miércoles, 6 de septiembre de 2017

PARECE QUE TOCA OTRA VEZ...


Esta vez ha sido en mi barrio.
Paso a diario por Las Ramblas, no tengo especial manía a los turistas. Me molestan los ruidosos, pendencieros y meones de esquinas ― que no siempre gritan en idiomas extraños, por cierto ―, pero a las horas que las atravieso abundan las familias y los grupos de chavales en poco diferentes de los que he conocido toda mi vida. Hay barceloneses de cierta edad que lamentan que Las Ramblas han cambiado, pero esa época dorada ya había pasado cuando vine a vivir aquí.
Si he de decir verdad, creo que por el hecho de haber sucedido tan cerca no me ha afectado más que las bombas de Madrid o las masacres de París. Desde luego, sí resulta sorprendente escuchar a la vez el sonido de sirenas y helicópteros por el altavoz de la radio y la ventana abierta y llama la atención que cada vez que veas una imagen conozcas el fondo y lo relaciones con algo que te ha sucedido, pero ahí acaban las diferencias.

Las reacciones

Múltiples y variadas. He tenido que cribarlas para no alargarme hasta el infinito o resultar poco claro...

Llamamientos a la unidad
Abrieron brecha El Mundo y El País con editoriales en los que pedían la unidad política, entendiendo por tal el fin de la campaña separatista, pero después de ser ampliamente criticados por el secesionismo local quedó en una especie de agrupación de todos, sin aparente jerarquía pero poniendo por delante a los Mossos y su trabajo ejemplar. Por supuesto, siguiendo anteriores precedentes, la unidad duró un suspiro. Rota por todas partes pero finalmente recompuesta para la manifestación del sábado y vuelta a romper durante su desarrollo, reproduzco aquí una crítica, a mi entender muy pertinente, previa a las querellas entre sindicatos policiales sobre temas informativos o a las de los políticos sobre cuestiones de prevención: “El hecho de que durante meses se hayan almacenado más de 100 bombonas de butano para hacer un atentado masivo que, afortunadamente y por azar, no culminó, no habla bien de los cuerpos policiales ― tres ― implicados en la investigación del yihadismo. Es llamativo que los mossos, que no paran de realizar grandes operaciones contra un anarquismo armado catalán que nunca acaba de existir, no supieran nada de la casa de Alcanar ― en un primer comunicado, tras la explosión, sólo se subrayó que era una casa “ocupada” ― y que tardasen horas en relacionar ese alijo de explosivos con un atentado[1]”

Llorones
 Aunque no muy numerosas en principio ― a medida que pasaban los días iban siendo más ―, aparecían las justificaciones “históricas”, esas que nos condenan de por vida por haber sido cómplices de ya no sé cuántas maldades. El flagelante de turno escribía: “¿Nos piden que olvidemos acaso que el saudí Osama Bin Laden[2] ― miembro de una numerosa y poderosa familia de origen yemení con fuertes lazos con la familia real saudí y con grandes inversiones en EEUU ― fue uno de los grandes apoyos que tuvieron EEUU y sus aliados para reclutar a esos miles de muyaidin que serían luego los pilares de Al Qaeda?”. Líbrenme Alá y Mahoma su profeta de romper una lanza por la política exterior estadounidense, casi siempre egoísta y muchas veces criminal, pero creo que dieciséis años después del 11 – S ya les toca revisar el tópico. No cuesta tanto informarse de que la minúscula brigada árabe de Ben Laden hizo el ridículo más espantoso en el par de escaramuzas en las que participó en Afganistán y tuvo que marcharse sin pena ni gloria tras no haber sido capaz de ganarse el respeto de ningún comandante afgano. Ben Laden volvió a los negocios de la familia en Arabia Saudí y fue durante la Guerra del Golfo cuando se le giró la cabeza ante el hecho de que Estados Unidos estableciese tropas en los “lugares sagrados”. En este caso la culpa perpetua de los norteamericanos parece un poco traída por los pelos. El autor del artículo, y algún otro después de él, escribía que para evitarlo debíamos abrir urgentemente las fronteras y acoger a cuanto refugiado acudiese, pero no parece buena receta porque no le sirvió a Alemania. Desde luego, una vez sabido que la justificación del atentado es la liberación de Al Ándalus y el castigo a los inquisidores lo que parece más claro es lo que dijo aquel, que viven en el siglo XV de su calendario y se nota...

Corrección política

Sobre esta actitud lacrimógena he leído una crítica bastante interesante: “4 ― La mala noticia: los inevitables discursos de “auto ― culpabilización”, heredados del tercermundismo, reman en la dirección errada. Todo lo que divide por identidades de origen se pone en línea con los objetivos del terror. Cuando desde cierta izquierda se insiste en la “culpabilidad” de “los de aquí” por ser “occidentales” y en paralelo se afirma la “inocencia” de los emigrantes, los hijos de emigrantes  y sus nietos... lo que se está diciendo implícitamente es que “no son de aquí”, que forman, aunque hayan nacido en Europa, estudiado en la misma escuela pública que los demás y cotizado a la misma Seguridad Social que el resto, un cuerpo aparte, separado, una identidad, un sujeto político, una víctima colectiva. Ese es exactamente el camino que pretende el Estado Islámico. Porque su objetivo no es el temor sino la insurgencia. 5 ― Pero para hacer viable la insurgencia, necesita reconfigurar el mapa identitario. Por eso, responder a los atentados con los viejos moldes del antifascismo, el anti ― racismo y la “anti ― islamofobia” o simplemente usar raseros diferentes para calificar unas religiones u otras, lleva una y otra vez a afirmar por activa o por pasiva un juego de identidades, un terreno, que es el que el jihadismo quiere imponer”[3].
No por casualidad, donde la desarticulación social es más intensa y viene de largo es donde el triunfo de la corrección política es más rotundo, como en Estados Unidos. Esa falta de vínculos naturales de afinidad se ha sustituido con la creación de “comunidades” artificiales, que además pueden superponerse unas a otras. Por ejemplo, uno puede pertenecer a la comunidad “italoamericana” y a la vez a la comunidad católica y lo que las caracteriza principalmente es la extrema facilidad con la que se sienten ofendidas.

El Ayuntamiento de Barcelona, ahogado en corrección política hasta provocar el vómito, ha reproducido ese esquema comunitario sin la menor reflexión. Su Comisionada de Inmigración, Interculturalidad y Diversidad, Lola López[4], convocó a un disparatado aquelarre a las “comunidades judías, cristianas ortodoxas, cristianas católicas, cristianas evangélicas, musulmanas, budistas, taoístas, sikh, bahá’í, la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y las comunidades hinduistas. También los colectivos de tradición laica y atea[5]”.
Lo explicaba diciendo que “es necesario un acto de recuerdo de las víctimas que acoja el máximo de sensibilidades”  y lo remataba así: “por eso no es únicamente interreligioso, sino interconviccional”. Interconviccional... ¡qué maravilloso hallazgo! El corrector de textos ha ido tomando todos los colores del arcoiris, provocando la envidia de cualquier pavo real.
El problema de la corrección política no es que nos obligue a usar un lenguaje ridículo sino que si se le cede el terreno, si no se combate con perseverancia, acaba sacando cuestiones del debate público, y hemos tenido un ejemplo estos días. Resulta que al Mayor de los Mossos un periodista le afeó que respondiese en catalán a una pregunta. El policía le respondió con la chulería que se supone habitual en el alto mando policial y el hecho ha sido muy celebrado ― aparte de por el independentismo catalán, que sería de esperar ―, por periodistas de diarios madrileños, al menos los que yo he leído. Todos ellos vinculan a quien hizo la objeción con la caverna mediática y todas esas cosas. Todos con el discurso bien aprendido. Solo citaré a uno, el patético Juan Cruz, que hace cuarenta y un años fue a hacer de correveidile a El País y desde entonces sigue en los mismos menesteres, aunque creyéndose una eminencia. Dice que el tal Josep Lluís Trapero  “despachó con una frase empachada de ingenio, “Bueno, pues molt bé, pues adiós”, una discusión sobre idiomas que, por otra parte, tan estúpida y dañina ha sido tanto para la difícil convivencia de las lenguas celtibéricas[6]”.
Un dato que se ha difundido poco: el periodista es un holandés que habla seis idiomas. Desde luego, él pensaba que una rueda de prensa sobre un asunto tan grave se daría en el idioma oficial del país afectado. Como pasa en cualquier país mínimamente organizado del mundo, cuando los atentados de Niza a ningún periodista o autoridad se le ocurrió formular o responder una pregunta en occitano. Es una simple muestra de cortesía hacia los periodistas extranjeros. Sin embargo, aquí no solo no es así sino que se ataca como elemento reaccionario a quien hace una objeción de puro sentido común. Es el peor pecado que podría cometerse. Quien lo haga es un cavernícola y para allá va, sin preguntar nada más... Este es el lado perverso de la corrección política y por eso hay que combatirla sin regalarle el mínimo espacio.
Los manifestantes independentistas del sábado ponían de manifiesto las relaciones de la Familia Real con la tenebrosa monarquía saudí desde al menos dos generaciones. Ciertas y constatables, aunque olvidaban mencionar las del Barça con el emirato de Catar, pero supongo que semejante idea podría provocar un cortocircuito en sus cerebros tan escasamente cableados como corresponde a su sistema binario: nosotros valemos uno, ellos cero. La pregunta es ¿qué tiene que ver un imán de mala muerte que predicaba en la mezquita de Ripoll con la tiranía que se enseñorea de la casi totalidad de la Península Arábiga? ¿Acaso está el rey saudí interesado en atentar contra una España que le trata tan bien y le vende unas armas tan necesarias? Cualquiera diría que no, pero los cerebros binarios llegan a conclusiones inesperadas y todas serán buenas.
Solo quien lo ha sufrido en sus carnes se atreve a señalar lo obvio[7]: desde el siete de enero de 2015 en que los asesinos islámicos dispararon cobardemente a los valientes que se encontraban en la redacción de Charlie Hebdo[8] “un trabajo de propaganda ha logrado distraer a nuestros espíritus y disociar estos atentados de toda cuestión religiosa. Hoy, nadie se interroga sobre el papel del Islam en la ideología de Daesh. El lavado de cerebro ha logrado hacernos admitir que “el hecho religioso” no debe discutirse. Se nos impone, y los que osan cuestionarlo son tratados de anticlericales primarios de otra época[9]”.
Pero es lo que tenemos, un extraño fenómeno de culpabilización por control remoto. ¿Dónde encajan en nuestro caso los sátrapas saudíes? Sólo los hechos bastan. Es suficiente observar la planificación del atentado para comprobar cómo los petrodólares saudíes fluían a raudales. Unos tipos que se meten en una casa abandonada para rellenar bombonas de butano vacías con peróxido de acetona que “cocinaban” ellos mismos. Con un asesoramiento tan brillante que lo único que nos libró de un desastre mayor fue que al estúpido de su jefe se le ocurrió bajar la temperatura de una mezcla tan inestable aplicándole el calor de una estufa. No. En este caso es todo mucho más sencillo.  
Si vamos al origen del asunto, nos sobra con una mezquita en Ripoll en la que predicaba libremente un imán que no hacía sino repetir aquellas frases coránicas de matadlos allí donde los encontréis y un grupo de jóvenes que le respetaron y creyeron precisamente por ser un predicador. Todo empieza y acaba en la religión. En una religión profundamente dañina[10].

Pequeño balance

Han pasado unos días desde que escribí esto. Pensaba cerrarlo de otra manera que remitía a un hecho del pasado pero he acabado por reconocer que era un tanto artificial y precisamente por eso se resistía. A cambio, ofrecía una ordenación firme que esta pequeña recapitulación hecha sobre la marcha no va a tener.

Los Mossos
Hay que empezar obligatoriamente por ellos. Nuestra alcaldesa, que hasta hace dos días pedía explicaciones por el ojo perdido de Esther Quintana, se ha sumado al carrusel de la glorificación, reservándoles la cabecera de la manifestación[11]. Es curioso que se exalte a alguien por cumplir con su deber, y más si lo ha cumplido de aquella manera...
No soy pacifista. La violencia existe y la hemos practicado conscientemente desde que nos erguimos sobre dos patas. No soy partidario de utilizarla para solucionar los problemas pero entiendo que a veces no queda otra salida que responder al violento con violencia. No seré yo quien critique al que tumbó a los cuatro de Cambrils uno detrás de otro. Acababan de apuñalar mortalmente a una mujer y no tenían intención de parar. Fácil de entender, evitar un mal mayor. Pero el quinto, rodeado de policías por todas partes, o el canalla que condujo la furgoneta, privado de sueño, hambriento y solo... ¿no había otra manera de reducirles? Entiéndaseme bien, no me guían consideraciones humanitarias, esas las guardo para los humanos, no para los fanáticos religiosos. Se trata de cuestiones prácticas. ¿Qué sentido tenía el viaje a París de unos días antes de los atentados? Pues bien, si hubieran cogido con vida a una de esas dos basuras ya se sabría.
Y ¿qué decir de su Mayor, la última estrella de los medios? Sinceramente, cuanto más le oigo hablar más convencido estoy de que el meollo del dilema de su decisión de convertirse en mosso o en el sucesor de “El Vaquilla” se jugó en el grosor de un cabello. Se le intentó convertir en una estrella mediática, para lo que hace falta poco, basta el hijo de Paquirri e Isabel Pantoja para probarlo... Como el viento soplaba a favor, hasta le sumó puntos su  respuesta al periodista holandés, impresentable  desde cualquier punto de vista. Pero con los días han ido surgiendo las objeciones hasta llegar al aviso impreciso de un atentado provinente de fuentes estadounidenses que publicó El Periódico. Tuvo la opción de decir la verdad, que se recibió, se leyó y no se consideró importante. Cualquiera podría entenderlo. No hace falta ser experto en servicios secretos para suponer que avisos tan vagos se reciben prácticamente a diario y que no sería una vergüenza haberlo descartado por su imprecisión. En lugar de eso, acusó falsamente al diario de mentir y tuvo el mal gusto de nombrar a su director y subdirector y motejarlos públicamente  de cobardes por no haber asistido a su rueda de prensa.
Luego ha resultado que el tal Trapero acabó por reconocer que el comunicado sí se recibió, dejando en evidencia no sólo su mentira previa sino la de Forn y Puigdemont, pero las amenazas y desafíos previos a los periodistas  ahí quedan y la verdad, no resultan muy tranquilizadoras...

Las causas
Variadas. Según la reivindicación, el hecho de que Al Ándalus dejase de existir. ¿Cuándo? Pues la verdad es que no es fácil decirlo, porque el minirreino de Granada representaba Al Ándalus como Puerto Rico pudiera representar el imperio español en 1898. Es más fácil la otra, que existió la Inquisición. Frente a semejante razón palidecen las monarquías del Golfo Pérsico, las fronteras cerradas a los refugiados, los guetos en que se concentra a los musulmanes para exterminarlos lentamente y, si aún así les va medio bien, un flautista de Hamelin  que abdujo a unos chavales que eran majísimos. Pero aunque les reclute en una mezquita, ¡ay de quien ose decir que esto tiene que ver con la religión! Es evidente que no hay relación alguna. Todo son cuestiones geopolíticas y socioeconómicas, trabadas en forma de relato coherente que aspira a la completitud. Solo que todo junto no puede responder a una pregunta: ¿por qué los gitanos no cometen atentados? Tendrían muchos boletos según las avestruces  y sin embargo...

Las conmemoraciones
La manifestación olía mal desde el principio. ¿A qué viene convocarla nueve días después? A mí me recordó mucho a la manifestación posterior al funeral del pobre Fernando Buesa y su escolta Jorge Díaz, cuando el PNV movilizó a todos los palurdos de la Euskadi Cherokee para que marchasen al grito de Ibarretxe aurrera! Si hasta llegaron a pegarse gentes que en teoría habían ido a homenajear a los dos muertos[12]... El mismo esquema, los viejos dueños del poder autonómico imponiéndose a un alcalde no especialmente despierto (Colau en Barcelona, Alonso en Vitoria).  Por eso me pareció un gran hallazgo el lema No tinc por (no tengo miedo)[13]. Si el terrorista quiere inhibir a la sociedad mediante el terror para que acabe pidiendo “por favor, dialoguen” en plan Gemma Nierga, la mejor manera de decirle que está acabado es gritar que no le tienes miedo. Aunque no lo parezca, pertenecen a nuestra especie, al menos en una clasificación taxonómica, y también están expuestos a las dudas y la desmoralización. Si ven que sus atentados son inútiles acabarán abandonándolos por razones prácticas, aunque desde luego eso no significa que lo vayan a hacer hoy.
Por el contrario, el Volem la pau (queremos la paz) que se escuchó y mostró en la famosa manifestación es una bajada de pantalones en toda regla. Por muy bonito que les sonase a los que lo exhibieron y gritaron, está abriendo la puerta a la pregunta: “¿Y qué estaríais dispuestos a darnos a cambio?”.





[1] Guillem Martínez: “La unidad esa”, CTXT, 22/08/17 (leído en Público). Martínez sigue acentuando el solo cuando significa “sin compañía o sin ayuda”. Dejé de hacerlo desde que la realacademia de los Cebrianes, Ansones y Pérezreverteres dictó norma en contrario. He cambiado de opinión. Que les den.
[2] Como ya indiqué una vez, Ben Laden sería la transcripción más correcta, pero se cambió porque en Estados Unidos sonaba demasiado judío. Creo que fue un tal Roberto Montoya en Público, aunque no me afané mucho por tomar la referencia.
[3] “Barcelona”, lasindias.blog. Está estructurada en seis puntos de los que reproduzco dos, de ahí la numeración. Sin estar completamente de acuerdo con ella, recomiendo su lectura. Es la única escrita desde una posición de izquierda que me ha parecido mínimamente valiente.
[4] Hace tiempo leí un par de entrevistas que le hicieron y me quedé estupefacto ante su diarrea mental. Llegaba a hablar de “fundamentalismo laicista” para caracterizar a los que nos oponemos a burkas, burkinis y demás prendas liberadoras  sin que se le cayese la cara de vergüenza. Hablando de caras, mostró su verdadero rostro poco después. Como encargada de mediar con los manteros se comportó como la oenegera veterana que es. Aquello de yo sé mejor que tú lo que te conviene, que para eso llevo intentando vivir  de esto antes de que tú nacieras, y en cuanto los africanos osaron llevarle la contraria reaccionó con soberbia y autoritarismo.
[5] En realidad un repertorio muy numeroso pero poco “inclusivo”. Aunque camuflados bajo nombres más dignos, en ese elenco figuraban los Testigos de Jehová y los mormones. ¿Cómo no se invitó a los cienciólogos, que en Sant Jordi arman un despliegue de puestos que ya lo quisieran los sikh o los taoístas? En cuanto a los colectivos de tradición laica y atea, como tales figuraron la “Fundación Ferrer Guardia” y unos autodenominados “Ateos de Catalunya”. Seré claro. Ferrer Guardia fue fusilado por considerársele el inductor de la Semana Trágica de Barcelona, cuando se quemaron iglesias y conventos a mansalva. ¿Qué carajo de herederos son esos que no hacen ascos a compartir espacio con los herederos de los que no pararon hasta que su padre espiritual fue digno de ir al infierno por la vía rápida? ¿Qué coño de ateos son esos que se prestan a figurar como una religión más? La pregunta es obvia: ¿ambas agrupaciones de don nadies reciben alguna subvención municipal? Si fuera así podría entenderlo, el dinero hace a los cojos correr y a los mudos hablar, que decía el Arcipreste. Si no, es que son tontos de baba. En todo caso, cuatro y el del tambor...
[6] Juan Cruz: “Celtiberia show después del estupor”, El País, 23/08/17. Celtiberia Show era una serie que publicó el fallecido Luis Carandell a finales del Franquismo. Esta es una fea costumbre de este chico de los recados, siempre se esconde detrás de alguien. En este caso doblemente fea, pues se esconde detrás de un muerto. Una cosa es reconocer la autoría de alguien que expresa tus ideas antes que tú y otra es ponerle como escudo sin venir a cuento para protegerte de ataques. No hay que mencionarlo, ni el castellano ni el catalán son lenguas celtibéricas. Tienen su origen mucho después, en el llamado latín tardío. En cuanto a lo del ingenio, que cada cual juzgue. Yo lo veo más cerca del relaxing cup of café con leche o el is very difficult todo esto  que de otra cosa...






[7] No todos, claro. Algunos son víctimas del Síndrome de Estocolmo y van a abrazar o aplaudir a según qué personaje raro. Yo sigo siendo Charlie y cada vez con más ganas... La cita es de Marc Bassets: “La portada de ‘Charlie Hebdo’ sobre Barcelona siembra la polémica”, El País, 23/08/17






[8] El Jueves dejó bien claro en su momento que ante la responsabilidad de reproducir las caricaturas de Mahoma en nombre de la libertad de expresión se habían cagado, literalmente. Desde entonces han caído en barrena, enterrando en sus propias heces un pasado que llegó a ser muy interesante.






[9] Como anticlerical primario de otra época, me gusta usar un lenguaje preciso. Si los guardianes de la moral pública desaconsejaban el uso del adjetivo islamista, ahora han ido un paso más allá y han empezado a pedir que ni siquiera se use yihadista. Como ya llevo la crítica implícita, a mí me gusta identificar al terrorismo que mata en nombre del Islam como terrorismo islámico. Por cierto, me gusta el título del editorial de Charlie: “Las avestruces de vacaciones”.
[10] Y no quiero aquí enredarme en un parangón de religiones mejores o peores, no me gusta ninguna. Sin embargo, resulta mucho más difícil criticar a los cuáqueros. Quizá por eso son ultraminoritarios, porque no deben cumplir ni con el ABC de las religiones...
[11] Tengo entendido que fue ella. Quizá fuera a medias con la Generalitat. En todo caso, no dijo nada en esta ocasión, y suele hablar alto y claro cuando algo le molesta...
[12] Pese a vivir en Vitoria entonces no acudí, como tampoco a esta. Pero escuché testimonios muy variados que coincidían en lo fundamental.
[13] Y aquí hay una corriente facha de oposición que resulta muy curiosa porque defiende su derecho a tener miedo. No por casualidad coincide casi exactamente con los botarates que en enero de 2015 escribían dejando claro que ellos no eran Charlie. Cierto, como últimamente en la prensa todo va muy rápido, algunos de ellos carecen ya de tribuna pero recogen la antorcha sus becarios...

martes, 27 de junio de 2017

AUTORES, EDITORES Y LECTORES


 Si hace poco escribía sobre algunas pervivencias setenteras, estos días los periódicos informan sobre el enésimo caso de corrupción en la SGAE, “la rueda”, que también tiene sus antecedentes bien claros hace cuatro décadas. Entonces eran conocidos como “Los Tupamaros[1]” y se trataba de un núcleo de socios que falsificaba las listas de canciones más reproducidas en discotecas y fiestas populares para colocar en su lugar sus propias composiciones, absolutamente desconocidas.

En este caso se trataba de colar músicas en programas de televisión, bien fueran sus cancioncillas infames, que no hubieran sonado jamás en lugar alguno, o mediante “arreglos” de obras de dominio público que registraban como propias a cambio de favores fácilmente imaginables a algunos encargados de la programación televisiva[2]. En fin, de la rueda llevaba años hablándose, era un secreto a voces que ha acabado con algunos ingenuos que creían poder regenerar la SGAE desde dentro. Siempre parece haber fórmulas para que unos vivitos se lleven lo que en teoría generan los ciento veinte mil julais que registran allí sus músicas con la idea de recibir algo a cambio... No me extenderé mucho sobre el mecanismo del timo, que no contiene nada especialmente reseñable, pero aprovecharé la ocasión para divagar sobre algunas cuestiones relacionadas.

Un par de perfiles[3]

Rafael de Tena. Compositor, hermano del fallecido músico Manolo Tena. Fue expulsado de Telecinco por sus malas prácticas. Fue detenido y puesto en libertad bajo fianza de 100.000 euros. “Lidera otro grupo de personas en el ámbito de la rueda”, según el auto. “Mantiene fuertes contactos en varias televisiones que emiten sus repertorios como contraprestación de la cesión de derechos de obras y tratos de favor que por referencias consistentes se basan en el soborno”. Junto con otro autor, Juan Márquez, y tres empresas, habían registrado 14 temas hasta 2005, la cantidad pasa a 20.173 obras entre 2006 y 2012[4], con beneficios que superan los siete millones. Entre otras compañías, crea un centro de cirugía plástica y estética que “parece responder a objeto (sic) de invertir dinero obtenido irregularmente y acumulado durante todos estos años con procedencia la SGAE” (sic). En declaraciones a Europa Press, ha afirmado hoy que su implicación es “un disparate” y está “muy tranquilo”.

Aquí hay un primer lugar para la reflexión. No tengo en gran concepto a Manolo Tena, ni como músico ni como persona, pero he de reconocer que tuvo su momento de ventas, de conciertos y de fama pero su hermano... ¿qué méritos tiene aparte de haber nacido en la misma familia?
Es algo que se repite en la SGAE. Pensemos en sus dos rostros más conocidos de los últimos tiempos, para bien o para mal. Teddy Bautista... ¿quién puede decir qué aportó a la música después de cantar en la versión española de Jesucristo Superstar? Por si alguien no lo recuerda, que tampoco me extrañaría,, apunto que representó con mucha propiedad el papel de Judas. Pero de eso hace cuarenta años. ¿Y Ramoncín? Joaquín Sabina, que tampoco es santo de mi devoción, estuvo muy inspirado cuando dijo que los discos de Ramoncín no se vendían en el “top manta” porque estaban más baratos en El Corte Inglés...
Es una historia que se repite. El buen músico se gana la vida con sus actuaciones o sus alumnos. Algunos hasta redondean sus ingresos vendiendo discos porque, aunque parezca extraño, hay músicos que sacan más de lo que ponen con sus discos.

Aquí es donde entra en juego Juan Márquez, el otro “autor”. ¿Y quién es Juan Márquez? Sí, esta es difícil por lo dicho arriba, otra mediocridad andante cuya falta de talento le impedía ganarse la vida tocando o enseñando. Juan Márquez era el alma del grupo Coz. Coz quería dar el “pelotazo” y en una época que abandonaba una profunda represión sexual sacó la canción “Más sexy”, cuyo título invitaba, pero no acabó de cuajar... Después les salió medio bien con “Las chicas son guerreras”, pero llegó La Movida y les comió cualquier terreno en ese aspecto. Hay que pensar que en ese grupo estaban los hermanos De Castro, las almas de Barón Rojo, y lo del pop no terminaba de sonar sincero. Así que los hermanos fundaron su banda y se ganaron su sitio y los supervivientes probaron con el género, lo que en esos años se llamaba “rock duro”. Guardaron tan poco las formas que titularon Duro a su disco. Y les fue mal. Los “heavies” de entonces teníamos un extraño concepto de la autenticidad. Seguramente no hubiéramos sabido razonar por qué un grupo era “auténtico” y otro no, pero lo sentíamos. Y Coz no sonaba auténtico. Esto fue en el año 1982. ¿Qué fue de Márquez a partir de ahí? Copio al pie de la letra de la página oficial de Coz: “En 1992, Juan Márquez había sido nombrado Director General de EMI Music Publishing Spain&Portugal en 1994 Vicepresidente Editor de la SGAE, Presidente de la Asociación Española de Editores de Música, AEDEM, miembro del Board de la Federación Internacional de Editores de Música, IFPMP, Presidente de la Fundación de Artistas e Intelectuales por los Pueblos Indígenas de Ibero América, FAIPII, en 1996 Director de Sony ATV Spain y en 2001 Vicepresidente de Sony ATV para Latin América”.
Es un caso entre muchos de músico mediocre sin el menor conocimiento del negocio ascendido a directivo de grandes compañías.  ¿A alguien le extraña que la gran industria discográfica cayera de un soplo como la casa del más tonto de Los Tres Cerditos? Curiosamente, la gran industria editorial parece empeñada en repetir los mismos errores[5].

Brevísima historia de los derechos de autor

En el asunto de los derechos de autor se entremezclan dos conceptos. Hablaré aquí de obras literarias, no musicales, porque fueron las que dieron origen al concepto, lo musical vino después. En realidad, como veremos pronto, sería más propio hablar de derechos (y deberes) del editor, pues el autor no tiene vela en el entierro durante muchos siglos.
Si echamos un vistazo con perspectiva histórica, muy pocos autores han vivido de sus obras. Ese es un fenómeno que apenas tiene un siglo y medio de existencia. Durante la mayor parte de la historia de la literatura se escribía buscando lo que Juan del Enzina llamó la fama y la gloria. Y muchos solo la segunda. Hay tantas obras maestras que no están firmadas o lo están con seudónimo...  Los estudiosos de hoy, que maldita la cosa que entienden, andan en guerras sobre la paternidad del Lazarillo. Quevedo nunca reconoció ser el autor de El Buscón, la obra por la que más se le recuerda.
Hasta la invención de la imprenta se escribía por afán de enseñar, por vanidad o por algún motivo similar. Entonces algunos firmaban con el nombre de una autoridad del pasado por obtener una mayor difusión. Por eso hoy hablamos del Pseudo Aristóteles  o el Pseudo Alberto Magno, por ejemplo.
Pero la imprenta lo cambió todo. Desde ese momento cualquier libro tenía una posibilidad de reproducción teóricamente infinita. Y entonces nació lo que en inglés llaman copyright y en España se conocía como Privilegio. A cambio de un dinero pagado al fisco, un impresor obtenía la exclusividad para imprimir un libro durante un periodo, y si alguien lo imprimía sin haber llegado a un acuerdo con él, sufriría el peso de la ley.
En aquellos siglos solo vivían de escribir los que se dedicaban al teatro. Vendían su obra a una compañía teatral y esta hacía con ella lo que quería, pues para eso la había comprado. A tal punto que se llamaba autor al jefe de la compañía que la había pagado, no al dramaturgo que la escribió. Los escritores de otros géneros tenían la opción de vendérsela a un editor (entonces llamados libreros) o, más comúnmente, buscar un patrón que le pagase la edición o costearla ellos de su bolsillo.
Pero después sucedió que algunas de esas obras ganaron el favor del público. Y sus autores andaban quejosos cuando veían que ellos habían vendido el manuscrito al librero por seiscientas monedas mientras el otro podía obtener treinta mil de beneficio sin haber aportado ningún talento.
Ahí nace el concepto de derecho de autor. No se concibe como un impuesto al lector por el hecho de leerte sino como un reparto con el editor que se está aprovechando de la obra por la que ha pagado una miseria para hacerse rico. Es una cuestión entre autores y editores que deja al lector en paz.
Pero en algún momento del camino, en tiempos muy recientes, se ha virado la tortilla y se acusa de pirata, destructor del arte y yo qué sé qué barbaridades al que en otro tiempo era el único faro que guiaba al escritor; imaginar la satisfacción, el espasmo, la sonrisa o el llanto de tal o cual lector cando llegase a este o al otro párrafo... Ha pasado a ser un chacal que le roba su 10%. Lo cierto es que podían haberse vuelto hacia el editor y pedirle mitad y mitad, como hacen las distribuidoras con las editoriales pequeñas, pero hablamos de una gente muy especial.
Lo que cabe ahora, con estos salarios de miseria que tenemos, es cambiar la perspectiva histórica. Hubo una época en que unos cuantos se hicieron millonarios con sus porquerías. Hablamos de lumbreras como Arturo Pérez-Reverte. Pero esa época está a punto de pasar. Volvemos al momento en que la gente escribe por amor al arte, como en todos los siglos anteriores. Se acabó una anormalidad histórica. ¿Quién ha vendido más libros en la historia de la humanidad?
Agatha Christie  ¿Sería una gran pérdida que esta industria desapareciera?



Para mí escribir es como besar y quien cobra por los textos es como quien cobra por los besos.




[1] No he leído una explicación convincente de por qué llevaban el nombre de los sediciosos uruguayos. No olvido mi promesa y me ocuparé de ellos en el futuro. De los uruguayos, claro.
[2] Eso de los arreglos (en su gran mayoría destrozos) es una cosa kafkiana. Hasta el gobierno de Aznar, cada vez que sonaba la Marcha Real (el actual himno) los herederos de uno de esos arreglistas se embolsaban un dinerito. Y la forma de solventarlo no fue demasiado honrosa, les pagaron una pasta por renunciar a sus derechos. En realidad podían haber cambiado un par de acordes y registrarlo como un arreglo nuevo, de titularidad estatal, pero supongo que se trataba de una familia como hay que ser. En el caso de la rueda hay un detalle para llorar: registraron obras de Mozart por las que recibían derechos. Se sabe que Mozart y su esposa pasaban noches bailando para entrar en calor porque no tenían para echar un tronco a la chimenea...
[3] Tommaso Koch: “Los principales investigados del ‘caso rueda’ de la SGAE y las televisiones”, El País, 22/06/17. El País, como el resto de medios del grupo PRISA, en un tiempo concedió mucho espacio al infame Teddy Bautista, jefe indiscutido de la SGAE durante muchos años, para que expusiera su basura argumental sin la menor crítica.
[4] Hasta ahora se consideraba a Georg Philip Telemann el compositor más prolífico de todos los tiempos, con unas tres mil obras escritas en ochenta y seis años de vida. Un vago, comparado con estos linces. También es cierto que todo lo que escribió es muy bueno...
[5] Hablo de la gran industria porque aún hay sellos discográficos pequeños que son rentables, aunque cueste creerlo. Eso sí, a diferencia de los antiguos gigantes, siempre han tratado a su público con consideración y respeto.

martes, 13 de junio de 2017

DE TAL PALO, TAL ASTILLA

Leyendo un libro que me han regalado, encuentro un párrafo muy interesante:

“Por otro lado, para crear el deseado clima de alarma social, los medios no dudaban a la hora de publicar con todo detalle los comunicados policiales, comunicados que sin pudor inculpaban a todos los detenidos de las mismas acciones. Así, si el 7 de febrero de 1978 La Vanguardia atribuía al grupo autónomo desmantelado días antes el atraco en el Mercado Central del Pescado de Barcelona efectuado el 13 de octubre del año anterior, este mismo atraco era atribuido el 28 de febrero de 1979, también por La Vanguardia, a otro grupo desarticulado aquellos días. Y con el mismo motivo, crecía desmesuradamente el botín resultante del atraco. El 7 de febrero de 1978 se comunicaba que el botín había sido de 1.700.000 pesetas (unos diez mil euros), y un año más tarde, el 28 de febrero de 1979, había aumentado hasta los diez millones de pesetas (unos sesenta mil euros), según el mismo diario: La Vanguardia[1]”.

Hoy, casi cuarenta años después, esta forma de proceder suena familiar a los que siguen la actualidad. Ya he perdido la cuenta de a cuántos grupos se ha acusado de colocar el petardo que explotó en la Basílica del Pilar de Zaragoza. Al final le tocó la china a un matrimonio de anarquistas chilenos, Mónica y Francisco, condenados en 2016 a doce años de prisión en un proceso tan surrealista que este año, tras las sucesivas apelaciones y rebajas posteriores, les acabaron ofreciendo la expulsión de España que, obviamente, aceptaron.
Ahora ya no hay apenas atracos, se han quedado anticuados. Los propios directivos se bastan y se sobran para descapitalizar bancos y cajas. No obstante, el proceso inflacionario se aplica a los daños producidos durante las manifestaciones combativas. (Que tampoco abundan demasiado hoy, todo hay que decirlo). Decenas de miles de euros en daños por media docena de papeleras quemadas. Si no lo hubiera visto con mis propios ojos[2]...

En aquella época Rodolfo Martín Villa era el Ministro del Interior, con mando completo sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En 1977, cuando ocupaba el mismo cargo pero aún era Ministro de la Gobernación y mandaba sobre las Fuerzas de Orden Público[3] (FOP) declaró que en ningún caso se iba a proceder a ninguna purga o depuración en las FOP.
No es extraño que los buenos alumnos imiten a sus respetados maestros.
En descargo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hay que decir que tampoco parece que en la prensa se haya producido purga alguna.





[1] Joni D: Grupos Autónomos. Una crónica armada de la Transacción democrática, El Lokal, Barcelona, (2014), p. 176.
[2] Cierta huelga general de setiembre del 2009 en Barcelona. Por lo que pueda pasar, dejo claro aquí que salí de casa sin lumbre.
[3] Un acierto no haber variado las denominaciones franquistas en ambos casos, como ahora se verá...

martes, 6 de junio de 2017

A CALZÓN QUITADO



El alcalde de Cádiz, José María González Santos (apodado Kichi), ha condecorado con la Medalla de Oro de la ciudad a la Virgen del Rosario. Hasta aquí, todo bien. Conceder la medalla a quien más le apetezca es una de las atribuciones de su cargo. El problema es que Kichi llegó a la alcaldía como cabeza de lista de Por Cádiz Sí Se Puede, que era la versión local de Podemos. El resto es obvio. Podemos puso el grito en el cielo cuando el dúo tragicómico Fernández Díaz ― Cosidó condecoró a otra Virgen[1]. Uno diría que no se puede criticar una decisión y defender la otra.
Grave error.
A explicar la diferencia ha salido Juan Carlos Monedero, en otro tiempo una de las cabezas visibles de Podemos y hoy en la trastienda, como cualquiera que parezca hacer sombra al rostro que adornaba su papeleta en las primeras elecciones a las que concurrieron. Que se lo digan a Errejón, que lleva el mismo camino desde el momento en que reclamó un lugar propio[2].
Aproximadamente la mitad de su artículo se dedica a demostrar que las cosas son diferentes dependiendo de quién las diga. Incluso los chistes: “En los campos de concentración los judíos hacían chistes. Pero si los contaba un kapo o un nazi no eran graciosos”. Estoy seguro de que es problema mío, pero yo diría que si el chiste es gracioso, es gracioso. Tanto da si lo cuenta un rabino de Cracovia o el propio Hitler que, por lo que se sabe, tenía muy poco desarrollado el sentido del humor. La primera frase lo deja claro pero a la vez plantea un gran problema de apreciación: “No es lo mismo que un rico se burle de un pobre a que un pobre haga unas risas con la pobreza”.  ¿Cómo podemos entonces valorar el Lazarillo de Tormes? ¿Es una obra magnífica en la que un pobre se ríe de su pobreza (que va a ser que no) o es una sátira cruel de un rico hideputa que se burla de un pobre nacido, literalmente, en el arroyo? La respuesta es que es una obra maestra del humor y de otras muchas cosas que no son humor porque el buen trabajo se sostiene por sí mismo[3]. Siempre se ha dicho que el sentido del humor se demuestra cuando te hace gracia que otro se ría de tus defectos, pero en esta época de llorones ya no funciona así.
En su argumentación mezcla las burlas con las veras: “No es lo mismo que un trabajador o un autónomo digan que tenemos que trabajar más a que lo diga Díaz Ferrán, Presidente de la Patronal encarcelado por amigo de lo ajeno”. Hay más ejemplos. Demasiados, diría, que embrollan más que aclaran, pero este me gusta en especial porque demuestra que su autor ha vivido en un limbo laboral. Por decirlo con palabras más sencillas, que no ha tenido un trabajo de verdad en toda su vida[4]. Podía haberse arriesgado más, pero en su estrecho esquema (y ya veremos cuán estrecho es) el autónomo y el trabajador son los ejemplos andantes de aquello que está más allá de toda crítica. Sin embargo, ¿quién no ha oído a alguien decir que los autónomos usan todas las tretas imaginables para defraudar a Hacienda, robándonos como si fueran delanteros centro de equipos de la cabeza de la liga? Yo lo he oído muchas veces a muchos asalariados. En cuanto al trabajador, en fin, está más allá de duda por el hecho de serlo, aunque yo he conocido por experiencia personal a trabajadores que reventaban las taquillas de sus compañeros para robarles la calderilla. Y más de uno...
Sin embargo, si uno ha tenido una vida laboral mínimamente variada, puede conocer algún ejemplo de “jefe heroico”. Me refiero al mando intermedio que no deja clara su condición de jefe pegando gritos y tomando decisiones arbitrarias, sino trabajando más y mejor que nadie y que se rompe la cara ante la gran jefatura por defender a los que están bajo su mando[5]. Personalmente, yo apoyaría a ese jefe cuando dijera que tiene que trabajar más a un trabajador egoísta cuya incompetencia y dejadez sobrecarga de trabajo a sus compañeros o arruina el resultado final ante los jefazos, poniendo en peligro a todo el mundo sin importarle.
En fin, tras su sarta de ejemplos jocosos y serios llega a una conclusión que con mis rudimentarios conocimientos de Lógica diría que no se puede deducir de sus premisas, más aún si sirve como punto de partida de lo que sigue después: “Cuando hay víctimas y culpables, el punto medio no está en repartir culpas”.
Sinceramente, yo aquí ya estoy perdido... ¿qué relación tienen la culpa, las víctimas y el equivocado punto medio con poner una medalla a una talla de madera?
Quizá se deba a que tampoco conozco una nueva categoría humana: los humildes. Monedero no la define con claridad pero ofrece algunas pistas: “No es lo mismo que los humildes celebren a la Virgen, en su mundo sin grandes esperanzas, a que la celebren los que cierran a los humildes sus esperanzas. (...) Porque la Virgen de los humildes, aun siendo cierto que trabaja más tiempo para los poderosos que para los pobres, ayuda a que los golpeados imaginen la vida un poco menos miserable. Y eso, nos guste más o menos, hay que respetarlo”.
Voy a hacer una traducción libre y, como tal, seguro que el autor de las frases no se verá reflejado en ella, pero lo primero que yo entiendo es que los humildes no son como nosotros. Se rigen por una lógica especial, por eso es necesario explicar sus decisiones, porque no resultan comprensibles para los no-humildes. Por ejemplo, un cacho de madera ricamente vestido y enjoyado les ayuda a imaginar un futuro mejor. Nosotros sabemos que la única vida que puede albergar ese leño será la de la carcoma, la termita o la  de algún otro insecto xilófago que consiga introducirse en un bocado tan apetecible para ellos. Pero los humildes ahí no llegan, se quedan un poquito más abajo, por eso hay que tratarlos con cariño y comprensión aunque en el fondo sepamos que están profundamente equivocados. Los que son padres saben el derroche de ternura que hay que emplear cuando tu hijo pequeño pide a los Reyes unas gafas mágicas para que el abuelo ciego pueda verlo todo...
Unos días después, el mismísimo Pablo Iglesias aportaba su punto de vista a la cuestión, aunque no puedo decir que ayudase a clarificarla[6]. Dice que “Para alguien de Madrid suena raro y no encajaría en otros ayuntamientos que gobernamos”. A riesgo de olvidar alguno de los ayuntamientos en que gobiernan, la idea que saco es que al menos en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Zamora no hay humildes. Si no, no habría ningún obstáculo para que lo entendieran. Para terminarlo de arreglar, luego añade que “Los urbanitas[7] de izquierda tenemos que aprender a respetar esas tradiciones tan arraigadas en el pueblo”. Esta es buena. Resulta que Cádiz fue la ciudad más rica y culta de España mientras Madrid era Villa con Corte[8], así que los humildes de Cádiz deben ser de derechas, porque urbanitas ya son desde hace siglos.
En fin, desisto de intentar clasificar a esta raza aparte por falta de datos coherentes.
En el último párrafo, Monedero se centra en el alcalde gaditano: “Kichi seguirá escribiendo, cuando escriba de política, que hay una iglesia que nunca ha viajado a los barrios pobres, recordará que tras la II República y durante el franquismo nos volvieron a llevar a comulgar literalmente a hostias e, incluso, dirá que poco a poco nos iremos atreviendo a saber que no hay primeros motores inmóviles y que la bondad y la solidaridad reposa en nuestra propia humanidad y no en forma de depósito de alguien que nos tutela”. Es decir, Kichi, como licenciado en Geografía e Historia que es (como vuestro humilde servidor, que ostenta el mismo pedestre título, aunque yo puedo añadir “especialidad en Historia Medieval”), recordará que tras la II República y durante el franquismo (¿acaso hubo una etapa intermedia entre la República y el Franquismo?) pasó nosequé y nosecual. Lo de decir que no hay Dios (que eso es lo que encubre con los jodidos eufemismos de motores y depósitos) costará más tiempo. ¿Por qué? Si, como dice él, nos volvieron a llevar a comulgar a hostias, era porque entonces no nos lo creíamos. ¿No bastaría con recordar que ya entonces no nos lo creíamos?
La explicación no tiene desperdicio: “Pero hoy Kichi es Alcalde de Cádiz y de todos los gaditanos. Y de la misma manera que está bien que no impulse nada que nos quite la responsabilidad de nuestros actos, hace bien en escuchar al pueblo en el momento concreto en el que vive el pueblo, que es el ahora. Porque en un mundo emancipado es verdad que o no habrá ni dioses ni vírgenes o habrá miles. Pero mientras tanto, gobernamos para el pueblo que está ahí. Y gobernamos sabiendo que no es lo mismo el poderoso que el humilde, aunque coincidan en algunos sitios. Kichi no es el alcalde de mañana. Es el alcalde de hoy”.
En un texto muy poco recomendable[9] encontré uno de los mejores insultos que he leído en mi vida: lengua sin manos. Apenas mes y medio después de constituidos los “Ayuntamientos del Cambio”, en julio del 2015, el primer gobierno europeo “del cambio”, el de Syriza en Grecia, convocaba y ganaba un referéndum sobre el rescate que significaba la salida de  Grecia de la Unión Europea en caso de hacer valer el resultado. La incógnita no duró ni cuarenta y ocho horas. Los del Cambio se bajaron los pantalones sin mayor problema, quién sabe si tras consultar a los humildes de Grecia.  El año pasado los conservadores británicos convocaron un referéndum que ganaron y el mundo contuvo el aliento. Porque, a diferencia de los payasos cambistas griegos, este iba en serio. Y los otros, los del cambio, lenguas sin manos.

Cuando Kichi entró en su despacho de alcalde sustituyó el retrato del rey que ya no reinaba pero seguía siendo rey por el de Fermín Salvochea. No hace falta salir de la Wikipedia para encontrar algunos datos sobre su actividad: “fue alcalde de Cádiz durante la Primera República donde tomó numerosas medidas para limitar la influencia de la iglesia. Desalojó a las monjas de la Candelaria  de su convento, sustituyó en las escuelas la enseñanza de “religión” por la de “moral universal”, prohibiendo cualquier dogma positivo alguno. Las escuelas con nombres de santos, recibieron nuevos nombres como La Razón, La Igualdad o La Armonía. También cambiaron el nombre de las calles dedicadas a santos por otros laicos como Voltaire, Juárez, Jacobinos, etc. Se suprimieron las fiestas religiosas y se creó una fiesta cívica del advenimiento de la República Federal”.
Uf, parece evidente que Fermín Salvochea no era un alcalde de hoy sino un alcalde de ayer que trabajaba para el mañana... Querido Kichi, si aún te queda un poco de vergüenza, retira el retrato de Fermín y coloca en su lugar la tira de Mafalda que te adjunto. Te representa bastante mejor.
De nada.





[1] Este es un pequeño problema teológico. En realidad debería haber escrito “a otra advocación de la Virgen” porque Virgen solo hay una, venerada bajo diferentes nombres. Sin embargo, no lo parece. La iglesia católica ha jugado mucho con esa ambigüedad, en parte por razones económicas pero sobre todo porque consideraba que era una manera de acrecentar la fe, aunque los teólogos sabían que era una fe meramente superficial. Los protestantes, que no otorgan un papel especial a la Virgen, se mueren de risa cuando ven que los católicos adoran a centenares de vírgenes diferentes, porque es algo realmente difícil de entender. Hay un documental titulado Rocío, dirigido por Fernando Ruiz Vergara en 1980 (y disponible en YouTube) que, aunque contiene algunas simplificaciones históricas, pone los pelos de punta...
[2] Juan Carlos Monedero: “¡Ahí va, la virgen!”, Público, 28/05/17.
[3] Como anécdota, una vez vi en televisión a un humorista contar un chiste que aparece en el Lazarillo, sustituyendo a Lázaro por “un gitano”. Eso sí que es un chiste viejo, cuatro siglos y medio de antigüedad. Y le funcionó, por supuesto. El buen material no envejece con el tiempo.
[4] Lo que en inglés llaman a real job, idioma del que creo lo hemos adoptado.
[5] Quizá yo haya tenido mucha suerte, pero he conocido a más de uno/a.
[6] Pedro Ingelmo: “Pablo Iglesias: “La medalla a la Virgen de Cádiz es una decisión muy laica”, Diario de Cádiz, 03/06/17.
[7] Según el diccionario de la RAE, esa espantosa palabra deriva del inglés urbanite. No esperaba menos...
[8] Hablo de buena parte del siglo XVIII. La fórmula “Villa y Corte” nació después.
[9] El Poema del Cid, a primera vista heteropatriarcal, islamófobo, antisemita, eurocéntrico, belicista, especista y yo qué sé cuántos delitos de opinión más podrá acumular...