea el enemigo quien rectifique aunque no tenga bemoles de reconocer su pifia...




[1] Sin firma: “’Refundación’ de calado en el PP”, El Mundo, 25/03/19.

jueves, 2 de agosto de 2018

CONSECUENTES



 Pablo Casado ha publicado un tuit que dice: “No es posible que haya papeles para todos, ni es sostenible un Estado de bienestar que pueda absorber a los millones de africanos que quieren venir a Europa y tenemos que decirlo, aunque sea políticamente incorrecto. Seamos sinceros y responsables con esta cuestión”.
Y aquí fue Troya...
Los columnistas de derechas salen en tromba en su defensa, que si por fin alguien responsable que dice la verdad y los de izquierdas acometen, que si la solidaridad, la xenofobia y todo lo demás.
Lo esperable, desde luego, pero si se observa desde otro punto de vista puede resultar cualquier cosa menos lógico.
Para empezar, está la molesta cuestión del pasado. Sé que soy muy pesado con esto, pero aparte de que sea especialmente sensible por mi deformación profesional como historiador es que hay cosas que claman al cielo... No me tomé la molestia de anotar la referencia pero hace poco leía a una de Podemos que listaba los múltiples ataques contra la libertad de expresión durante la época de Rajoy ― muy abundantes, por otra parte ―, y entre ellos listaba el episodio de los titiriteros. ¿Soy el único que recuerda que la primera institución que les denunció fue el Ayuntamiento de Madrid, aunque después se arrepintiese[1]?
Pues si miramos al pasado, parece el mundo al revés. La llegada masiva de inmigrantes se produjo durante los dos mandatos de Aznar. Recuerdo un chiste que se contaba poco antes de las elecciones del año 2000, cuando Aznar cambió su precaria victoria de 1996 por una cómoda mayoría absoluta. Decía que había que votar a Aznar porque había prometido el oro y el moro y al moro ya lo había traído. Quizá alguien debiera contárselo a Pablo Casado, que a saber qué preocupaciones tendría entonces. Y para quien no quiera recordar en “el otro lado”, las famosas concertinas, que son el propio símbolo del Mal cuyo desmantelamiento exigen como prioridad, comenzaron a instalarse a partir del 2005, cuando gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero[2].
Vivir para ver. Cuando la inmigración se contaba por millones los columnistas de derechas se deshacían enumerando sus bondades. Que si hacía falta mano de obra joven para pagar las pensiones, que si venían a ocuparse de los trabajos que los españoles ya no queríamos hacer porque como éramos todos ricos nos daba pereza doblar el lomo...
Hasta hace dos meses esos mismos columnistas o sus sucesores nos atronaban con la monserga de que España era la locomotora del crecimiento europeo, que se habían recuperado los niveles de antes de la crisis y que todo iba fenomenal mientras los de izquierdas hablaban del aumento de la desigualdad, del empleo basura y del alarmante índice de pobreza infantil.
Visto lo que decían unos y otros: ¿no sería más lógico que los zurdos estuvieran firmando lo que hoy escriben los diestros y viceversa?





[1] Por sus “acciones ofensivas, completamente fuera de lugar en cualquier contexto y totalmente irrespetuosos con los valores de convivencia, respeto y diversidad propuestos por el Ayuntamiento de Madrid”, según anoté entonces.
[2] La página de European Security Fencing, uno de sus fabricantes, confirma mi sospecha: se llaman así por su parecido con la concertina, un instrumento de la familia del acordeón.

miércoles, 1 de agosto de 2018

TERRORISTAS SIN TERRORISMO III: ¿FIN DE LA CITA?


“La Audiencia Nacional ha absuelto del delito de enaltecimiento del terrorismo, con una petición de dos años de cárcel, a los seis jóvenes entre 22 y 28 años del grupo anarquista vegano Straight Edge Madrid, de iniciales SXE MAD, detenidos en 2015. Uno de ellos, Juan Manuel Bustamante, alias Nahuel, llegó a permanecer en la cárcel durante un año y cuatro meses. La sentencia considera que debe primar la libertad de expresión y, si bien los fines del grupo son alterar la paz social y atacar las instituciones, no se ha podido acreditar su participación en hechos violentos[1]”.

La interpretación optimista sería que parece remitir la “caza de brujas” que, como todas las de su especie, se basa en que en el conflicto entre Fe y Razón triunfa siempre la Fe.
Incluso podríamos caer en la tentación de decir que remitió en cuanto apartaron de sus responsabilidades al nefasto Jorge Fernández Díaz y a su sacrificado escudero Ignacio Cosidó.  En ese caso sería una mala noticia que el flamante triunfador Pablo Casado, el de la boca tamaño Túnel de San Gotardo, haya decidido sacarlos del cubo de la basura y nombrarlos secretario de Interior y Libertades y portavoz del PP en el Senado, respectivamente.
Pero aquí se engaña quien quiere. Toda esta locura nació al calor de la masacre en la redacción de Charlie Hebdo[2], que aprovecharon el PP y el PSOE para dar un buen tajo a la molesta cuestión de las libertades bien cogidos del bracito. Cierto que entonces mandaba en el PSOE el catastrófico Pérez Rubalcaba, pero no parece que Sánchez se esté dando mucha prisa por enmendar el error.
Está de moda comentar frases pronunciadas en películas, hace poco criticaba el uso de una de Novecento que citaba un doctorando y hoy quiero traer yo otra. Como dice el personaje Philip Michael Santore en la película Estado de sitio de Costa ― Gavras: “Por más que los gobiernos cambien, la policía permanece”[3]. Que se lo pregunten al tal González Pacheco, más conocido como Billy el Niño...


Hablando de otra cosa

Un error reciente me da pie para comentar algo que no había explicado antes. Hace poco escribía que decidí desobedecer a la Academia y volver a acentuar solo cuando significa “sin compañía o sin ayuda”. Obviamente me equivoqué, esos son los casos en los que no se acentuaba. Lo correcto sería “cuando se puede sustituir por solamente”.
Soy consciente de que cometo errores. Las clásicas erratas, algún lío con fechas o nombres... No demasiado graves, aunque a mí me martiricen cada vez que los recuerdo, pero desde el principio decidí que no iba a retocar los artículos una vez publicados, salvo que sea en las primeras horas[4]. Si un lector me hace notar algún error o incongruencia no tendré problema en reconocerlo o, por el contrario, lo defenderé si creo que no es tal.
Una de las intenciones con las que nació esta página ― ¡que pronto cumplirá cuatro años! ― era la de servir como fuente para la autocrítica. En parte por eso se abría con aquella cita de Maquiavelo que hablaba de imitar a la Naturaleza, que es cambiante. Durante nuestra vida vamos cambiando de ideas pero no siempre somos conscientes de que lo hacemos. En mi caso me siento un privilegiado, llevo un registro de lo que opinaba sobre unas cuantas cosas con fecha y hora y si lo alterase sería como el tonto que hace trampas cuando juega al solitario.
Por otra parte es curioso que algunos errores clamorosos no se adviertan por muchas relecturas que uno hace en su ordenador y, sin embargo, en cuanto se ponen a vuestra disposición se hacen evidentes de tal manera que duelen los ojos al leerlos. La vida es un misterio...






[1] Íñigo Domínguez: “Absuelto de enaltecimiento del terrorismo el anarquista vegano que pasó 16 meses en prisión”. El País, 26/07/18. El artículo lo explica con más detalle pero me basta con el primer párrafo. Si a alguien le faltan datos, la serie comenzó aquí en marzo del 2017 y prosiguió en mayo del 2018.
[2] Je suis Charlie! Hacía tiempo que no lo escribía y me apetece volver a hacerlo. En un par de semanas se cumplirá un año de los atentados de Las Ramblas.
[3] Santore, interpretado por Yves Montand, es un trasunto de Dan Mitrione, un funcionario norteamericano que se ocupó de enseñar las bases “científicas” de la tortura a varios cuerpos policiales iberoamericanos. Fue secuestrado y ajusticiado por los Tupamaros en agosto de 1970.
[4] Es la razón por la que los textos suelen aparecer de noche. Entiendo que la mayoría de la gente está durmiendo y cuando los lea ya estará leyendo la versión “definitiva”.